Eugenio
Prieto Soto, Una Antioquia Nueva
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| Eugenio Prieto Soto |
Eugenio Prieto Soto, un hombre que tiene
sus raíces en la zona cafetera del Suroeste, le quedó
gustando el sorbo de primer mandatario de Antioquia que ejerció
durante 20 meses, y su nuevo reto es cumplirlo en los próximos
cuatro años.
A este contador público de la Universidad
de Medellín hay que buscarle más su esencia política
por su tío José Prieto, dirigente liberal, que por
su hogar primero. Su padre fue taxista y su madre profesora.
Pero alguien muy cercano a sus afectos asegura
que “es un líder que lleva la política en
las venas”.
Lo justifica porque, dice, es “un guerrero
total” que siempre lucha, busca soluciones y está
comprometido con la equidad.
De sus giras proselitistas destaca la informalidad
que le permite subirse a un volco cuando no hay otro espacio,
amanecer donde no estaba programado o hacer parte de una cabalgata
donde participa un centenar o sólo tres jinetes.
Ese comportamiento, añade, le permite
estar a un mayor nivel de cercanía con la gente y dejarse
interrogar en lugar de hacer presentaciones y ponencias.
Su primera experiencia en el sector público
fue como subgerente financiero de la Empresa Antioqueña
de Energía (Eade), cargo al que renunció para aspirar
y llegar a la Asamblea de Antioquia, el período 1998-2000.
Al asumir el gobernador Guillermo Gaviria
Correa lo nombró gerente del Idea, donde permaneció
casi seis años, hasta octubre de 2006, porque el nuevo
mandatario, Aníbal Gaviria, lo ratificó en el cargo
en enero de 2004. En esa posición tuvo un paréntesis
de 20 meses, en el cual ejerció como gobernador encargado.
Fue reconocido por la Cámara Junior como uno de los Cinco
Ejecutivos Jóvenes de Antioquia en 2000 y de los diez en
Colombia en 2002.
Uno de sus asesores le reconoce una gran
capacidad de conciliación que puso a prueba como gobernador
(e) cuando el contrato de la doble calzada Bello-Hatillo estaba
en proceso de liquidación y el Consorcio Hatovial no quería
continuar la obra porque no era viable financieramente. Con su
tarea ante alcaldes y líderes de la zona logró una
fórmula para reactivarla.
Otra fortaleza que le agrega es su
capacidad de gestión, reconocida por el presidente Uribe,
que le encargó una fórmula para que Santa Marta
recuperara los créditos que había perdido con la
banca por estar Ley 550. Dos de los sacrificios mayores por el
tiempo que le tiene que dedicar al proceso electoral son su hijo
Juan José, Con quien tiene una relación muy cercana,
y el DIM, con el que cada vez es más lejana, al menos porque
no ha podido volver a las tribunas. LJS
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