La
base de la discusión
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Desde un comienzo, la Empresa de Transporte Masivo del Valle del Aburrá
y el Consorcio Hispano-Alemán han mantenido relaciones tirantes
debido a los conflictos presentados durante el proceso de construcción
del sistema Metro de Medellín.
Problemas de retraso en la construcción del sistema, incumplimiento
con los compromisos de financiación y mala calidad en la obra
entregada ocasionaron que las directivas del Metro declararan el incumplimiento
del contrato 049 de 1989 cuyo objeto fue el diseño detallado,
construcción, suministro, transporte, nacionalización,
entrega en funcionamiento, capacitación del personal y ejecución
de obras complementarias y accesorias.
Por su parte, el Consorcio también ha presentado una serie
de reclamos, 18 en total, que tiene que ver con problemas surgidos
en diferentes etapas de la construcción del sistema de transporte
masivo.
Esas reclamaciones, de manera general, son las siguientes: retraso
en la orden de inicio; implicaciones económicas derivadas de
la orden de cambio número uno, que transformaba el trazado
original; sobrecostos derivados del mayor plazo; no pago del sistema
de puesta a tierra en el viaducto; no pago de la iluminación
del Patio de Bello; mayores suministros por cambio de diseño
de la catenaria; no inclusión del IVA del cemento y otros índices
del Dane; incremento en aportes patronales del ISS y el subsidio familiar;
índices de ajuste en costos de nacionalización; trabajos
adicionales en diseños y atraso en la aprobación de
los mismos; demoras y paralizaciones en obras y montajes; eliminación
de ascensores; mayor plazo de ejecución Programa Patrón
de Trabajo de 1989; reajustes monetarios del componente en pesos para
planificación del servicio, capacitación y entrenamiento
de personal Metro; cambio en condiciones de ejecución de obra,
y asuntos varios que tienen que ver con costos de bodegaje, valor
del dólar y dotación de uniformes, entre otros.
Punto de discusión
La disputa entre el Metro y el Consorcio no es de poca monta. Hasta
el momento, las pretensiones del constructor alcanzan los US$640
millones, una cifra similar al costo inicial del sistema de transporte
masivo.
Para dirimir esas reclamaciones, existen tres acciones litigiosas
en los tribunales: una primera en Colombia, por desacato a una tutela
fallada en mayo de 1999; una segunda contenciosa en Colombia, y
una tercera en el exterior, para la integración de un tribunal
internacional de arbitramento, rechazada por las autoridades municipales,
pues desconoce las leyes colombianas y cuyo conflicto ocasionó
la salida del gerente del Metro Alvaro Bernal.
Frente a esta situación, el abogado Néstor Raúl
Correa Henao, advierte que "en un momento dado habrá
tres sentencias sobre el mismo punto, dos nacionales y la tercera
internacional. Esas sentencias podrían ser contradictorioas.
Y allí entonces entraría en línea de cuenta
el conocido tema de la supremacía entre el derecho internacional
y el derecho nacional".
El tema, asegura Correa Henao, refleja la tensión que media
entre la soberanía nacional y la globalización de
la economía. "Cada día que pasa se resuelve más
a favor de esta última y en perjuicio de la primera".
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