| Maturana,
un ejemplo de paz
Hoy (ayer) me abracé hasta con el verraco porque
ser campeón de una Copa América no se da muy seguido.
De su mano,
Colombia alcanzó título de la Libertadores, el tiquete
a dos mundiales y ahora la Copa América.
El técnico
considera que lo hecho por su equipo en la Copa es de todo el
país y no de él.
Por
Jaime Herrera Correa
Bogotá
Sus
secretos: una mentalidad colectiva y el juego vistoso por encima
del resultado.
Yo no se si esto es un premio o no pero lo que sí
se es que es una posibilidad que el fúybol da. Se nos estaba
olvidando sonreir, fueron las primeras palabras de Francisco
Maturana al término del juego que Colombia ganó
1-0 a México pasra coronar con el título de la Copa
América.
El resultado es bueno porque mantiene uno un poquito de
credibilidad, es convicción. Yo me fui y me estrellé
varias veces por allá, pero vine más fuerte como
técnico y como ser humano, agregó exhibiendo
una gran risa, esa que pocas veces se le ven.
A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
No se puede desconocer y para nadie es un misterio que el chocoano
Francisco Maturana García fue, es y será sinónimo
de la identidad del fútbol colombiano a través de
toda su historia.
Gracias a los conocimientos y a la serenidad de este hombre de
piel morena y de extrema frialdad para celebrar, Colombia volvió
al Mundial después de 28 años, le empató
1-1 a Alemania (campeón de Italia-90), ganó el único
título de Copa Libertadores que tiene el país con
Nacional, el balompié criollo salió del anonimato,
empezó a vender jugadores, goleó 5-0 a Argentina
en Buenos Aires y luego de 26 años retornó a una
final de la Copa América.
Convicción
¿A qué se debió el buen rendimiento del
equipo?
Fue el fruto del trabajo y de la convicción por lo
que se hace.
¿Qué fue lo más difícil y lo que
más lo llenó durante el torneo?
Nosotros vivimos de dificultades en la vida y lo mejor es
hablar de lo bueno y eso está en que jugamos bien. La celebración
está por dentro, el fútbol nos da estas posibilidades
de vivir alegrías que no se olvidan, aunque parecen efímeras.
¿Cómo trabajó el grupo?
Con toda la seriedad que se merecía, porque la idea
en este escenario era afrontar la Copa con la responsabilidad
del caso y encontrar una pista para la eliminatoria que se avecina.
La convivencia me permitió más conocimiento de los
jugadores y una planeación más apropiada para alcanzar
los resultados.
¿Cumplió con todos sus objetivos?
Sí, porque en el mes de preparación manejamos
una idea que los jugadores asimilaron de una manera muy positiva.
Y tuve un conocimiento real de las capacidades de cada uno en
los distintos momentos, razón por la cual creo que tendré
de donde escoger en la eliminatoria.
¿Colombia superó las expectativas?
Esto estaba dentro de lo previsto, porque yo estaba consciente
de lo que los jugadores nos podían dar.
¿Cuál fue el secreto del grupo?
Por encima de todo estuvo la mentalidad de todos los jugadores
que estuvieron en la Copa. El grupo tuvo una mentalidad colectiva
no sólo para el fútbol, sino también para
interpretar que era una familia con unos hijos mayores como los
Córdoba, Yepes y Aristizábal, quienes fueron el
soporte de todos los chicos que tuvimos.
¿Cómo analiza el que con su presencia el país
siempre consigue éxitos internacionales?
Tengo una conciencia feliz y siento que encuentro un respaldo
de mucha gente que cree en Francisco Maturana. Pero por encima
de todo eso hay unos jugadores que se sintieron a gusto, cómodos
y tuvieron una actitud positiva frente a todos los planteamientos
que hice.
¿Es difícil que Colombia se salga de la línea
que estableció usted de los finales de los ochenta?
Sí, porque no es una cuestión de mandato,
sino de aceptación popular. Y cuando se juega con un sentimiento
del pueblo es muy difícil hacer modificaciones y más
cuando con ellas no se obtienen buenos resultados.
¿Retomó la identidad del fútbol colombiano?
Colombia es un país de identidades al igual que el
fútbol. Acá hay gente a la que le gustan las cosas
buenas y los proyectos. La identidad de nuestra nación
no es Maturana, sino todo lo que los jugadores producen de acuerdo
con una idea. Yo encontré un grupo con una sensibilidad
que nos unió y a partir de ahí comenzamos el trabajo
con elementos comunes.
¿Su regreso fue la decisión más correcta?
Uno nunca sabe, lo importante es que uno hace las cosas y
si era eso el destino lo dirá.
¿Mantiene sus ideales futbolísticos en la cancha?
Por encima de todo el orden y libertad para hacer las cosas
bien y tener una actitud positiva. Luego la posesión del
balón para imponer las condiciones y generar las opciones
de gol.
¿El título en de Copa
está por encima de la Libertadores y lo hecho en las pasadas
eliminatorias?
Esto no fue un reto personal, sino una cuestión de
un grupo de personas que trabaja para lograr un país mejor.
Identidad
¿Retomó la confianza de la gente?
Sí. Creo que toda la gente en Colombia se identificó
con el equipo y aceptó nuestro trabajo.
¿Lo vivido durante la Copa en el país se le
pareció a ese pasado exitoso de finales de los 80 y principios
de los 90?
Mucho, la verdad es que terminé sorprendido como
reaccionó la gente. Esto se volvió un compromiso
y una fuerza positiva de toda una nación y no en un caso
particular o un triunfo de Maturana. Entre la Colombia de hoy
y la de ayer hubo varios puntos en común como el cuestionamiento
de Valderrama en esa época y el de Giovanni ahora, la adhesión
popular al grupo y la humildad de los jugadores.
¿Fue muy sensible?
Me sentí muy bien, porque compartí con un
grupo que tiene una sensibilidad que nos unió a todos en
el país. Además, el buen fútbol y la mentalidad
del equipo me dio la opción de mirar las cosas desde otro
sitio.
¿Qué fue lo que más lo emocionó?
Todos los pueblos que visitamos se envolvieron en una fiesta,
pero llamó mucho la atención cuando pasamos por
lugares muy calientes y los trabajadores en la calle soltaron
sus herramientas para darnos un saludo. Eso emociona bastante,
porque más allá del fútbol se impuso la fuerza
que hizo todo el país.
¿Gracias al fútbol se volvió a demostrar
que Colombia no sólo es violencia?
Ya lo habíamos demostrado, pero con este fútbol
que quiere volver volvimos a mostrar que vivimos en una nación
de gente buena y alegre, de mujeres bonitas y de muchas personas
que buscan la paz. Esperemos que esto nos sirva para reflexionar
que podemos mirar la vida desde varios puntos.
¿Qué importancia tiene para usted la eliminatoria?
Algo muy grande, porque es un compromiso muy difícil,
pero la Copa me dio algunas pistas que me ayudarán a recomponer
el camino. Con unas pequeñas variantes estoy seguro de
que las cosas mejorarán y el potencial será mayor.
Ficha
Nombre: Francisco Antonio Maturana García.
Nacimiento: 15 de febrero de 1949.
Lugar: Quibdó, Chocó.
Edad: 52 años.
Profesión: Odontólogo y técnico de
fútbol.
Estatura: 1.81 metros.
Peso: 85 kilos.
Estado civil: Casado (cuatro hijos: Pablo Marcelo, Sebastián,
Daniela y Daniel).
Logros
Campeón
del fútbol colombiano con Nacional en 1973 y 1976.
Subcampeón
con el Tolima en 1982.
Subcampeón
con Nacional en 1988.
Campeón
con Atlético Nacional de la Copa Libertadores de América
en 1989.
Subcampeón
de la Copa Intercontinental de fútbol. Perdió 1-0
ante el Milán de Italia en 1989.
Clasificó
al seleccionado colombiano al mundial de Italia 1990.
Campeón
con América de Cali, en 1992.
Clasificó
a la Selección Colombia al mundial de Francia 1998.
Tercero en
la Copa América de 1987.
Elegido como
el mejor entrenador de Suramérica por el Diario El País
de Montevideo, Uruguay, en 1993.
Campeón
con Colombia de la Copa América-2001
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