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AP | Lo que los atacantes colombianos no pudieron hacer ante Argentina lo intentó el volante Giovanny Hernández, quien tuvo la mejor oportunidad ante el arquero Abondanzieri, en el primer tiempo. Aquí lucha con Riquelme.

Marzo 31 de 2005
No hay puntería

Por
Wilson Díaz Sánchez
Medellín

Tras la escasez de goles en el seleccionado nacional de mayores, con menos de un tanto de promedio por partido, los hinchas recuerdan hoy con nostalgia la cuota que en el pasado ofrecían Antony de Ávila, Arnoldo Iguarán, Faustino Asprilla, Adolfo Tren Valencia, Iván René Valenciano, Fredy Rincón y Víctor Aristizábal, entre otros.

En los corrillos y esquinas los más atrevidos dicen que en Colombia se acabaron los goleadores. Otros señalan que las causas de la pobreza ofensiva son los esquemas tácticos del técnico Reinaldo Rueda, sumado a su mala elección al preferir a los "foráneos" que no están en buen nivel como quedó demostrado en la cancha con Jairo Castillo y Sergio Herrera.

Y de inmediato salen a relucir nombres como Orlando Ballesteros, Milton Rodríguez y Léider Preciado, actuales artilleros del torneo de la Dimayor, con mínimas oportunidades en el combinado patrio.

Mauricio Chicho Serna, en reiteradas ocasiones, ha criticado la actitud defensiva del conjunto criollo que para él significa sacrificar a los delanteros, como les ha sucedido a Juan Pablo Ángel y Edixon Perea, para sólo mencionar dos casos.

A la falta de atacantes efectivos, tampoco surgen volantes ofensivos que marquen diferencia para solucionar el problema que aqueja la tricolor que, sin embargo, guarda esperanzas de obtener un tiquete para Alemania, así cada día la opción más cercana sea mediante el repechaje.

Lejos de los mejores
El brasileño Ronaldo, con nueve tantos, es el máximo anotador de la eliminatoria suramericana. Le sigue el paraguayo José Saturnino Cardozo con siete, y con cinco están Hernán Crespo (Argentina), Édison Méndez (Ecuador), Kaká (Brasil), Ruberth Morán (Venezuela), Diego Forlán y Javier Chevantón (Uruguay) y Joaquín Botero (Bolivia). Los peruanos Nolberto Solano y Jefferson Farfán suman de a cuatro cada uno.

Como se aprecia, entre los goleadores hay representantes de todas las nacionalidades, mientras que muy atrás, apenas con dos dianas, aparecen los colombianos Juan Pablo Ángel, Fredy Grisales, Víctor Pacheco, y Frankie Oviedo. Cuotas muy bajas en 13 partidos que va del campeonato.

Ante la lesión de Ángel, Rueda buscó como carta de salvación en los compromisos frente a Venezuela y Argentina a Jairo Castillo y Edixon Perea, este último jugador en proceso de formación que naufragó ante los defensores rivales por las pocas asistencias y acompañamientos que tuvo.

El técnico del Chicó, Eduardo Pimentel, fue uno de los críticos más fuertes por el esquema planteado en Maracaibo, donde "Colombia hizo muy poco para ganar".

La propuesta táctica del actual entrenador nacional, que ubica a su escuadra como una de las tres con la defensa más sólida, junto con Argentina y Brasil (cada una con doce anotaciones en contra), es quizás el punto que más se destaca a su favor. Pero en el fútbol, dice el corrillo popular, los triunfos llegan con goles y a punta de empates será imposible lograr un cupo en el Mundial.

Obligado a ganar
Para cumplir sus metas, Colombia deberá ganar los tres partidos que le restan en casa ante Perú, Ecuador y Chile, y arañar puntos por fuera frente a Uruguay y Paraguay.

Si bien en la era de Rueda la localía ofreció buenos dividendos con el 5-0 sobre Uruguay y el 1-0 con Bolivia, el empate 1-1 con Paraguay volvió a generar dudas y a mirar hacia el comienzo de la eliminatoria, cuando bajo la batuta de Francisco Maturana se perdió en Barranquilla con Brasil (1-2), Venezuela (0-1) y la paridad 1-1 con Argentina.

La prioridad de hoy, coinciden los expertos, es mantener el esquema defensivo y agregarle dinámica y ambición en el medio campo, para permitirles a los atacantes que demuestren sus capacidades y, de paso, ellos justifiquen con creces la confianza que les brinda Reinaldo Rueda.

En Argentina, que en su momento fue víctima de la otrora poderosa selección tricolor, a pesar de las caras largas por no ver cumplida la revancha del famoso 5-0, la prensa especializada extrañaba el toque y el espectáculo de los equipos que dejaban jugar y salían a brindar espectáculo. Esta vez fueron testigos en la cancha del estadio Monumental de la propuesta de un elenco conservador, con dos líneas de cuatro y que basa su fútbol en no dejar jugar al contrario en lugar de generar su fútbol.



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