| |
 |
| AP
| Edixon Perea tuvo ayer algunas llegadas de peligro, pero la
marca de Gabriel Heinze fue más efectiva. |
 |
Marzo 31 de 2005
Colombia quedó con los
Crespos hechos
Por
Esperanza Palacio Molina
Enviada especial, Buenos Aires
Cómo explicar que todo estaba listo para que Colombia se
saliera con su idea, la de venir a Buenos Aires y salir del estadio
Monumental con un empate, que quería decir lo mismo que un
punto, es decir sumar, que al mismo tiempo significaba no restar,
aunque no multiplicara.
Todo ese galimatías quedó en el tablero, en la libreta
de apuntes de Reinaldo Rueda, un poco quedó pintado en la
cancha, pero al final, el resultado no fue el que estaba planteado
en las indicaciones, en la mente de los muchachos, en la idea táctica
del técnico y la charla previa. Colombia aguantó con
Argentina hasta el minuto 65 que era un montón de tiempo,
pero llegó hasta ahí, cuando finalmente Crespo metió
la pelota en el arco de Calero y la ilusión colombiana se
fue para el carajo con el 0-1 en contra.
Ni Argentina fue el ganador "prolijo" y brillante que
se ganó la lotería de tres puntos que no mereció,
ni Colombia fue el derrotado que tiene que salir con la cola entre
las patas después de hacer maromas para no salir goleado.
Un gol solitario para un resultado que deja a la selección
de Reinaldo Rueda con pena (con dolor pero sin vergüenza) porque
hizo una tarea ordenada, segura y consciente para alcanzar ese punto
merecido.
La tribuna del estadio Monumental mostraba lo que se veía
en la cancha. Un equipo argentino que no arriesgaba, que temía
salir con ímpetus porque sabía que Colombia era un
elenco sin aspiraciones ofensivas claras, pero con malas intenciones
si le daban un huequito para llegar.
Eso lo veían los más de 44.000 aficionados que colmaron
el escenario y lo sentían, porque los cantos eran pocos,
los nervios se confundían con el frío que pegaba más
duro que nunca. La gente notaba que esa Colombia que había
en la cancha tenía todo planificado para no dejar ganar a
la Argentina que se ve invencible y está cerca del Mundial.
Porque Colombia era un equipo tranquilo, muy seguro, con la claridad
suficiente para no dar ventajas. Hasta que Fabián Vargas
metió la mata y cometió una falta de atrás
contra Saviola, la misma que le valió la tarjeta roja a los
41 minutos.
Camino de espinas
En el segundo tiempo, ese hueco que dejó la expulsión
de Vargas lo quiso llenar Rueda con el ingreso de Viveros, que hace
mucho tiempo que no juega bien con la selección, que es muy
aparatoso para marcar y llegar y que como es medio carro loco, se
va por allá arriba y cuando tiene que marcar, deja espacios
que el rival aprovecha.
Y eso fue lo que ocurrió en el gol de Crespo, Viveros descuidó
la marca, falló en el cierre, Riquelme le pasó a Galleti
que a su vez se la dio Crespo que dentro del área nunca falla.
El hombre del Juventud remató abajo y venció a Calero.
Fue el 1-0, el único gol que pudo anotar Argentina, pero
con el que le bastó para dejar a Colombia con dolor en el
alma y mal parado en la tabla de posiciones.
Un gol que le quitó a Colombia el puntito que había
trabajado con paciencia, con dedicación, con conciencia pero
que se le escapó de las manos por un error individual de
Vargas que no midió las consecuencias de su expulsión
y de Viveros que por alocado, no supo cerrar cuando tenía
que hacerlo.
Entonces, ahí es donde se hace difícil explicar esa
derrota. Tal vez con un refrán se pueda describir mejor la
situación: el que no arriesga un huevo no tiene un pollo,
que es lo mismo que decir que quien no juega a ganar se va perdedor.
De ahora en adelante, lo que viene es más difícil,
la suma se hace indispensable. Ese puntito que no se consiguió
en Buenos Aires tendrá que multiplicarlo Colombia por tres
en Barranquilla, Montevideo y Asunción. Lo que viene es más
difícil aún. Rueda y los muchachos lo saben, por eso
estaban anoche con cara de pocos amigos.
Nota relacionada
Se
esfuma la ilusión |