Primer
auto en Medellín
Un francés recorrió la ciudad
Para conducir el primer auto en Medellín fue necesario "importar"
a un francés.
Carlos Coriolano
Amador fue el primero en tener un auto en "la bella villa".
En 1916 habían
tan sólo 13 carros en la capital antioqueña.
Según el historiador Lisandro Ochoa, el precursor del automovilismo
en Medellín fue el millonario de principios del siglo XX, Carlos Coriolano
Amador.
Amador, el hombre más rico en la ciudad por la época, que acostumbraba
hacer viajes de veraneo a Europa y Norteamérica, trajo, a finales
de 1899, un De Dion Bouton, pequeño automóvil francés de dos puestos
de fabricación tan incipiente como lo era la industria automotriz
en el momento. La fecha exacta de su estreno, fue el 19 de octubre
del mismo año, día en el que también estallaba en el país la Guerra
de los Mil Días. Cuando Amador salió de su casa - que por entonces
estaba en la Calle de Palacé y se le conocía como "Palacio Amador"-
muchos curiosos se apostaron en la calle para ver el extraño artefacto
y su elegante chofer, contratado por Amador en Francia para venirse
a conducirlo en esta ciudad.
La primera “varada”
El auto recorrió normalmente varias cuadras, pero al llegar a los
alrededores del Parque Berrío se descompuso y todo lo que el conductor
francés hizo para repararlo fue inútil. Para regresar el vehículo
al "Palacio" fueron necesarios varios voluntarios que lo empujaran.
Acudió Carlos Amador a Roberto Tisnés, el más famoso mecánico de la
ciudad de entonces, que entre sus trabajos más prominentes tuvo el
de instalar las primeras plantas de energía eléctrica de la ciudad,
desde la primera de vapor hasta la de Guadalupe. Le encomendó la reparación
de su auto y al final el mecánico no sólo lo logró, sino que más adelante
se quedó con él. Se hizo famoso su chiste cuando le preguntaban sobre
cuántas personas cabían en su carro, y el respondía "dos en el interior
y dos empujando".
Un pionero de las carreras
Años después, cuando el vehículo no era ninguna rareza gracias a que
ya varios habían sido importados, se inició algo parecido a una fiebre
del automovilismo. Las carreras se efectuaban en un descampado llamado
el "Frontón del Jai Alai". Roberto Tisnés era uno de los corredores,
a bordo, claro, de su reparado De Dion Bouton. Al iniciarse una de
las carreras, el carro alcanzó a dar tres vueltas alrededor de la
pista, pero una vez más, se detuvo su motor y quedó por fuera de la
competencia.
Los “Montoyas” de la época
Para 1916, había unos trece automóviles registrados en Medellín, frente
a 60 coches tirados por caballos. Pero fue en 1909 cuando trece pudientes
ciudadanos de la naciente villa juntaron tres mil dólares para traer
de los Estados Unidos un "Pullman".
Un automóvil lujoso (del que no está claro su marca, tal vez era un
Ford) de color rojo que el ingeniero Luciano Restrepo, recién llegado
de ese país, junto al mecánico Tisnés armaron intuitivamente en una
cochera de propiedad de Antonio Arango Lalinde, en un sitio que se
llamaba Los Balkanes.
Entre los dos, también trataban de manejarlo, mientras llegaba de
Bogotá un chofer enviado por Uladislao Vásquez. Tiempo después tuvo
Medellín a un ciudadano experto en la conducción, oficio por entonces
distinguido, el ingeniero y expedicionario Gonzalo Mejía.
Cierta tarde, los armadores del vehículo, junto a Luis Escobar lo
llenaron de gasolina (que por entonces se debía importar a un alto
costo de Estados Unidos) y se dirigieron con él a la carretera El
Poblado. El carro apenas andaba entre el pasmo de la gente y el espanto
de las recuas de equinos.
Según se cuenta, un ternero que salió en "la Vuelta de los Tejadas"
fue el primer arrollado por un auto en la ciudad. De regreso al
centro de Medellín, la gente salió a las calles y se asomó a los
balcones para ver pasar el carro. No faltaron quienes hasta le gritaban
afiebradas ¡vivas! a Antioquia. El "automóvil rojo" pasó varios
meses paseando a sus 30 dueños y luego fue rifado entre ellos en
el Club Unión. Los ganadores fueron Gonzalo Mejía y Eduardo Restrepo.
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