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| Róbinson Sáenz
| El costo de la edición legal
del libro de Gabo es de 26 mil pesos y ya se consigue en todas
las librerías. |
Gabo y el día de las cuentas
alegres
Los piratas, acosados por la Policía, también hacen
su negocio.
En
Medellín, la gente respondió a las expectativas
de las librerías.
Memoria
de mis putas tristes fue puesto ayer a la venta en Colombia.
Por
Jaime Horacio
Arango Duque
Desde las once de la mañana estaba esperando a que Memoria
de mis putas tristes fuera puesto en venta. Debió esperar
hasta las doce del día, hora en la que se hizo el lanzamiento
oficial del libro y se autorizó su venta en las diferentes
librerías del país.
Dio vueltas por los pabellones, hizo tiempo hojeando otros textos,
se tomó un tinto y a las 11:55 de la mañana regresó
al stand de Norma, en la Feria del Libro en Palacio de Exposiciones,
y fue el primero en Medellín en comprar una edición
legal de la nueva novela de Gabriel García Márquez.
No se quiso identificar, no se dejó tomar fotos ni entrevistar
de un grupo de periodistas. Simplemente, el hombre de 33 años,
blanco y de baja estatura, canceló los 26 mil pesos del
valor del libro y se retiró del recinto con su obra en
una bolsa plástica.
Tarde
Los ejemplares del texto apenas llegaron a Medellín sobre
las 11:30 de la mañana y a las dos de la tarde en la Librería
Nacional de Oviedo ya se habían vendido 35 números.
"Este libro es la esperanza de la industria editorial. García
Márquez es el único capaz de producir este fenómeno
de ventas", afirma José Aníbal Laverde, de
la Librería Nacional, quien sobre las tres de la tarde
ya se había leído la novela.
Mientras en las librerías la espera para vender el nuevo
libro de Gabo se terminó a las doce del día, en
las calles la versión pirata se comercializa desde hace
una semana.
Semáforos, esquinas y glorietas son el punto preferido
de los piratas para vender Memoria de mis putas tristes.
"Viejo, qué pena con García Márquez,
pero yo tengo que pagar arriendo". Así justifica un
vendedor su actividad ilícita en las afueras de La Alpujarra.
El hombre reconoce que la situación está "caliente"
y que las autoridades los están persiguiendo más
que en otras ocasiones.
"Ayer (martes) me quitaron tres libritos. Están ariscos
porque es de García Márquez, o sino nos dejarían
trabajar tranquilos", anota el vendedor callejero.
A Sol, una estudiante del colegio Jesús María,
le sorprendió el tamaño de la novela. "Me lo
imaginaba más gordo", dijo sin disimular su sorpresa.
Un total de 3.500 libros dispone la Librería Nacional,
600 de ellos en la Feria del Libro, para la venta en Medellín.
El presupuesto es que ese número se agote antes de que
finalice el mes de noviembre.
"Este es un libro para todo el mundo, que atrapa a todos
los públicos. Es una novela casi autobiográfica
que recuerda la época de periodista de Gabriel García
Márquez", añadió Laverde, en el stand
de Norma, el más visitado ayer en la Feria del Libro y
en el único donde, hasta las tres de la tarde, se conseguía
el ejemplar legal de Memoria de mis putas tristes.
Puede que las "putas" de la obra de García Márquez
estén tristes, pero los libreros y las editoriales están
felices con la nueva novela de Gabo, una década después
de narrar las historias de amor y soledad de Sierva María
de Todos los Santos, en el libro Del amor y otros demonios.
Mejor con la cultura de la legalidad
"Ante todo la legalidad, por eso vine con mis dos hijos a
comprar el libro acá en la Feria, para inculcarles a ellos,
además del amor por los libros de García Márquez,
la importancia de comprar legal. A mi me encantan los libros de
Gabo y tengo casi todos. No podía dejar de comprar su novela."
José Ramírez, conductor privado.
"A uno si le da como pena comprar este libro en la calle,
en especial por lo que representa García Márquez
y por todo lo que ha provocado su venta pirata. Pero esta es la
única manera de uno hacerse a un librito". Comprador
de libros piratas en en La Alpujarra.
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