Infierno en el estadio
El
partido que perdió Nacional 0-2 con América terminó
en disturbios.
Alcalde
de Medellín, Luis Pérez Gutiérrez, anunció
drásticas medidas.
Treinta
heridos y varios retenidos dejó la jornada futbolera.
Rodrigo Martínez
Wilson
Díaz Sánchez
Medellín
El encapuchado miró el semáforo del puente de la
carrera 73 con calle Pichincha, cuando estaba en rojo, y le dijo
a su acompañante: "le voy a pegar un rocazo porque
este color no me gusta".
-"Tranquilo que ya pasó a verde", respondió
su compañero de barra.
El semáforo volvió a cambiar de color y el hincha
cumplió su deseo, con el infortunio, para él, de
que el aparato resistió el ataque.
Segundos después de finalizado el partido entre Nacional
y América, que ayer reunió a 47.207 personas, el
pánico invadió las afueras de la Unidad Deportiva
Atanasio Girardot y los pasillos del sector occidental del estadio.
Quienes abandonaban el escenario debieron regresar ante los enfrentamientos
entre un sector de la hinchada verdolaga y la fuerza pública,
que utilizó gases lacrimógenos para controlar la
turba cuando algunos aficionados intentaban agredir a los fanáticos
del América. El primer saldo que entregó la Secretaría
de Gobierno Municipal fue de 30 heridos, siete vehículos
destruidos, daños en viviendas vecinas, la unidad móvil
de Teleantioquia afectada y más de diez retenidos.
El efecto de los gases provocó desmayos y llanto entre
damas y niños que, desesperados, buscaban refugiarse en
los bajos del Atanasio y debieron ser atendidos en la gramilla
del estadio, por donde finalmente se logró, hora y media
después, la evacuación de las personas.
Ana Adelina Palacio, una chocoana de 17 años, ayudaba a
su madre en una venta da almuerzos, cerca al Parque de Banderas.
En medio de la pelea fue lanzada una granada lacrimógena
que cayó al pie de la menor, quien inmediatamente se desmayó.
Su mamá intentó reanimarla, pero sus esfuerzo fueron
inútiles. Con la ayuda de otros venteros fue llevada a
la Cruz Roja del estadio en donde se recuperó. En el sitio,
los médicos evaluaban a cinco heridos, entre ellos un agente
de la Policía y un niño con un bolillazo en la frente.
Rostros de terror
La cara de terror de Mariela, una joven de 19 años que
llegó a Medellín a presenciar el partido y alentar
a los verdes, encontró refugio en una oficina. Su acompañante,
con los ojos enrojecidos por los efectos de los gases, pedía
ayuda y lamentaba el desenlace del espectáculo: "el
fútbol no puede convertirse en guerra, esto es una güevonada",
dijo en medio del enojo.
Los limitados físicos pedían ayuda, mientras varios
menores perdidos en la inmensidad del campo de juego buscaban
a sus familiares. Los directivos de Nacional habían pedido
no llevar niños al estadio, pero muchos acudieron con sus
papás e, incluso, hubo protestas porque en esta ocasión
les cobraron la entrada. Muchos decidieron regresar a sus casas.
Por momentos hubo caos, pero con el oportuno manejo de la situación
por parte del anunciador oficial, la diligencia de los miembros
de la Cruz Roja, La defensa Civil y la Policía, se recuperó
la calma dentro del máximo coliseo deportivo de la ciudad.
En las afueras, un piquete de soldados de la IV Brigada que disparó
en repetidas veces sus fusiles al aire, logró disolver
a los revoltosos, a las 6:30 p.m.
El partido había terminado en medio de las protestas de
los aficionados contra algunos jugadores de Nacional y, sobre
todo, con la terna arbitral integrada por el central Wilson Ramírez
y los asistentes Carlos Sierra y Milton Ochoa. En los primeros,
por el bajo rendimiento en la cancha y en los segundos por las
dudas que dejó al validar el primer gol de Tressor Moreno,
al minuto 55, en la acción que los hinchas pidieron como
"fuera de lugar".
El cotejo, que le dio la casilla al América a las semifinales
del torneo colombiano, tuvo tres expulsados: Foad Mazziri, Juan
Carlos Ramírez y Faustino Asprilla.
El que se promocionó como un clásico, con estadio
lleno, rebasó los límites de violencia del fenómeno
de las barras bravas, que producirá, según lo anunció
el Alcalde Luis Pérez, "medidas drásticas.
O se portan bien, o no habrá más fútbol en
Medellín".
Implicaciones, habrá medidas drásticas
El Secretario de Gobierno de Medellín, Jorge Enrique
Vélez, dijo que hoy se reunirá con el alcalde Luis
Pérez Gutiérrez, para ver qué medidas se
van a tomar con el fin de evitar que los hechos de ayer se repitan,
sobre todo, en una fase crucial del campeonato como son los cuadrangulares
semifinales.
En cuanto a las diez personas retenidas, advirtió que serán
denunciadas ante la Fiscalía por los delitos de asonada,
lesiones personales en miembros de la fuerza pública y
daños materiales a bienes ajenos.
Dijo que, en total, 30 personas resultaron contusas o asfixiadas
con los gases y varios vehículos fueron dañados.
De los automotores atacados, dos pertenecen a las Empresas Públicas
de Medellín, dos motos de los escoltas del gerente de esta
entidad; dos carros de la IV Brigada y dos buses de hinchas del
América.
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