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Las flores como arte
Los silleteros, un arte heredado


La Familia Sánchez, de Santa Elena, es una de las que conserva la tradición de las silletas.
Con el desfile de silleteritos se busca que esta costumbre no se pierda con los años.
Para estos antioqueños es un orgullo participar en el Desfile de Silleteros.



"Somos los embajadores de la alegría y la belleza, con estas hermosas flores, el carriel y su grandeza. Desde muy tempranas horas a la espalda la silleta con el sudor en la frente, llegados de Santa Elena". Fragmento de la canción Réplica silletera, compuesta por Luis Enrique Atehortúa.

Y es que la tradición de llevar la silleta, con más de 60 kilos de peso, sobre los hombros es todo un orgullo y es una actividad en la que participan desde los más pequeños hasta los más adultos. Por esto, dialogamos con una familia que se ha dedicado, por cuatro generaciones, a recorrer las calles de Medellín luciendo la belleza del campo. Se trata de los Sánchez, los primeros en recibir un premio en el Desfile de Silleteros.

Al llegar a la finca La Primavera, ubicada en la vereda El Cerro, del corregimiento de Santa Elena, se descubre de inmediato el amor por el campo y en especial por el cultivo de las flores. Es una casa rodeada de árboles, plantas y flores. Allí viven Luis Enrique Atehortúa y Carmen Emilia Sánchez, hija de David Sánchez, quien hace aproximadamente 42 años recibió una distinción por lucir la silleta más hermosa.

Una vez se ingresa al acogedor hogar, se revela un espacio que conjuga naturaleza, diversión y la cultura de un grupo también dedicado a lucir la silleta. En el "sitio de la guacherna", como lo llama Don Luis, se conjugan un moderno equipo de sonido, unas mazorcas, llaveros, fotografías y algunos mensajes de reflexión.

Luis Enrique y su esposa, silleteros.
Manos que embellecen las flores
Mientras el tiempo transcurre don Luis Enrique y su esposa, silleteros desde hace más de 32 años, enseñan una carpeta en la que guardan los recuerdos más lindos de su vida.

Con gran satisfacción él luce sus diplomas obtenidos en Wisconsin, Estados Unidos, en 1964, territorio donde estudió Desarrollo Económico y de Agricultura.

Así entre la charla la casa se va poblando poco a poco, algunos niños empiezan a correr por los corredores y finalmente llega la "mamita" como todos, con gran cariño, la llaman. Se trata de Carmen Emilia Sánchez, una señora que con 75 años, 26 hijos, 60 nietos y 15 bisnietos, recuerda con especial calidez sus momentos como silletera.

Rodeada de sus bisnietos, Doña Carmen empieza a hablar y sus palabras no transmiten otra cosa que alegría y complacencia. "Desde hace cuatro años no desfilo con la silleta, porque por mi estado de salud no me lo permiten, pero acompaño a mi hijo menor que es el encargado de cargarla ahora".

Su voz firme y la frescura de sus recuerdos la ayudan a relatar con facilidad aquel primer desfile en el que participó con su esposo, aunque con exactitud no recuerda la fecha en que recibieron el primer galardón otorgado a un silltero.

Carmen Emilia Sánchez, la "mamita".
"Cuando teníamos 15 años de casados nos invitaron como a catorce personas a desfilar por las calles de Medellín luciendo las flores. En aquel entonces todos los de por acá (habitantes de Santa Elena) bajaban a vender sus flores por lo que se conocía como Camino Viejo con las silletas llenas de diferentes tipos. De ahí surgió la idea del Desfile y por eso asistimos con una silleta tradicional, es decir, hecha con manojos de flores, como se conocen ahora".

Pasión por un oficio
"Todo con amor nos lleva adelante" es quizás el lema que la define y en él radica toda la felicidad de su vida. Se siente muy orgullosa, y sus lágrimas así lo demuestran, por haber compartido 47 años con su esposo, del que enaltece su amor por las flores toda la vida, valor que sus hijos heredaron.

"Me sentí muy feliz porque él ganó varios premios aproximadamente 10. El primer galardón que recibimos era en dinero, además de la cinta de reconocimiento. Esto nos llenó de optimismo y como fundadores, que ahora quedan muy pocos, sentíamos que debíamos participar con más entusiasmo. Viajamos a varias ciudades del país, mi esposo visitó Venezuela y hasta desfilé con Pacheco en el Pueblito Paisa", afirma.

Mientras tanto todos los miembros de la familia que acompañan a la "mamita" durante la entrevista, están atentos a lo que ella comenta. En ese instante, don Luis Enrique, su yerno, con una grabadora en su mano le pregunta: "¿Cuántos participan ahora en el Desfile? Ella, sin vacilar, contesta: "30 entre hijos, yernos, nueras y nietos". A esto agrega "en una oportunidad llegué a participar con 20 de mis hijos cuando estaban pequeños, así que en total eramos 22 de una sola familia".

De esta manera transcurre su vida compartiendo con el campo, con los 89 miembros de su familia y con las silletas. No se atreve a comparar lo que se hacía hace algunos años con lo de hoy, porque en la actualidad los diseños son muy variados y todos participan con mucho ánimo.

Ahora, todos reunidos en el sitio de la "guacherna" escuchan atentos aquella canción compuesta por Don Luis Enrique Réplica silletera y dedicada en esta oportunidad a Doña Carmen. Después las notas de la guitarra, la lira y el tiple llenan el pequeño espacio de los ritmos colombianos para continuar con una celebración que no tiene más motivo que una familia reunida en torno a las flores, las silletas y el calor de hogar.
 

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