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Habrá fumigaciones en Nordeste: Gómez
En el primer semestre se logró incautar unas 20 toneladas de coca.
Director de Antinarcóticos
dijo que aspersión en la Sierra se suspendió.
El nordeste y el
Bajo Cauca, zonas críticas en Antioquia para cultivos ilícitos.
Por
Colprensa
Bogotá

EL COLOMBIANO | El general Luis A. Gómez Heredia,
jefe de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía
Nacional reveló sus prioridades en la lucha contra cultivos
ilícitos. |
En el primer semestre del presente año, la Dirección Nacional
Antinarcóticos logró incautar de 20 toneladas de cocaína,
en operaciones como las denominadas Decolo y Manatí, las cuales
permitieron la captura de varios centenares de presuntos narcotraficantes.
El general Luis A. Gómez Heredia, jefe de la Dirección
de Antinarcóticos de la Policía Nacional, estuvo al frente
de esa tarea. El alto oficial respondió las inquietudes que existen
en torno a la lucha contra el narcotráfico en Colombia.
¿Cuáles son las zonas que ustedes
contemplan para fumigar con mayor urgencia?
"Tenemos prioridades en el sur del país, en departamentos
como Nariño, en especial, en Tumaco, donde en enero se notó
un ligero incremento. Igual pasa en el Nordeste antioqueño, donde
se calcula que hay unas 11.300 hectáreas por fumigar.
Hoy las operaciones continúan en el Bajo Cauca, donde hemos erradicado
unas 2.500 hectáreas. Norte de Santander es también muy
importante. Se calcula que hay entre unas 5.900 y 6.100 hectáreas.
Allí ya empezamos actividades de aspersión el pasado primero
de julio. Para esas operaciones tenemos seis aviones OV-10 con sus respectivos
escoltas".
¿Cuál es la situación en
el oriente del país?
"Cuando terminemos en el sector de Tibú, estaremos desplazando
nuestro equipo a la zona del Guaviare, en Miraflores, donde estamos pendientes
de fumigar entre 14.500 y 16.000 hectáreas. Según la ONU,
Nariño tiene 17.628 hectáreas de sembrados ilegales y ocupa
el primer lugar en Colombia en cultivos ilícitos".
¿Qué pasó en esa región?
"Que los sembradores se desplazaron por la presión de las
autoridades, debido a las operaciones que se realizaron el año
pasado en Caquetá y Putumayo".
¿Hay peligro de que suceda lo mismo en
otras regiones si se incrementan las operaciones?
"No, prácticamente la red institucional que combate el narcotráfico
tiene controladas las zonas más cruciales en el país".
¿Cómo avanza el programa de erradicación
manual?
"Bien, pero sólo la empleamos en cultivos pequeños
o regiones muy distantes, donde no se justifica el desplazamiento de una
base aérea".
¿Pero está funcionando?
"Sí, sobretodo en sitios como el occidente de Boyacá,
donde llevamos, hasta ahora, unas 123 hectáreas arrancadas. También
con los grupos de reinsertados nos ha ido muy bien".
¿Cuál es el estado de los cultivos
de amapola?
"Se ha disminuido en zonas como la Sierra del Perijá, donde
había 220 hectáreas antes de la fumigación y ahora
hay 170. En el sur del país se viene trabajando con erradicación
manual y tenemos en este momento 567 hectáreas erradicadas. Pero
la meta es arrancar las 1.300 hectáreas de amapola que hay en todo
el país".
¿Qué viene para este segundo semestre?
"Esperamos que nos favorezca el tiempo, porque durante el primer
semestre tuvimos muchas dificultades. La meta para este segundo semestre
es asperjar 130.000 hectáreas".
¿Qué zonas se van a fumigar?
"Ya iniciamos en el Norte de Santander con todo el sector de La Gabarra,
Tibú. Después vamos con Valledupar para iniciar lo que es
el Magdalena, específicamente la Sierra de Santa Marta".
Hay temores de que los parques naturales sean
objeto de fumigaciones...
"No, esas zonas las llamamos de amortiguamiento, donde no fumigamos,
son unas 700 a 800 hectáreas".
¿Ha aumentado el consumo de cocaína
en Colombia y en los países que aparecen como destinos del narcotráfico?
"Naciones Unidas dice que sí y eso es obvio. Pero las aspersiones
han aumentado, y eso tiene que afectar la producción y el consumo".
¿Y aumentó el consumo de drogas
sintéticas?
"Eso aún no lo hemos detectado ni aquí ni en otros
países. Sin embargo, ya estamos capacitando personal para estudiar
el tema".
¿Qué hace frente a las recomendaciones
de tipo ambiental que realizan con frecuencia diversas organizaciones?
"Hemos estado atentos a esas recomendaciones. Eso es muy importante
para nosotros. Todos los días se hacen los ajustes pertinentes
para que no haya motivos a llamados de atención y eso se ve en
los resultados".
Los grupos ilegales
¿Cómo está hoy la relación
grupos armados ilegales y cultivos ilícitos?
"Todos sabemos que si los cultivos ilícitos crecen, automáticamente
la fuerza delictiva de las autodefensas y de la guerrilla crece. Hemos
visto en los últimos tres años un decremento de esa fuerza.
Los cultivos son su carburante".
¿Cómo lo comprueban?
"Hay certeza de que las Farc, el Eln y las autodefensas ya no tienen
los mismos recursos económicos para combatir y, por eso, su capacidad
ofensiva ha disminuido".
¿Hay posibilidades de que la iniciación
de los diálogos con las Auc signifique una disminución en
la siembra de coca?
"Eso lo sabremos en los próximos tres meses, cuando hagamos
el seguimiento en los núcleos de influencia de las autodefensas.
Uno de los temores grandes es que casos como el de La Gabarra se hagan
frecuentes, por enfrentamientos entre la guerrilla y las autodefensas
para hacerse al control de los cultivos ilícitos. No creo que eso
se repita. Lo que sí hemos observado es que frente a las operaciones
de las autoridades hay alianzas para sostener laboratorios cocaleros como
es el caso de Norte del Valle, donde frentes de la guerrilla están
custodiando laboratorios que, presumimos, son de organizaciones del narcotráfico".
¿Dónde está la verdadera
dificultad para la erradicación?
"En el nivel de rentabilidad tan alto. Confiamos en que el apoyo
de las instituciones y de la comunidad internacional sirvan para desterrar
la maleza del narcotráfico".
La disminución se nota en el mercado
Las autoridades reconocen que en un país como Colombia, donde al
año se pueden sacar seis o siete cosechas de coca y dos de amapola,
el reto de golpear los cultivos ilícitos es grande.
De acuerdo con un informe del proyecto Simci de la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Drogas y el Delito (Unodc), en 2003 los cultivos disminuyeron
un 15.4 por ciento, pues se pasó de 100 mil hectáreas en
2002, a 86 mil hectáreas el año pasado.
El jefe de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía
Nacional, general Luis Alberto Gómez Heredia, coincide con esta
cifra, y atribuye los resultados a la presión de las autoridades
y al "aumento de las operaciones de aspersión del año
pasado hasta comienzos de 2004". Durante el primer semestre de 2004,
según la Policía, fueron asperjadas 63.571 hectáreas
de coca y 1.063 de amapola; mientras que por erradicación manual
se arrancaron mil 700 hectáreas de ambos cultivos. "Esto trae
efectos directos en el mercado, y por supuesto que la cocaína y
la heroína comienzan a escasear y se encarece aquí",
dice Gómez.
Las fumigaciones se suspenden pero no se cancelan
en la Sierra
La idea de fumigar 1.200 hectáreas de cultivos ilícitos
en la Sierra Nevada de Santa Marta no cayó bien en la región.
Por eso, al alegar efectos negativos de la aspersión aérea
que se iniciaría este 1 de julio, los campesinos hicieron en la
semana que termina una marcha que obligó al gobernador del Magdalena,
Trino Luna Correa, a hablar con el presidente de la República,
Álvaro Uribe Vélez, quien, al final, accedió a aplazar
las operaciones para diez días después.
Tras una reunión de concertación, se decidió que
la Red de Solidaridad Social invirtiera en esa región 3.000 millones
de pesos para mejorar las carreteras, los centros de educación
y de salud en la Sierra, y, a la vez, que se ampliara el plan de Familias
Guardabosques, que trabajan en erradicación manual. El mensaje
del presidente Álvaro Uribe fue claro: las fumigaciones con glifosato
se aplazarán, pero no se cancelarán. Por tal razón,
a pesar de las alertas de la ONU y la Unión Europea (UE) sobre
el futuro ecológico de la Sierra, la Dirección Antinarcóticos
de la Policía trasladará su base aérea de helicópteros
y aviones T-56 que fumigarán la región, excepto el parque
natural.
El caso no es el primero en Colombia. En varias oportunidades, decenas
de cultivadores, organizaciones sociales, no gubernamentales y agremiaciones
han protestado por la aspersión aérea que, según
ellos, afecta los cultivos de pancoger y la salud humana. Pero la gran
pregunta es si los operativos con glifosato surten efecto en la disminución
de cultivos, producción, y consumo de cocaína y heroína
en Colombia.
EL COLOMBIANO / Palabras de Peso / Julio de 2004
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