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Tiempo de calabazas y brujas

La celebración de Halloween empieza temprano y es para todo el mes.
Más personas se involucran con la fiesta de disfraces y decoración.
Hay cambios en los colores y las figuras protagonistas de octubre.


Por
Gloria Edith Gómez
Medellín

Cada vez son más lejanas las épocas en las que el Halloween era una extraña celebración que apenas se percibía a través de las películas estadounidenses.

Lo que muchos llamaban la Noche de las Brujas o el Día de los Niños, acabó por convertirse simplemente en Halloween, palabra en inglés que hace referencia a la víspera de todos los santos y que recuerda los ritos paganos en tiempos de la inquisición, pero que a fuerza de tradición acabó por convertirse en un divertido pretexto para disfrazarse y decorar las casas y oficinas.

Desde septiembre los grandes almacenes se llenan de disfraces, brujitas, calabazas y otras figuras de octubre, pues al igual que ocurre con la Navidad, la fiesta del Halloween para muchos es una cuestión para celebrar de todo el mes.

Por ejemplo, en la tradicional bodega de temporadas Fanadis Rubies de El Poblado, las vitrinas en tonos naranja y negro están listas y vendiendo desde el 2 de septiembre. Los disfraces más apetecidos son los de El Hombre Araña, los personajes de la Guerra de las Galaxias y los Power Rangers, según dijo Marcela Satizábal, encargada del lugar.

Eso en cuanto a los niños, porque entre los adultos cada vez toman más fuerza las fiestas de disfraces y también para ellos hay desde la típica bruja de traje negro y enorme sombrero, hasta las horrorosas máscaras que paralizarían de espanto a cualquiera.

Compras al día
Santiago Quintero, de seis años llegó a Fanadis Rubies decidido a comprarse un disfraz de El Zorro. "Él quiere algo que le cubra la cara", explicaba su mamá Sandra Milena González, mientras el pequeño se probaba toda clase de máscaras. "Venimos desde ahora a comprarle el disfraz porque a finales de octubre todo se agota y hay mucha gente en los almacenes", agregó Sandra, al tiempo que le ayudaba a elegir el atuendo a su hijo.

También sin prisas, Luz Elena Quintero, la joven mamá de Isabela, una bebé de un año, curioseaba entre los estantes llenos de objetos para decorar. "Quiero que mi hija vea la casa vestida de Halloween durante todo el mes y que le pierda el miedo a la gente disfrazada desde ahora", aseguró Luz Elena.

Para lograr su propósito no sólo decorará la casa sino que también se hará cargo de una fiesta de disfraces en la que ella se vestirá de bruja. Luz escogió un gorro negro y un sugestivo maquillaje. Con motivaciones distintas, Heybar Osorio y su compañera de trabajo Sandra Arango, recorrían la zona de Halloween de Servistar. Allí, los protagonistas -mas que calabazas- son los espantapájaros y los cuervos elaborados en la técnica del arte country.

"Trabajamos en la parte de publicidad de Escobar Martínez, una empresa de microespumas, y necesitamos ideas de Halloween para diseñar los regalos de nuestros clientes", comentaron, sin ocultar su intención de llevar también algunos detalles para sus respectivas casas.

El cuento cambió
Si hace unos años bastaba con ofrecer dulces a los niños, hoy existen tantas figuras, guirnaldas y detalles para decorar, que los dulces casi pasan a un segundo plano. Desplazando un poco a las brujitas, los gatos negros, los murciélagos y las tumbas, llegaron los espantapájaros, cuervos y fantasmitas y otros muñecos en arte country quienes alegran los espacios con sus caras pintadas y sus piernas y brazos hechos de paja.

Los overoles de estos personajes hacen pensar en que el naranja y el negro ya no son colores exclusivos del Halloween. Verdes, rojos y azules matizan la oscuridad de una fiesta que siempre ha tenido su propia carga de misterio. Sin embargo, hoy, hasta las figuras más terroríficas suavizan sus expresiones y se hacen amigables.

Martha Olarte, quien vivió durante varios años en Estados Unidos, se sorprende de lo mucho que hemos copiado su tradición. "Ahora lo celebramos como en Norteamérica, decorando los jardines y las casas", dice.

Mientras la gente decora casas, conjuntos residenciales e incluso vehículos, el mes de octubre avanza reservando lo mejor de la fiesta para el último de sus días, justo el que precede a la noche de todos los santos, cosa que no suele preocuparle a los niños cuando se lanzan a las calles a vivir su fantasía tras un puñado de dulces.

Costos y cifras

De todos para todos

Para decorar su espacio puede conseguir adornos desde 5 mil pesos como las figuras que alumbran en la oscuridad, hasta inflables para el jardín por 19.990 pesos o instalaciones luminosas por 10 mil pesos.

Si se trata de adornar en grande, las guirnaldas de calabazas para puertas y paredes, son la opción. Su precio oscila entre los 10 mil y 15 mil pesos.

No olvide detalles como las arañas y sus telas. Vienen en bolsitas por 2 mil pesos.

Los disfraces para niños tienen un costo de 9 mil a 40 mil pesos, mientras que los de adultos valen cerca de 55 mil pesos.

Si prefiere alquilarlo recuerde que le cobran aparte los accesorios como pelucas, zapatos, collares y maquillaje.

Un maquillaje para niños vale 12 mil pesos y el de adultos puede costar más según lo elaborado que resulte.

Si la idea no es invertir mucho en su atuendo puede optar por comprarse un collar de calabazas por 7 mil pesos y una peluca estrafalaria (10 mil a 25 mil pesos) y disfrute la fiesta.

   
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