
Foto Jaime Pérez / EL COLOMBIANO |
La suerte tuvo dos camisetas
Medellín y Envigado empataron ayer
2-2 en el Atanasio Girardot.
Ambos mostraron fútbol ofensivo, pero carecieron de claridad
en el remate final.
El conjunto escarlata continúa en la cola y no gana desde
el 17 de febrero.
Jaime Herrera
Correa
Medellín
La suerte tuvo dos vestidos: en el primer tiempo lució
la camiseta roja y en el segundo exhibió con orgullo la
naranja.
Por ese factor extradeportivo, Medellín y Envigado empataron
ayer 2-2 en el clásico número 40 entre los dos equipos
antioqueños, en el Estadio Atanasio Girardot.
Los hinchas escarlatas salieron cabizbajos porque otra vez al
equipo de sus amores le faltaron cinco centavos para el peso,
pero muchos de ellos aceptaron que lo más justo fue la
paridad porque ambos conjuntos hicieron hasta lo imposible para
quedarse con los tres puntos en disputa.
De no ser por el penalti que le atajó Leonel Rocco a Camilo
Giraldo en el minuto 6, el visitante hubiera sacado ventaja de
la agresividad y el dominio de las acciones que tuvo hasta la
media hora de juego. Y de no ser por las atajadas oportunas de
Jaime Bran Gómez y la poca puntería de la dupla
Jorge Serna-John Jailler Moreno, los locales habrían liquidado
la contienda mucho antes del pitazo final.
Esto indica que el partido fue abierto, los dos equipos buscaron
los arcos, la pelota se movió, los técnicos utilizaron
las fichas y sistemas y cada uno tuvo la oportunidad de sentenciar
el juego.
Sólo que a los dos equipos les faltó claridad en
la puntada final y por eso los 13.000 aficionados apenas fueron
testigos de los goles de David Montoya, John Javier Restrepo,
Jacques Carvalho y Felipe Baloy.
Se vio buen fútbol
Las acciones del encuentro fueron tan parejas que al final cada
uno de los protagonistas se creyó merecedor de la victoria.
Mientras el técnico Juan José Peláez indicó
que "nos faltó definición y la expulsión
de John Javier Restrepo nos privó del triunfo", Felipe
Baloy recalcó que "la mala suerte nuestra y la buena
del Medellín evitó que nos quedáramos con
los tres puntos".
Los dos tuvieron la razón, porque en los primeros 20 minutos
Envigado había protagonizado cuatro oportunidades claras
de gol y entre el final del primer tiempo y el comienzo del segundo,
Medellín fue superior con su acertada reacción.
No se puede desconocer que las condiciones iniciales las puso
el elenco naranja con el manejo del balón, la proyección
por el costado derecho y la fácil conexión entre
sus volantes y delanteros por los espacios que le regaló
el rival. Además del penalti que le cometió Jaramillo
a Cortés (lo tumbó en el área) y Rocco le
tapó a Giraldo en el minuto cuatro, un remate de Baloy
pegó en el palo y el mismo Giraldo anotó un tanto
anulado por fuera de lugar.
El Poderoso reaccionó, se adueñó del balón,
abrió la cancha, John Javier Restrepo se le montó
al partido y Montoya hizo mejor sociedad con los delanteros al
encontrar más espacios; con esa tónica abrieron
el marcador por intermedio de Montoya (38') al aprovechar una
habilitación de Serna.
Envigado no salía del asombro ante el buen juego del elenco
escarlata cuando Choronta, en la mejor jugada individual del partido,
hizo una pared con Serna y gracias a un rebote frente al arquero
Bran Gómez puso las cosas 2-0 en el minuto 52.
Con eso, la alegría volvió a las tribunas y las
caras de incertidumbre se notaron cambiadas. Sin embargo, llegó
la expulsión de Choronta y la estantería escarlata
se vino abajo, porque Carlos Navarrete tuvo un mejor remate.
En una nueva falla de Jaramillo, Johnnatan Estrada cambió
de frente y el brasileño Carvalho descontó (66')
al anticipar a Rocco; Medellín tuvo contragolpes peligrosos,
pero careció de puntería.
Peláez hizo variantes para manejar el resultado, pero pese
a la expulsión de Camilo Giraldo, Envigado sacó
las últimas fuerzas y con un rebote aprovechado por el
panameño Baloy empató el compromiso a dos minutos
del final, dejando al Medellín pensativo y llevándolo
a nueve fechas sin conocer la victoria en el campeonato profesional.
Cosas de los sistemas (Implicaciones)
Si bien en Cali el 4-4-2 le funcionó al Medellín,
ayer las cosas fueron a otro precio, porque el rival fue más
técnico, tuvo mejores movimientos y aprovechó los
espacios que dejaron los defensores.
Ante la mala tarde de Alexánder Jaramillo, quien además
de no tener salida, cometer el penalti y no poder con Víctor
Cortés y Tomás Villa, la dupla Cataño-Perea
tuvo más trabajo ante el anticipo, la movilidad, el toque
y dominio de balón que mostraron los naranjas.
A partir del minuto 17 Jair Benítez y John Javier Restrepo
se acordaron de los cambios de frente que tanto les pide el técnico
Peláez en los entrenamientos y eso les facilitó
la conexión con el enganche Montoya y los delanteros Serna
y Álvarez, le devolvió la claridad a la creación
y le entregó el protagonismo.
Por eso puso las cosas 2-0 a su favor y mostró buen fútbol
hasta que fue expulsado Choronta. Con un hombre de más
y la cancha mojada, Envigado explotó mejor el mismo sistema
con la velocidad por los costados y aprovechando los largos recorridos
que tenían que hacer los jugadores rojos en las zonas 1
y 2.
Ante la ausencia de Choronta y la sustitución de Leal Montoya
tuvo que retrasarse para armar una línea de tres recuperadores,
situación que distanció a los delanteros y le facilitó
la salida a los naranjas. La idea táctica era tener más
hombres atrás y evitar que el rival transitara con facilidad
por el medio, pero una desconcentración en los minutos
finales le facilitó el empate a los naranjas que vencieron
el sistema con velocidad, movilidad y aprovechando los rebotes.
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