|
"Que nos dejen florecer en paz":
silleteritos
Los niños llenaron el sábado 3 de agosto las calles
de La Floresta para su desfile.
Participaron
más de 4.000 pequeños de todos los sectores.
Los papás,
seguidores incansables de sus silleteritos.
Por
Paola A. Cardona
Tobón
Medellín
Aunque las gotas de sudor le borraron un poco el tupido bigote
que su mamá le pintó, lo que más le importaba
era que sus zapatos no se le cayeran. Se los ajustó varias
veces e intentó hacerles un nudo con dos moños,
como le enseñó su profe.
En su espalda llevaba un delfín rodeado de flores azules
y blancas, hechas en papel globo. No sabía cómo
se llamaba el carriel que traía, solo atinó a decir
que se llamaba bolso y que el sombrero le daba calor. Tomás,
de dos años, esperó paciente bajo el sol de las
2:00 p.m., a que dieran la orden de comenzar para subir a la chiva,
tan pequeña como sus ocupantes, que habían decorado
en su preescolar Rayuela.
Delante de él, las chicas del Jardín infantil La
Tata sostenían un cartel que decía: "Somos
los capullitos de la vida, por qué no dejarnos florecer
en paz". Y más allá, se vislumbraba una gran
marea de pequeños que se preparaban para realizar el recorrido
de 16 cuadras por las calles del barrio La Floresta.
El Desfile de Silleteritos, organizado por el Comité de
Participación Ciudadana de la Floresta, celebró
sus quince años, en medio de una gran asistencia.
Los papás inundaron las calles tomando fotos, filmando,
recogiendo flores y arreglando peinados a última hora.
No sabían si reír o llorar de la emoción.
Algunos hicieron las dos cosas. "Mi amor, me dice cuando
tenga sed", gritaba una mamá, mientras les contaba
a otros que ella había elaborado el vestido de su niña.
Este desfile tuvo grupos de danzas, chirimías, bandas y
carrozas de todos los tipos.
En una, saludaba Salomé, Miss Chiquitita Antioquia, lanzando
flores, mientras sostenía un helado con la otra mano. Otros
niños que la acompañaban brincaban y se halaban
las trenzas, ante la algarabía de la gente que los observaba
desde las calles y balcones.
Al lado de Miss Chiquitita, pasaron Daniel y Andrea Vélez,
de seis años y 16 meses. Iban montados en un camioneta
4x4 de juguete, pero con motor, que les daba la ventaja de no
tener que caminar. La decoraron con flores y ellos exhibían
los trajes de silleteros que su abuela les elaboró. "Nunca
había manejado mi carro en las calles y estoy contento
en el desfile. Hay muchas flores", dijo Daniel, mientras
pitaba para que le dieran paso.
Este espacio ya tradicional dentro de la Feria de las Flores reúne
niños de todas las edades, pues lo importante, según
la filosofía del Comité, es que ellos conozcan las
costumbres paisas, las entiendan y se sientan parte de ellas.
La pinta era lo de menos, solo importaba desfilar. Por ejemplo,
Andrew Ortiz, de 9 meses, combinó su traje campesino con
un babero amarillo. Tomás, un poco cansado ya, se recostó
sobre su mamá. En frente de su chiva caminaban los hermanos
Juan Felipe y Juan José Cano. La gente no dejaba de aplaudir
su silleta, que decía: "Soy bebé paisa".
Opinión general
Es una iniciativa de admirar
"Es el segundo año que participamos. Es bueno ver
el entusiasmo de la gente y los valores que se resaltan".
María E. Montoya, madre de familia.
"Ver una actividad como estas es algo que nos llena de orgullo
y que nos demuestra que no todo puede ser guerra y tristeza".
Nora Gómez, mamá
"Estoy contenta porque veo a todos los niños y estoy
muy bonita vestida como silletera".
Manuela Zuluaga, de cuatro años.
"Es emocionante, me tomaron muchas fotos y podemos mostrar
la silleta".
Nicolás Rocha , de seis años.
Nota Relacionada
Tras
las huellas de la tradición
|