
Foto Henry Agudelo / EL COLOMBIANO
La impotencia volvió a apoderarse del técnico
Juan José Peláez, porque en la cancha sus jugadores
no reflejaron el buen trabajo que adelantaron en la semana
y el Medellín se alejó más de la final.
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El pastuso fue el DIM
Medellín perdió 2-4 con Pasto
y quedó casi eliminado del octogonal.
Primera vez que los nariñenses le ganan a los rojos en
el Atanasio.
La defensa escarlata le brindó muchas facilidades al rival.
Por Jaime Herrera Correa
Medellín
Ayer fue una tarde de contrastes, en la que el amor se confrontó
con el odio y la tristeza le ganó el duelo a la alegría.
Cómo le cambia la vida a un equipo de un momento a otro.
Con el tempranero gol del brasileño Agostinho los 20.692
aficionados hicieron cuentas y luego de escuchar el avance de
la jornada se arriesgaron a expresar "estamos a tres puntos
de entrar al octogonal".
Pero con la goleada en contra 2-4 que al final sufrió
el Medellín frente al Pasto sólo tuvieron ánimos
para gritarle improperios a los jugadores escarlatas y demostrar
su impotencia ante la inminente eliminación de los dos
cuadrangulares semifinales de la Copa Mustang.
La fiesta que inició Mauricio Molina con su paseo por
la pista del Estadio Atanasio Girardot duró hasta que Carlos
Rendón empató (23 ). Antes del encuentro y
después del tanto de Agostinho, a los once minutos, en
las graderías del máximo escenario de los antioqueños
el ambiente era de carnaval y hasta los aficionados se atrevieron
a hacer la ola que no se veía desde el año pasado
cuando Medellín llegó a la final.
Por arte de magia esas alabanzas y consignas de cariño
que corearon los aficionados ante el buen arranque se convirtieron
en insultos, porque de un momento a otro el DIM no sólo
empezó a carecer de manejo en el medio y contundencia en
el ataque, sino que se volvió un mar de nervios en la defensa.
Eso fue tan bien aprovechado por el Pasto que de la mano de Jorge
Vidal le metió cuatro goles, le tiró el público
encima y lo puso a pensar en lo que será el segundo semestre,
porque en este sólo un milagro lo llevaría a la
fiesta para la cual no se ha ganado la tarjeta de invitación
debido a su irregular campaña, que sustenta con 19 puntos
de 54 disputados.
Retornó la inseguridad
Después del partido frente a Millonarios el pasado domingo
el técnico Juan José Peláez manifestó
que "Medellín adelantó los regalos de diciembre
para abril, porque se la pusimos fácil a los azules".
Ayer no expresó lo mismo pero sus jugadores en la cancha
le hicieron tan fácil la victoria al Pasto, que apenas
necesitó llegar seis veces claras a los predios de Leonel
Rocco para anotar los cuatro goles que le significaron vencer
por primera vez al DIM en el Atanasio y ganar como visitante después
de 14 fechas.
Razón tuvieron los hinchas en abandonar las graderías
cuando Leonardo Enciso sentenció el encuentro en el minuto
69 con el 4-1 parcial que habían iniciado Carlos Rendón,
Jorge Vidal y Oyié Flavié.
"Regalamos el sector izquierdo y cometimos errores que nos
significaron este duro golpe", expresó en la rueda
de prensa Juan José Peláez aturdido por las protestas
de los hinchas que pedía más compromiso y un mejor
rendimiento de aquellos que en las pasadas tres fechas los pusieron
a soñar con la clasificación y ayer les hicieron
recordar el infierno que vivieron cuando Tuluá los goleó
4-1 el 3 de abril.
Esto volvió a suceder porque nadie marcó, no coparon
los espacios, faltaron ideas en el medio, sólo le apostaron
a la salida por la derecha con Ricardo Calle, se dejaron contagiar
de nuevo de la ansiedad, les pudo el nerviosismo cuando se vieron
en inferioridad y con los goles y el esfuerzo de Agostinho no
lograron desubicar a un equipo que lució bien parado en
los 90 minutos y fue el justo ganador del partido.
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