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| Reuters
| John Choronta Restrepo, aquí superado por Juan Roman
Riquelme no ha sido un jugador de valía en la Selección
a lo largo de la eliminatoria. |
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Marzo 31 de 2005
Ahora toca pensar en el repechaje
Por
Esperanza Palacio Molina
Enviada especial, Buenos Aires
La tabla de posiciones esta ahí como prueba irrefutable:
Colombia ha jugado 13 partidos, ha ganado sólo tres, perdido
cinco y empatado cinco. Total, suma 14 puntos de 39 posibles. Conclusión:
su balance es pobre; su campaña, floja; su futuro, incierto.
Pero, además de todo lo anterior, a la Selección
se le suma otro inconveniente grave y es su poca efectividad en
los arcos contrarios: en 13 partidos sólo ha anotado 12 goles
(ver página 2C). Y si bien la defensa ha sabido mantener
un equilibrio (apenas tiene 12 goles en contra), la poca precisión
para anotar hace que el equipo nacional carezca del arma más
importante para ganar: el gol.
Esta eliminatoria lleva casi dos años. Son 13 partidos que
se han jugado desde principios del 2003. Han pasado jugadores y
técnicos, rivales y meses, y Colombia sigue sin encontrar
la formación ideal, el equipo que supere sus propias expectativas,
ganador, que entre a la cancha y convenza.
Pasan los días y pasan los años y Colombia no reacciona
de manera tal que haga pensar en una recuperación. Hay dos
ejemplos recientes: ante Venezuela y contra Argentina.
Reinaldo Rueda se la jugó en Maracaibo con un equipo que
poco tenía de ofensivo, aunque tuvo dos delanteros, pudo
haber puesto tres y cuatro y seguía sin hacerle daño
a Venezuela, un equipo que parece haberle tomado la horma a los
colombianos para hacerlos padecer cada vez que se miden.
Ese empate ante los venezolanos era el peor negocio posible para
Colombia en sus aspiraciones de llegar a Alemania 2006. La Selección
de Rueda tendría que haber ido a Maracaibo a buscar los tres
puntos que Venezuela se había llevado de Barranquilla. Pero
su botín en campo patriota no sumó sino un punto.
Entonces, la premura, la necesidad, la angustia hizo que Rueda
y sus muchachos llegaran a Buenos Aires con más precauciones
de las necesarias, con las intenciones cambiadas, con demasiado
cuidado. "Un puntico sería ideal", decían
todos antes del partido del miércoles. Pero no fue ni siquiera
un puntico. Colombia vuelve de Argentina sin nada, y eso, para ir
a Alemania, es mortal.
Lo que viene
Colombia ocupa el sexto lugar, y por arriba -aparte de Argentina
y Brasil, sobrados-, figuran también Ecuador y Paraguay.
Después está Uruguay que supera a Colombia por dos
puntos (tiene 16). Y sigue Colombia con 14, los mismos que Perú,
Chile y Venezuela. Es decir, la selección colombiana es sexta
de chiripa, porque ha recibido solo dos goles menos que las demás.
Ese lugar es un tanto engañoso: Colombia es sexto pero podría
ser séptimo, octavo y hasta noveno, la diferencia con esos
otros tres equipos es mínima.
Y lo que se le espera es tan difícil como lo que ya pasó:
le falta enfrentar a esos rivales directos como Perú, Ecuador,
Uruguay, Chile y Paraguay. Una derrota ante ellos le cerrará
aún más el camino hacia el Mundial.
El panorama es complejo, de esos 15 puntos posible deberá
alcanzarlos todos para no tener dudas a la hora de reclamar el tiquete.
En casa, allá en Barranquilla, con público o sin él,
Colombia tiene que buscar los nueve puntos que tiene pendientes.
Los otros seis debe ir a buscarlos en Montevideo y Asunción.
Así de sencillo. O mejor, así de complicado es el
asunto para Rueda y su gente. El puntico que no se consiguió
en Argentina y los tres que no se le pudieron recuperar a Venezuela,
empiezan a hacer falta desde ya.
Ahora las precauciones tienen que cambiar. Las prioridades son
otras. La consigna será una sola: ganar, ganar o ganar. Y
si no, ¡apagá y vámonos!... Pero no para Alemania.
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