 Jaimar
Todos
a una se fueron a abrazar a John Freddy Giraldo, uno de los hinchas cuadraplégicos
del Poderoso. Amaranto Perea acogió al fanático escarlata y lo mismo
hicieron Roberto Carlos Cortés y Andrés Felipe Orozco. | Casi
se me sale el corazón de la emoción
John Freddy Giraldo, cuadrapléjico que fue besado por todo el DIM.
Varios de sus colegas también fueron objeto del homenaje rojo.
Con sus cortos brazos no pudo abrazar a los ídolos del pueblo escarlata.
Pablo
Arbeláez Restrepo pabloa@elcolombiano.com.co Medellín Los
largos brazos de la gloria fueron los que cubrieron de una, todos al mismo tiempo,
a John Freddy Giraldo.
Casi desde un metro de distancia se le escuchaban
los fuertes latidos de su corazón, como si le quisiera salir de su pequeña
humanidad.
Él quería besar la Copa del campeón, no
pudo, pero a cambio, los ganadores de ella fueron hasta su sitio para decirle:
¡Vos
también sos campeón".
Todos los que iban en la ola roja
de la vuelta olímpica, por la pista del estadio Atanasio Girardot, marchaban
como enloquecidos, pero los que reaccionaron fueron los jugadores del plantel
rojo, que de buenas a primeras aplicaron el ¡pare!.
"Esta tuya
papá, para que la gocés", le dijo emocionado Andrés
Felipe Orozco a ese hombre que estaba sentado en su silla de ruedas, con un golpe
de sol, de esos que ponen a doler la cabeza.
"Llegué al estadio
a las diez de la mañana, porque no me podía perder por nada del
mundo esta fiesta. Llevo siete años de estar al lado del Medallo, y además,
he estado en 15 excursiones".
El pecho de John Freddy era un tambor,
de esos bien templados, como si le fuera a salir la emoción hasta por la
boca.
A John Freddy le costaba hablar, su respiración era jadeante,
estaba al borde del colapso, porque segundos antes acababa de ser metido dentro
de esa mancha roja que pasó por su puesto al frente de la tribuna de Oriental.
"Qué
tristeza que no pude besar la Copa, eso es lo que he querido hacer desde que soy
hincha del Poderoso", se lamentaba, mientras por detrás, pegado de
la silla de ruedas, lo animaba su hermano Carlos Andrés, quien estaba vestido
de rojo, con esa camiseta que ayer fue púrpura de la emoción de
esos hinchas que llenaron tribuna alta, que coparon Norte y que dejaron a medio
ocupar a preferencia baja.
Y John no se perdió detalle de la fiesta
roja dentro del coloso de la 74, al que también llegó el gobernador
Eugenio recién operado de una lesión de futbolista: de los meniscos;
el alcalde Luis Pérez, los fervorosos rexixtentex, algunos de ellos arrodillados
frente al arco de ese punto cardinal, para darle gracias a Dios, que este fin
de semana se puso la franela que ahora luce tres estrellas, como de esas que venden
desde anteanoche al frente del monumento al futbolista, por donde desfilaron cerca
de 7.000 seguidores, que fueron a a darle a su medallo las gracias, con esos cánticos
que adornaron la fiesta triunfal: "Y volveremos a ser campeones como la primera
vez", el coro que duró hasta cuando el sol se puso justo en el mediodía,
dos horas y media después de un recorrido por la ciudad, que terminó
en una locura cuerda, de la que también hizo parte John, quien volvió
a casa, para decirle a los suyos: yo también di la vuelta olímpica
con el Poderoso DIM. |