 AP,
Cali Los seguidores del Deportivo Cali expresaron todo su aprecio y admiración
por Giovanni Córdoba, ayer a la salida del estadio Pascual Guerrero, donde
el jugador permaneció por varias horas. Todos querían darle el último
adiós. |  Colprensa,
Bogotá Así rindieron homenaje a sus compañeros fallecidos
los jugadores del Santa Fe y el Unión Magdalena, el domingo en estadio
El Campín de Bogotá. | La
multitud dijo adiós a Córdoba | Los
hinchas del Deportivo Cali despidieron ayer, en forma masiva, al delantero Giovanny
Córdoba, fallecido el pasado domingo en la clínica Valle del Lilli.
Una multitudinaria caravana acompañó los despojos mortales del jugador
hasta el municipio de Palmira, donde había nacido.
El sepelio se
realizó en horas de la tarde con la presencia de jugadores y directivos
del balompié colombiano, que desde los diferentes clubes enviaron mensajes
de solidaridad a los familiares de Córdoba.
Tanto el técnico
del equipo, Óscar Héctor Quintabani, como el preparador físico,
Hernando Arias, pidieron resignación a los integrantes del líder
del torneo que el próximo jueves volverán a la competencia cuando
se enfrenten al América, en el estadio Pascual Guerrero.
Los hinchas
del Atlético Nacional también lamentaron la muerte de Giovanny,
quien fue goleador del equipo verdolaga en la era de José Cheché
Hernández. El estratega asistió al sepelio de Herman Gaviria. |  |
El
fútbol soporta otro golpe
Wilson Díaz Sánchez Medelllín Duros
golpes ha soportado el fútbol profesional colombiano en sus 54 años
de historia por causa de la violencia, comportamientos inadecuados de los aficionados
en los estadios y manifestaciones de la naturaleza como sucedió la semana
pasada cuando un rayo acabó con la vida de Herman Carepa Gaviria y Giovanny
Córdoba, integrantes del Cali.
La jornada del pasado domingo quedará
en la mente de los hinchas no propiamente por la alegría y el espectáculo
que es lo que debe brindar el deporte, sino por los signos de dolor y tristeza
que se vivieron en los estadios del país.
La Dimayor había
ordenado un minuto de silencio en todos los partidos como homenaje póstumo
a Carepa Gaviria, fallecido en el jueves. Todos los equipos, en solidaridad con
el conjunto caleño, expresaron, a su manera, el luto. Los jugadores del
Tolima, donde militó Herman, actuaron con una cinta negra en sus camisetas.
Los
del Medellín saltaron a la cancha con claveles blancos en sus manos. Las
imágenes de futbolistas de rodillas, pidiendo por el descanso del alma
de Carepa y la recuperación de Giovanny, se observaron en Cali, Bogotá,
Barranquilla, Bucaramanga, Armenia y Manizales.
Pero mientras se realizaba
el primer tiempo, las emisoras interrumpieron sus transmisiones para informar
acerca de la muerte de Giovanny Córdoba, quien permanecía en la
Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Valle del Lilli, en Cali. Complicaciones
en varios órganos del cuerpo truncaron la promisoria carrera de este atacante
de 24 años de edad, sepultado ayer en el cementerio de Palmira, su tierra
natal.
Víctor Danilo Pacheco, volante del Unión Magdalena
que jugó en Bogotá, no pudo contener el llanto al conocer la noticia,
mientras iba al camerino después del primer tiempo.
Lo insólito
de estas muertes, sumada al aprecio que sentían los hinchas colombianos
por estos dos deportistas, provocaron un sinnúmero de reacciones de solidaridad,
como aconteció durante el sepelio de Gaviria el pasado sábado en
el cementerio Campo de Paz de Medellín, con la presencia de más
de 3.000 personas.
Vienen a la memoria El mal comportamiento
de los aficionados en algunas ocasiones y la inoportuna reacción de las
autoridades, en otras, provocaron tragedias que vienen a la memoria hoy, cuando
hay un sentimiento colectivo de dolor.
La primera sucedió el 11
de octubre de 1981 en el estadio Alfonso López de Bucaramanga. Los fanáticos
invadieron el campo de juego en protesta contra el árbitro Eduardo Peña,
quien supuestamente validó un gol en fuera de lugar del Junior (ganó
2-1) y no sancionó un penalti claro a favor de los canarios. El balance,
tres personas muertas y 15 heridas.
El luto volvió al fútbol
colombiano el 18 de noviembre del 81, cuando se cayó parte de la tribuna
suroccidental del estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué. Jugaban Tolima
y Cali por los cuadrangulares semifinales, con la presencia de 15.000 aficionados,
de los cuales murieron 18 y 38 quedaron heridos. Bogotá recibió
a los pijaos para terminar el torneo.
La situación más difícil
se vivió el 17 de noviembre de 1982 en Cali, con saldo de 24 muertos y
163 heridos después de una estampida en el estadio Pascual Guerrero, de
Cali. La avalancha humana se presentó cuando varios individuos lanzaron
bolsas con orines desde lo alto de la tribuna sur, precisamente en el momento
en que la gente abandonaba el escenario después de observar el clásico
entre Cali y América (3-3).
Para no olvidar Otra muerte
violenta que causó estupor en su momento y que se revive ahora fue el asesinato
del árbitro Álvaro Ortega en Medellín el 15 de noviembre
de 1989, horas después de dirigir el encuentro entre DIM y América
en el estadio Atanasio Girardot. Culpables, los apostadores que sintieron afectados
sus intereses con la actuación del juez en un partido previo del torneo.
El
2 de julio de 1994, tras regresar del Mundial de Estados Unidos, Andrés
Escobar fue baleado por Humberto Muñoz, quien salió en defensa de
sus patrones cuando el jugador discutía con ellos por razones que nunca
fueron clarificadas, aunque sus familiares sostienen que estaban relacionadas
con apuestas.
El país entero calificó el hecho como una tragedia,
por la calidad humana y profesional del zaguero.
Otras desapariciones violentas,
como las de Ómar Cañas, Felipe Pérez, Luis Fernando Valero
y Arley Rodríguez, han marcado de luto el balompié criollo en diferentes
épocas. El 25 de julio de 1937, en un juego internacional en Cali, se enfrentaron
los equipos Centro Gallego de Cuba y Jalisco de México. Ganaron los isleños
3-0, pero su jugador Sergio López murió después de recibir
un balonazo en el estómago.
Hechos que vienen a la memoria, cuando
el mundo del fútbol sintió fuerte la tragedia por la desaparición
de Gaviria y Córdoba, esta vez por designios de la naturaleza. |