Historia
del Auto
Los años mozos del automóvil: recordar es vivir
Los primeros automóviles no superaban los 14 km/h.
El alemán
Karl Benz patentó el primer auto con motor a gas.
El estadounidense
Henry Ford masificó su fabricación.
Para que el automóvil alcanzara las características de los autos que
hoy vemos en las calles, fue necesario hacerles muchos cambios y variaciones.
Aunque sus primeros kilómetros los recorrió a mediados del Siglo XIX,
éste es un invento propio del siglo XX, convirtiéndose hoy en día
en un medio de transporte masivo.
Los primeros autos estaban conformados por tres ruedas, una especie
de triciclo veloz, con un aparatoso motor de vapor. Pese a que la
novedad tuvo una gran acogida entre los compradores, el vehículo no
alcanzaba una velocidad mayor a 14,5km/h, realidad que lo convertía
en un “auto” lento y aparatoso. Su motor era monocilíndrico, de 984
cc y 0,9 caballos de vapor a 400 rpm.
Al hablar de los primeros automóviles, la historia se remonta al antiguo
carruaje impulsado por un motor a vapor que fue inventado por el técnico
militar francés Nicolas Joseph Cougnot, según datan las memorias,
el vehículo constaba de tres ruedas de madera con un motor de dos
cilindros paralelos verticales. Su cilindrada era de nada menos que
¡62 litros!
Aquel modelo, llamado “fardier”, no cubrió las expectativas dentro
del mercado pues una de sus grandes desventajas era que podía transportar
a cuatro personas, pero sólo a una velocidad máxima de 9 kilómetros
por hora, con extrema dificultad para los virajes y una autonomía
de apenas 15 minutos.
Nace el motor de explosión
A pesar de que algunas décadas atrás el motor de explosión comenzaba
a ser desarrollado, aún no se aplicaba a los incipientes automotores.
Fue el ingeniero alemán Karl Benz quien patentó el primer auto con
motor a gas el 29 de enero de 1886, fecha en la cual nace el automóvil
moderno. Ya, en 1893 construyó su primer auto de cuatro ruedas, al
que llamó Victoria, y años después el motor a combustión no tardaría
en llegar para crear su propia revolución.
Uno de los años decisivos para la historia de la ingeniería fue 1867
cuando el alemán Nikolaus Otto diseñó el motor de cuatro tiempos,
motor que acciona a los automóviles contemporáneos y que se conoce
con el nombre de motor de "ciclo de Otto".
Entre 1886 y 1910 el desarrollo de los nuevos automóviles con motor
de benzeno llegó al mundo con una fuerza inusitada y como un objeto
de curiosidad entre los hombres, quienes aseguraban que definitivamente
había llegado el reemplazo para coches de caballo y a vapor. Hoy en
día, los hechos y la historia lo señalan, el auto fue uno de los resultados
concretos de la revolución industrial del siglo XIX, novedad que vino
acompañado de otros inventos como la obtención del petróleo o la vulcanización
del caucho por Charles Goodyear.
El surgimiento de una industria
La perfección del motor originó el diseño de autos a gran escala,
en países como Francia y Alemania, industrias que hasta el momento
dominaban todo el mercado automotor. Acosado por la competencia que
le representaba la Oldsmobile, de Ransome Eli Olds, Henry Ford, un
relojero estadounidense que creó su propio taller de fabricación de
automóviles en 1896, decide abandonar la artesanía y planea el montaje
en serie, un proyecto que sólo cristalizó completamente hasta el año
1910.
Con cilindros fundidos en un solo bloque, en una aleación de acerovanadio
y reduciendo el número de piezas del motor, este estadounidense bajó
el tiempo de fabricación de un auto, de 12 horas y 28 minutos a 1
hora y 33 minutos. Aumentó el salario de sus trabajadores y disminuyó
el precio de los coches. Un Ford T, de los 10.000 que se producían
en 1909 y costaban 950 dólares, pasó a costar 490 dólares en 1914,
y las unidades fabricadas pasaron a 264.792.
El modelo T
La industria automotriz se revolucionó con la creación del Modelo
T. Este vehículo que a pesar de su precio de casi mil dólares en
sus inicios, monto bastante elevado para la época, causó un fuerte
impacto social e hizo que muchas familias adquirieran el modelo
y disfrutaran de las ventajas de un transporte más rápido que los
coches tirados por caballos.
Los pedidos eran numerosos y la pequeña fábrica Ford no daba abasto.
Generalmente, un coche pedido tardaba dos meses en ser entregado.
La fabricación del Modelo T representó una época importante en el
desarrollo del transporte urbano. Basta con decir que hacia 1925,
la mitad de los coches que circulaban por el mundo eran de este
modelo. Entre 1908 y 1927, la Compañía Ford había vendido quince
millones de autos T. Hasta ahora, es el tercer auto más vendido
de la historia.
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