
Foto Róbinson Sáenz
La celebración envigadeña no se hizo esperar
al término del juego frente al Real Cartagena que determinó
la clasificación a los cuadrangulares semifinales.
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En el banco calentó la
clasificación naranja
El joven emergente Johnnatan Estrada fue
vital en la victoria sobre el Real.
Marcó el gol que hizo la diferencia, transformó
el partido y clasificó a Envigado.
En gran campaña, el equipo paisa es, por lo pronto, tercero
detrás de los dos verdes.
Por Oswaldo Bustamante Escobar
Medellín
A sólo cinco minutos de haber entrado al terreno de juego,
Johnnatan Estrada, un joven emergente que se jugaba
en el banco, conectó un disparo, potente y alto, que dejó
sin opción alguna al guardamenta Róbinson Zapata.
Un verdadero balazo, a pica barra que, además,
de darle cifras concretas al partido, Envigado 1-Real Cartagena
0, sirvió para ratificar al conjunto naranja como uno de
los ocho clasificados a la parte final del primer torneo del año.
La jugada se originó por sector derecho luego del cobro
de una falta que fue bien capitalizado por el volante antioqueño
recién ingresado, en el minuto 65, por el brasileño
Jacques de Oliveira, de flojo rendimiento.
Esta anotación llegó cuando más presionaba
Envigado aunque sin encontrar el camino de la definición
sobre la que, hasta ese momento, parecía una muralla sólida:
la fuerte defensa cartagenera bien secundada por Zapata en el
arco.
Sirvió, además, para levantar la moral envigadeña
que a pesar de mantener un constante asedio sobre los predios
del visitante, en la última media hora del tiempo final,
no hallaba la senda para respirar con tranquilidad frente a un
rival que en ningún momento planteó una propuesta
conservadora. Por el contrario, el conjunto de Daniel Silguero,
tuvo momentos de lucidez que, incluso, en determinados pasajes
del choque, lo llevó a ser dominador claro del balón.
A falta de una fecha para el cierre de la llamada Copa Mustang,
la victoria del conjunto orientado por Carlos Navarrete lo colocó,
provisionalmente, tercero en el tablero de posiciones, a sólo
tres puntos de Nacional, que tiene 38 y a dos del Cali, 36, en
una labor encomiable y con gente demasiado joven y sin experiencia
suficiente como para justificar una campaña semejante.
Partido abierto
El partido de anoche fue agradable para los aficionados que acudieron
al Parque Estadio Sur: a Envigado le costó acomodarse en
el terreno pero cuando se decidió a tocar el balón
y a aprovechar los espacios que en mitad de campo le brindó
el Real, tuvo opciones claras, fallidas, lamentablemente por los
atacantes, en especial Carlos Álvarez y De Oliveira.
En esa labor fue vital la presencia de Camilo Giraldo como conductor
y los veloces desplazamientos de Víctor Cortés,
así haya empezado demasiado tirado al centro, y las proyecciones
de los laterales, en especial Róbinson Muñoz.
El equipo de visita, en cambio, propuso, desde el inicio, un
juego vivaz con dos hombres que desequilibraron, Hugo Arias y
James López y el constante ingreso del peligroso Héctor
Nazarith, una verdadera pesadilla para los zagueros locales.
El encuentro se fue abriendo, poco a poco, hasta hacerse de ida
y vuelta con posibilidades nítidas para ambos, en principio,
con pelota detenida y posteriormente con acciones hilvanadas en
la zona de creación. Sin embargo, el sorpresivo gol de
Estrada le cambió el panorama el duelo ya con un local
más agresivo y asentado y con un visitante desconcertado
que, no obstante, tuvo en un par de contragolpes la posibilidad
del empate.
Nazarit, en un regateo a 5 minutos del final, y Edú Aponzá,
con un tiro de media distancia, faltando tres, pudieron cambiar
la suerte, pero sus acciones fueron bien resueltas por el arquero
Jaime Gómez.
Al final, la felicidad envigadeña de la clasificación
como un justo premio a una labor callada y humilde representada
en la disciplina y el tesón de un puñado de muchachos
con sed de triunfo.
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