Comercio
informal no colmó las expectativas en Pereira
Pereira
Pereira le dijo adiós a la Copa América con la satisfacción
de haber entregado toda su experiencia en la organización
de certámenes deportivos. La prensa nacional e internacional
sólo tuvo elogios por todos los recursos que le pusieron
a disposición para desempeñar el trabajo, gracias
al soporte técnico de Telecom.
En todo este engranaje se destaca el apoyo de la alcaldesa Marta
Elena Bedoya. Sólo queremos que se llevan la mejor
imagen de nuestro país y pregonen en todo el mundo que
aquí en Colombia pasan más cosas buenas que malas,
dijo la mandataria en el Club Campestre, donde se presentó
a los periodistas extranjeros el Ballet Folclórico de Risaralda
con lo mejor de su repertorio.
Quizás el único lunar fue la baja asistencia de
público a la primera jornada en el estadio Hernán
Ramírez Villegas (19.000 espectadores), pero aquí
como en Medellín se quedaron con los crespos ante la ausencia
de Argentina y la posibilidad que manejaron hasta último
momento de ser la casa de la Selección de Colombia.
El precio de la boletería para las tribunas populares
fue un poco alto. Pero debemos tener en cuenta que la situación
económica en el país no es la mejor y las jornadas
no coincidieron con quincenas, señaló Augusto
Ramírez, miembro del Comité Organizador Local.
La inversión para la adecuación del estadio fue
de $910 millones, que lo dejó en condiciones de albergar
cualquier partido internacional. Estas son las cosas buenas
que dejan los torneos. Ahora Pereira tiene en inmejorables condiciones
su Villa Olímpica, para el servicio de la comunidad,
agregó Ramírez, quien en los últimos cinco
meses se metió de lleno a la Copa.
Sin beneficios
María Victoria Echeverri, gerente de Fenalco, coincidió
con el gremio de los hoteleros Cotelco, en el sentido de que las
expectativas de la Copa no se cumplieron. La incertidumbre
de que se hacía o no el campeonato influyó demasiado,
dijo a los periodistas la funcionaria.
Los hoteles con mejor balance fueron el Meliá, Soratama
y Gran Hotel, donde se hospedaron los equipos y la prensa internacional.
Los demás, entre ellos las ecofincas y sitios recreativos
que acondicionados para la ocasión, no encontraron la respuesta
que pretendían.
El comercio informal tampoco pudo adelantar su agosto. Quienes
invirtieron su capital en productos alusivos hacían fuerza
y preparaban su viaje hoy para Manizales, con el fin de mejorar
la ventas. Lo único que se movió, aunque no
en la mejor manera, fueron los negocios de camisetas. Cerca de
15.000 quedaron en poder del público, dijo José
Osorio, quien desde hace cinco años encontró en
el fútbol el sustento de su familia.
La sala de prensa coordinada por Acord Risaralda, en cabeza de
Hugo Ocampo, no tuvo ningún reparo, al igual que todos
los aspectos de organización. La ciudad vivió su
propio carnaval durante estos días y quedó con las
puertas abiertas, como reza su eslogan. WDS
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