Los
nuevos administradores tienen la última palabra
Tribunal
del Metro se puede parar
El consorcio sus pretensiones de US$511 millones a US$640 millones
en la reclamación.
Por
León Jairo Saldarriaga y Gustavo Adolfo Gallo M.
Área
Metro
Medellín
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Dos fallos de la justicia colombiana hacían inviable la
convocatoria de un Tribunal Internacional de Arbitramento para dimir
las reclamaciones del Consorcio Hispano Alemán a la Empresa
del Metro.
Y por encima de esas sentencias, el gerente del Metro hasta el martes
pasado, Alvaro Bernal Londoño, decidió desconocer
esos fallos e involucrar a la compañía en esa disputa
que pone en juego la estabilidad económica del Departamento,
del Municipio y del mismo Metro.
Esta determinación se tomó en contravía con
la posición de uno de los socios de la Empresa: el Municipio
de Medellín, cuando las reclamaciones sumaban US$ 511 millones
y hoy ascienden a US$ 640 millones.
¿Qué significa para el Metro acudir al Tribunal? ¿Tienen
los socios con qué enfrentar unas reclamaciones por 640 millones
de dólares? ¿Por qué se acudió a esa
instancia pasando por encima de las decisiones judiciales? Estas
preguntas las debe resolver los nuevos dirigentes.
La expectativa de cambio en la conducción de la empresa del
Metro de Medellín, promovida con otros criterios por los
nuevos mandatarios regionales, abrió las puertas a la posibilidad
de frenar en seco el avance del Tribunal de Arbitramento Internacional.
Si bien el Tribunal sesiona desde diciembre pasado, en Ciudad de
Panamá, y para su funcionamiento las partes tuvieron que
aportar un millón de dólares, este escenario jurídico
se podría suspender por parte de la Empresa del Metro con
el retiro del árbitro designado para tal efecto, el abogado
Jorge Suescún Melo.
Una de las razones esenciales es el consenso que existe entre el
gobernador, Guillermo Gaviria y el alcalde, Luis Pérez, sobre
la inconveniencia de resolver las reclamaciones a través
de esta figura. Los mandatarios han expresado que no respaldan el
Tribunal Internacional, porque el diferendo se debe resolver de
acuerdo con la normatividad interna y según los fallos que
han proferido las altas cortes en la materia.
Incluso, Pérez Gutiérrez reclama que las autoridades
competentes deben investigar por qué la anterior Gerencia
del Metro aceptó ese escenario.
La posición de los gobernantes coincide con la asumida con
firmeza por el exalcalde Juan Gómez Martínez, quien
en su momento se opuso a la convocatoria del Tribunal que hizo el
constructor y al posterior nombramiento del árbitro por parte
del Metro.
Sube la demanda
EL COLOMBIANO dialogó con dos de los miembros del Tribunal,
el colombiano Jorge Suescún Melo, de la empresa del Metro;
y el argentino Julio Rodolfo Comadira, tercer árbitro, nombrado
por las partes. El español Juan Antonio Cremades, árbitro
del Consorcio, rehusó hablar sobre el avance del proceso.
Suescún y Comadira indicaron que el trabajo del organismo
comenzó con la presentación y ampliación de
la demanda por parte del constructor, el cual terminó su
argumentación el pasado 31 de enero.
En este momento avanzan los términos para que la empresa
del Metro presente sus descargos y demandas, y dispone de un plazo
que vence el próximo 20 de marzo para hacerlo efectivo.
A propósito del desarrollo del proceso, Suescún Melo
reveló que el Consorcio Hispano-Alemán tasó
sus pretensiones en US$640 millones, cifra muy superior a los US$511
millones que inicialmente había reclamado.
¿Pero cómo se podría desmontar el Tribunal
de Arbitramento? Esta es la pregunta que hoy se hacen un amplio
sector de la opinión pública y personalidades que
criticaron el camino tomado para dirimir el litigio. La inquietud
surge ante la postura asumida por los nuevos gobernantes antioqueños.
Disposición legal
Las decisiones legales que sustentan la ilegalidad del Tribunal
se basa, según abogados consultados por este diario, en la
acción de tutela que falló la Juez 10ª Civil
del Circuito de Medellín, y refrendada por la Corte Constitucional
cuando señala que: se le ordena a las empresas integrantes
del Consorcio Hispano Alemán, que se abstengan de solicitar
al Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara
de Comercio de Medellín o a cualquier otra entidad, la designación
de amigables componedores o Árbitros, para la definición
de las reclamaciones 1 a 18, mientras no exista una decisión
Judicial que defina cuál es la cláusula compromisoria
o acuerdo de solución alternativa de conflictos vigente para
la solución de tales diferencias.
Y añade la misma decisión: Advertir a las partes
de conformidad con lo dispuesto en el artículo 8 del decreto
2591 de 1991, que lo ordenado en esta Sentencia permanecerá
vigente durante el término que la Jurisdicción Contencioso
Administrativa necesite para definir de fondo acerca de la Acción
que instaurará la entidad accionante.
Así las cosas, la última determinación la tendrán
los mandatarios, quienes, junto con la nueva gerencia general y
la Junta Directiva, deberán recomponer el camino que trazó
el anterior gerente, Alvaro Bernal Londoño, pues lo que está
en juego no es sólo el acatamiento de las decisiones de los
jueces, sino también las finanzas de la región.
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