Los globos
Hace más de 200
años voló el primer globo en Medellín
La tradición de los globos en Medellín,
empezó el día de la Ascensión de la Virgen,
15 de agosto, de 1799, cuando en la casa de un señor de apellido
Fernández voló una de estas estructuras en ceremonia
privada y nocturna, en el sector conocido como La Ladera, hoy barrio
Prado.
Foto Archivo EL COLOMBIANO
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Luego, en 1875, Antonio Guerrero apareció en la villa
ofreciendo actos de malabares montado en un globo gigante. Posteriormente
su hijo, Nolasco Guerrero, siguió la tradición familiar
y trabajó junto a Manuel Salvador Acosta, el popular Salvita,
quien falleció después al caer de su chorizo
el 30 de noviembre de 1923.
Por años cazarlos con espejos fue una de las mayores ilusiones
de los niños y adolescentes, luego se aprendió que
las piedras fueron más efectivas. Construirlos era un reto
a la imaginación, por eso las simples cajas de cuatro lados
se vieron desplazadas por rombos, estrellas, cojines, gemelos
y hasta animales como las vacas, surcando el cielo. Después
del despegue, su caída era otro momento importante en la
vida de cualquier niño, sobre todo porque era tratar de
agarrarlo en buen estado para volverlos a echar.
Con el tiempo, la concientización ecológica y el
agotamiento de los recursos naturales han cambiado el concepto
de la decoración en diciembre. El musgo ya no abunda como
antes en los pesebres,
menos aún los chamizos como árboles
navideños y los incendios forestales o en zonas habitadas
son un riesgo latente muy grande. La comercialización de
los globos ha menguado en el Valle de Aburrá, pero las
normas no ha acabado con el gusto de elevarlos.