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Foto Henry Agudelo
La reacción del DIM se debió a la claridad
en el medio de Carlos Andrés Vásquez, pese
a la marca fuerte del Bucaramanga, fue clave en los dos
goles del equipo ayer en el Atanasio Girardot.
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Foto Henry Agudelo
Orlando Maturana, quien intentó anotar en los cobros
de tiro libre, fue bien marcado por hombres como Pablo Tobón,
quien ayer jugó como volante. |
Medellín volvió
a sonreír
El conjunto escarlata venció ayer 2-0 al Bucaramanga.
Las anotaciones del DIM fueron obra de Jorge Horacio Serna.
El Podoroso ganó después de diez fechas y abandonó
la cola.
Jaime Herrera Correa
Medellín
El cambio comenzó desde que el Medellín apareció
en el banco que tradicionalmente usa el Atlético Nacional.
Para sorpresas de todos, a partir del camerino sur se empezó
a tejer la tercera victoria del conjunto escarlata.
La estrategia geográfica inyectó tanta energía
positiva que el elenco escarlata jugó su mejor primer tiempo
en lo que va del año, le ganó con argumentos 2-0
al líder Atlético Bucaramanga y cambió el
frío que produce el ocupar la cola del torneo, por la satisfacción
que significó volver a triunfar después de diez
fechas sin hacerlo.
La tristeza y la incertidumbre se quedaron en el camerino norte,
porque en la cancha el equipo de Juan José Peláez
volvió a ser Poderoso y con una destacada actuación
individual de todos sus integrantes recuperó la alegría
que había perdido el 17 de febrero, porque desde esa fecha,
cuando se impuso 2-1 al Real Cartagena, no conocía la victoria
en la Copa Mustang.
De la mano del delantero Jorge Horacio Serna, quien volvió
a convertir en las redes contrarias después del 8 de marzo,
el DIM recuperó la efectividad, que lo llevó al
subcampeonato el año pasado.
Y con la agresividad en la marca y el orden táctico en
el segundo tiempo no sólo mantuvo el marcador, sino que
le devolvió la tranquilidad a su afición que se
veía impotente por la poca reacción de la escuadra
de sus amores en las fechas pasadas.
Partido abierto
Para el técnico Peláez lo más importante
era "ganar o ganar". Pero no sólo la victoria
lo dejó satisfecho, sino el nivel, la actitud, entrega
y compromiso de cada uno de sus hombres.
Sin importar la juventud de hombres como la dupla Jaime Castrillón-Nicolás
Torres (debutó en el profesionalismo) y la falta de ritmo
que traían por su poca continuidad Andrés Orozco,
Carlos Andrés Vásquez y Agostinho, Medellín
supo ser ofensivo cuando tuvo la pelota y se paró bien
cuando el rival lo metió en su propia zona.
"Terminé satisfecho, porque además de ganar
con muchos suplentes, el equipo aprovechó las opciones,
la mayoría levantó su nivel y el triunfo nos sirvió
para dejar atrás la ansiedad, el miedo y el nerviosismo
que siempre genera el ocupar la cola", dijo emocionado Peláez.
Razón tenía el técnico en expresar tanto
sentimiento, porque el primer tiempo fue tan bien jugado por sus
hombres, que en el minuto 11 ya iba ganando el partido. Vásquez
fue derribado en el área y Jorge Serna cobró tranquilamente
el penalti para el 1-0 que le devolvió la confianza al
DIM.
Bucaramanga no fue inferior al compromiso y con base en la pelota
quieta, el manejo de Orlando Maturana y la velocidad de Wilson
Carpintero y Orlando Ballesteros buscó el empate; pero
no encontró la fórmula mágica para superar
la seguridad de Luis Amaranto Perea y Leonel Rocco.
Si bien el visitante no dejó de proponer fútbol
ofensivo, fue el Medellín el que volvió a festejar.
En una salida rápida de Juan Fernando Leal, Agostinho recibió
el balón, se la pasó a Vásquez y éste
centró por la derecha para que el mismo Agostinho estorbara
en el área y dejara libre a Serna para que cabeceara y
liquidara el encuentro cuando apenas transcurría el minuto
24.
El 2-0 llenó tanto al Medellín que empezó
a manejar con táctica el resultado y a contragolpear sin
éxito al Bucaramanga, que dominó el segundo tiempo
pero careció de claridad en la puntada final.
Todos levantaron su nivel
Los goles de Jorge Serna fueron claves, pero el nuevo triunfo
del Medellín se debió al repunte futbolístico
de cada uno de sus jugadores, especialmente de aquellos que no
venían siendo titulares.
L. Rocco: cerró con candado su arco, le sacó balones
a Giraldo, Ballesteros, Maturana y Carpintero.
R. Calle: no tuvo mucha salida y facilitó un poco la llegada
del rival por su costado, pero nunca perdió la calma.
A. Orozco: regresó bien, fue agresivo por arriba e hizo
la fácil cuando le tocó.
A. Perea: el mejor atrás, impasable, fuerte en el hombre
a hombre, claro en la salida y con mucho temperamento.
J. Benítez: fue el de más salida y colaboró
en la defensa cuando fue necesario.
J. Leal: aportó tanto temperamento que terminó cansado;
originó el segundo gol.
A. Jaramillo: rinde más en esta posición, remplazó
con lujo de detalles a Pánzer Carvajal.
J. Castrillón: agresivo en la recuperación y uno
de los destacados pese a ser el más joven.
C. Vásquez: se jugó el mejor partido en el DIM,
tuvo que ver en los dos goles y le cambió la cara al equipo.
Agostinho: sigue sin anotar, pero incidió en el segundo
tanto y aportó sacrificio.
J. Serna: volvió al gol después de 43 días
y sus dos tantos lo pusieron de nuevo entre los mejores artilleros
del torneo con seis tantos.
Unión: un equipo aplicado en sus dos líneas
de cuatro y con mucha movilidad de los delanteros. Además
de Orlando Maturana, se destacaron Mauricio Giraldo, Herman Gaviria
y Orlando Ballesteros.
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