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Kaiserslautern, entre el pasado y la modernidad
Esta es la ciudad más pequeña de las sedes que recibe
al Mundial, no obstante, cuenta con uno de los estadios más
bonitos de todo el país.
La ciudad, que data del año 830, fue parte de Baviera. En
1849 con la Revolución y en la denominada Sala de las frutas
o Fruchthalle se instaló un “gobierno provisional”
que proclamó la independencia del Palatinado de Baviera.
Al quedar conectada, en 1848, a la línea del ferrocarril
Kaiserslautern alcanzó su desarrollo industrial y en ella
se concentraron actividades textiles, metalúrgicas y de construcción
de máquinas.
Esta localidad alemana también sobresale por su equipo de
fútbol -que lleva el nombre de la ciudad-, pero bautizado
por sus hinchas como El diablo rojo por el color de su camiseta.
En el Mundial de 1954, cuando el país ganó la copa,
se destacaron cinco de sus jugadores. Uno de ellos era Fritz Walter.
Uno de los lugares más emblemáticos para visitar
es la fuente situadada en la Puerta de Mainz
Pero en Kaiserslautern también existe la arquitectura moderna.
Un ejemplo es la fuente situada en la Puerta de Mainz, porque en
ella se representa la historia de la ciudad.
La Fruchthalle se destaca por ser el edificio civil más
importante del Palatinado. Fue construido entre los años
1843 y 1846 por el arquitecto August von Voit. |