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“Sería desastroso retirarnos del Tribunal”

Abogado defensor, Carlos Betancur, habla sobre situación del proceso.

Sostiene que el Alcalde está siendo informado de mala fe.

Asegura que el árbitro Jorge Suescún no tiene impedimentos.



Por
León J. Saldarriaga
Medellín

Pensar en la posibilidad de que la Empresa del Metro se retire del Tribunal Internacional de Arbitramento que se integró para resolver las reclamaciones del Consorcio por US $640 millones, sería lo más desastroso que podría pasar, porque si no contestamos la demanda, de todas formas continuará y fallará con las pruebas del demandante.

Así lo planteó el abogado defensor del Metro, el exmagistrado Carlos Betancur Jaramillo, quien sostuvo que no existe otro campo jurídico distinto al mismo Tribunal para alegar su incompetencia en esta materia, ante lo cual no había otro camino que defenderse en lugar de quedarse en casa alegando que es una injusticia.

Al responder a las críticas por la aceptación del Tribunal como escenario para dirimir las reclamaciones, consideró que el alcalde, Luis Pérez Gutiérrez, ha sido informado de mala fe, y asumió toda responsabilidad sobre la honestidad del árbitro nombrado por la Empresa, el abogado Jorge Suescún Melo. “Se está hablando como si fuéramos a perder y los abogados fuéramos absolutamente estúpidos y no supiéramos lo que estamos haciendo”, dijo Betancur en entrevista concedida a EL COLOMBIANO.

¿Cómo va la defensa del Metro en el Tribunal Internacional?
Todo abogado serio y responsable no puede garantizar el éxito de la gestión jurídica que está adelantando, pero yo veo la defensa de la empresa del Metro en muy buenas condiciones. Tenemos defensas muy serias y contundentes. Vamos a alegar que el Tribunal es incompetente. Eso lo permite el reglamento que se está siguiendo. Vamos a proponer otras excepciones, vamos a cuestionar todos y cada uno de los hechos formulados en la demanda principal y en los 15 reclamos que conforman demandas adicionales. Yo estoy, como abogado, muy tranquilo. Nosotros le hemos ganado al Consorcio en los tres arbitramentos nacionales que se han adelantado en el país.

Pero hay temor de que no ocurra lo mismo en el Tribunal Internacional, porque no es una instancia de buenos atecedentes para el país
Obviamente. Yo estoy hablando que en los antecedentes anteriores nos ha ido siempre bien. Yo no entiendo por qué la gente, sin haber cambiado la defensa, teniendo un refuerzo con un grupo jurídico muy bueno, esta vez sí vaya a perder. Considero que hay una gran seriedad y honestidad en los árbitros designados, tanto los extranjeros como el doctor Jorge Suescún Melo. A la Empresa y a mi, nos merecen la más absoluta credibilidad. Nosotros estudiamos los antecedentes de los árbitros que están participando y creo rotundamente que son prenda de garantía para la Empresa. Ahí no hay riesgos de que sean árbitros venales, no hay duda. La honestidad, la seriedad y los conocimientos jurídicos son una garantía para cualquier parte en un proceso.

“Lo informan mal”
¿Qué opinión le merece la oposición radical del alcalde Luis Pérez frente al Tribunal de Arbitramento?
Yo respeto la opinión del alcalde. Para mi no hay duda que está procediendo de buena fe. Lo que pasa es que no es abogado y me atrevo a decir que está siendo informado de mala fe. Yo dejo a salvo la absoluta buena fe del alcalde. Obviamente tiene que estar preocupado, es un negocio supremamente grande, que le puede costar al Municipio y a la Nación casi volver a pagar el Metro. Creo que de muy buena fe, el alcalde se está metiendo en un terreno que no es su campo, que es el terreno jurídico. No hay duda que tiene informantes de mala fe.

El alcalde planteó dudas frente al doctor Suescún, porque tuvo relación con la Siemens, una de las empresas del Consorcio
El doctor Jorge Suescún es un profesional a carta cabal y es un tipo muy serio, tanto que cuando la Empresa lo designó, él nos informó que había tomado parte en un Tribunal de Arbitramento en el que intervenía la Siemens. Analizamos esa situación, y yo en eso me hago responsable, consideramos que no había causal de impedimento. Estudiamos el código y ninguna de las causales encaja. El hecho de haber participado en un asunto que no tiene ninguna relación con el Metro de Medellín, porque era un Tribunal sobre un equipo quirúrgico que ofrecía la Siemens, no vimos ningún inconveniente. Insisto que no hay impedimento y yo cargo con esa responsabilidad, porque estuve en la reunión con Suescún y Alvaro Bernal, y yo era el abogado en ese momento. Dije que dados los antecedentes de seriedad y honestidad profesional, no me queda ninguna duda de que la Empresa no corre ningún riesgo.

¿Se equivocó el alcalde cuando, el día de la posesión del nuevo gerente, dijo que la junta directiva del Metro fue engañada?
Es que si nosotros, cuando hicimos la designación, autorizada por la Junta, como no había impedimento, para qué teníamos que informar. Ahí no hubo engaño ni mala fe. Si considerábamos que no estaba impedido, para qué íbamos a informar eso, porque las causales de impedimento no las puede inventar un abogado, sino que están señaladas en la Ley. Por analogía no se puede establecer ninguna causal de impedimento y dudar de la honestidad del doctor Suescún. Es grave, porque merece todo el respeto y el acatamiento del país.

“El demandado no escoge”
¿Por qué antes de acoger la convocatoria del Tribunal, no se hicieron ver las dificultades que supondría para la supervivencia de la Empresa?
Nosotros no ingresamos al Tribunal improvisadamente, decidimos ingresar porque éramos parte demandada, y ésta no escoge el juez. A uno lo demandan y tiene que ir a defenderse ante quien lo esté demandando. Yo puse el ejemplo en la Junta que si a uno le inician una investigación penal y el juez lo llama, uno no se puede quedar en la casa diciendo que es una injusticia. Yo tengo que ir al juzgado a defenderme y lo mismo pasa aquí. No fuimos voluntariamente al Tribunal, sino como parte demandada y la parte demandada no escoge. Sólo le dan una oportunidad para defenderse, que está abierta en este momento hasta el 28 de mayo. Era hasta el 20 de marzo, pero se amplió porque la demanda es supremamente grande, acompañada con seis cajas de documentos y 79 libros. Ante esa dificultad para contestar adecuadamente la demanda, nosotros le pedimos al Tribunal y accedió contra la oposición del Consorcio que no quería que nos lo ampliaran.

¿Es decir que antes y ahora, usted ha mantenido la posición de alegar la incompetencia del Tribunal dentro del mismo?
Es que la incompetencia es una excepción que nosotros vamos a formular ante el Tribunal. Cuando se designó al doctor Suescún, una de las primeras cosas que se le dijo es que íbamos a alegar la incompetencia del Tribunal, pero eso lo decide el Tribunal no nosotros ni la Junta. No lo puede decidir nadie en el país. Si es o no competente, no lo puede decidir sino el mismo Tribunal que está instalado.

¿Acaso no era mejor alegar la incompetencia del Tribunal, de hecho, no acogiéndose a él?
No podemos. Vuelvo a decir, si te denuncian penalmente y el juez inicia una investigación, no te puedes quedar en casa diciendo que no vas porque es una injusticia. Tienes que ir al juzgado a decirlo y eso fue lo que pasó aquí. No tenemos otro campo, jurídicamente, distinto al mismo Tribunal, para proponer la excepción de incompetencia.

¿Sería un exabrupto jurídico pensar en el retiro del Tribunal?
Para mi sería desastroso. Cuando empezamos a discutir si nombrábamos árbitro e interveníamos, estudiamos el reglamento y prevé que si la parte no nombra el árbitro que le corresponde, lo designa el organismo que diga la Comisión de Arbitraje Internacional de La Haya. Si nosotros no contestamos la demanda, el reglamento dice que continúa el Tribunal. Si no presentamos pruebas, dice el reglamento que se fallará con las pruebas de la otra parte. Entonces no participar o el retiro, sería lo más desastroso que podía pasar. Es mi opinión, avalada por mucha gente. No es una opinión a la ligera, porque una cosa tan delicada fue meditada, consultada y desde un principio estuve seguro de lo que estaba diciendo y haciendo, pero quise reforzarme con mucha gente y la conclusión unánime a nivel de los juristas más importantes de Bogotá era que teníamos que participar, que era la única forma para proponer las defensas.

¿Por qué los altos costos del Tribunal de Arbitramento?
Es que la justicia arbitral, maestro, es carísima. Tanto la nacional como extranjera es cara. Ah no, no hay duda, pero eso no lo inventa uno. Los tribunales son los que fijan las cantidades que hay que consignar para gastos y pago de honorarios y las partes consignan por partes iguales. Eso fue lo que hicimos nosotros.

¿Cuántas veces se ha reunido el Tribunal?
En este momento ha dictado dos providencias. La de instalación, el 7 de diciembre, donde se señaló término al Consorcio para que ampliara o modificara la demanda hasta el 31 de enero de este año. También dijo que le daba término a la Empresa del Metro para que contestara antes del 20 de marzo y dispuso que se consignara en la cuenta del presidente del Tribunal, en el Chase Manhattan, por cada una de las partes, la suma de US $500.000. También cuando llegó la modificación y la ampliación con tanto documento, pedimos que nos ampliaran el plazo para contestar y el Tribunal dictó el 23 de febrero una segunda providencia donde amplían hasta el 28 de mayo, que era lo que habíamos solicitado. Después de eso vienen la práctica de pruebas y el fallo.

¿En qué tiempo se puede conocer el laudo arbitral?
Se pueden presentar dos circunstancias especiales. Nosotros le vamos a decir al Tribunal que previamente se pronuncie sobre la competencia, porque consideramos que hay bases muy serias para demostrar que no es competente. El Tribunal se puede pronunciar previamente, pero puede dejar el punto, si lo considera muy complejo, para resolverlo al final, cuando vaya a dictar la sentencia.
Si hay un fallo previo, puede ser en dos, tres o cuatro meses más, pero si no lo hay, el fallo final está por ahí en año y medio.

¿Es cierto que algunos abogados del grupo de asesores del Metro han renunciado o piensan hacerlo?
Esa información hay que tomarla a nivel de la Empresa. Lo que es cierto es que en el grupo de abogados que yo dirijo, absolutamente todos, están de acuerdo en que la única vía posible es intervenir en el Tribunal para defendernos. En eso no hay una sola voz discordante, que la única oportunidad defensiva que tenemos es proponer las excepciones, entre ellas la incompetencia, al Tribunal.
Obviamente vamos a tener otras defensas en el futuro. Si por cualquier circunstancia perdiéramos y no creo que vamos a perder, yo soy optimista, el laudo tendría Exequatr ante la Corte Suprema de Justicia colombiana y allí se podría plantear de nuevo la incompetencia. Si nosotros no intervenimos en este momento, corremos el riesgo de que si perdemos, en el exequatr no podamos alegar la excepción de incompetencia. Para mi lo peor que pudiera pasar es que nos retiráramos. Con eso no ganamos nada, el Tribunal sigue.

¿El Consorcio aumentó las reclamaciones a US$640 millones, en cuánto están las reclamaciones de la Empresa?
Se ha establecido un equívoco en la prensa, porque se está hablando como si ya fuera a perder y nosotros fuéramos mochos y no supiéramos lo que estamos haciendo y los abogados fuéramos absolutamente estúpidos. Se están sumando las pretensiones que tenemos con las del Consorcio y se dice que va a ser condenado a pagar US$1.120 millones. Es un sofisma de distracción y de mala fe. Hoy las pretensiones del Consorcio son US$640 millones, pero las de nosotros en el Tribunal Administrativo de Antioquia, en la contrademanda que tenemos, valen un poco más de US$500 millones. En el peor de los casos, si ganamos la contrademanda, tenemos US$500 millones a favor y tenemos ya cobrados por derecha los US$81 millones que vale la cláusula penal pecuniaria, con base en la resolución de incumplimiento del contrato dictada por el Metro a comienzos de 1997. No hablemos alegremente que se van a perder, porque yo no soy un novato ni estoy haciendo las primeras letras en ésto. Después de estar 21 años en el Consejo de Estado en la Sala de Responsabilidades y de manejar contratación y responsabilidad del Estado, de la noche a la mañana no creo que se me haya olvidado el Derecho para defender a la Empresa.

¿Qué responde a los conceptos del Contralor y el Procurador sobre la situación de la Empresa?
Es que no estamos discutiendo la situación financiera de la Empresa. Es un problema distinto que lo maneja el Contralor. Incluso yo le dí información sobre el pleito al doctor Carlos Ossa, porque por iniciativa particular mía, le informé al Procurador y al Contralor. He dado todas las informaciones del caso y le dije al doctor Jaime Bernal, cuando era Procurador, que nombrara un procurador especial, porque el negocio era muy delicado y grande. Esa petición la reiteré al doctor Edgardo Maya. La información la he dado a nivel de organismos oficiales, no he dado declaraciones de prensa.

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