El empaque
Un complemento para engalanar
su regalo
Todo entra por los ojos. Con su creatividad, cualquier objeto
puede convertirse, gracias a la envoltura, en un regalo inolvidable...
si usted le imprime su toque personal

Foto EL COLOMBIANO
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¿Otra vez la misma cajita, con los mismos tres pedacitos
de cinta pegante, con los mismos quiebres del papel en las esquinas,
para encontrar el mismo paquete de dulces del año pasado?
No, ¡qué hartera!
Para la Navidad del 2000, la creatividad en los empaques navideños
se impone como el mejor regalo. Y, para hacerle justicia a los
tiempos de austeridad, poner a funcionar la imaginación
no es caro.
Es que yo nunca...
Si jamás ha empacado: le llegó la hora. Ponga atención
y quedará como un rey con objetos que, tal
vez, tiene guardados en su closet o que, en el peor de los
casos, son de bajo costo y usted puede hallar en almacenes
de cadena.
Decore los paquetes con lazos de colores más intensos
que los del papel de envolver -o, si son más claros, que
hagan un contraste fuerte-. Recuerde que los moños de Navidad
no conocen límites: mientras más grandes, mejores
(no importa que su dimensión supere la del mismo paquete).
Al moño se le puede añadir un toque especial con
flores de tela, disecadas o naturales (estas últimas, si
va a entregar el regalo el mismo día).
En caso de presentes para niñas, un pedazo de tul o un
pañuelo bonito, pueden reemplazar una caja, a la perfección.
Si quiere un empaque extraordinario, envuelva el obsequio con
papel celofán o tul y remate la bolsa con un gran lazo...
dorado, plateado, verde o rojo, los colores de la Navidad, por
supuesto. Si va a regalar un suéter, una chalina o una
bufanda, sólo enróllelo en papel celofán
anudado en los extremos (como un confite). Queda divino.
Regalos chiquitos
Para los regalos pequeños, como collares, pulseras, aretes,
pañuelos, confites y muñequitos; no hay nada mejor
que utilizar las bolsas en forma de sobres. No importa si la bolsa-sobre
es de papel o de tela. Envuelva el objeto en papel de globo de
colores navideños. Colóquelo dentro de la bolsa-sobre
y deje que sobresalga el papel de globo. Anude arriba con una
cinta en color que contraste.
O, si lo prefiere, doble el borde de la bolsa-sobre (a manera
de carpeta) y decore con un cordón grueso, con el moño
al frente. Si usted es un poco más ágil con las
manualidades y ha entrado a trabajar con origami y otras artes
orientales, tome papel de colores (no importa la calidad, desde
que logre buenos quiebres) e invente su propio empaque, según
las dimensiones del regalo.
¿Prefiere un toque rústico -y elegante-? Esas bolsitas
cafés (papel craft) en que le empacan a uno la parva en
la pastelería son baratísimas. Y son una belleza.
Los regalos pueden ser presentados en esas bolsas, anudadas con
una pedacito de cabuya, a manera de moño. El toque navideño,
lo coloca en el centro del nudo de la cabuyita: ¿qué
tal pegarle un adorno de Navidad diminuto? usted puede hacerlo
(una botica, un Papá Noel, un reno, recortado en tela o
en cartulina de colores navideños).
No tema el jugar con nuevos materiales: si toma un cuadrado de
un pedazo de costal (sí, de costal), pone el regalo en
la mitad, junta las cuatro puntas del costal y anuda con una hermosa
cinta en colores navideños: ¡habrá hecho un
empaque precioso!
No olvide que los elementos que remiten a la naturaleza están
a la orden del día. Y no se trata de destruir el entorno,
sólo sacar provecho moderado de él: con hojas y
coronas de flores puestas a secar o con frutos secos que caen
y quedan como bolitas de árbol de Navidad.
¡A abrir
el closet!
Esculque el closet y aproveche. ¿Qué tal las canastillas
que alguna vez cumplieron una función y ahora están
sin oficio en la parte de arriba del armario? ¡Sáquelas
ya! Con una desempolvada y un buen moño con cintas roja
y verde o dorada (o combinadas), y cubierta en su fondo con un
pañuelo en colores navideños, queda un empaque de
muy buen gusto para caramelos, galletitas y demás mecato.
Así mismo, las cajas que a veces están apiñadas
en una esquina del cuarto útil pueden ser la salvación
en esta Navidad. Una caja forrada en papel adhesivo o en tela,
puede ser el empaque mejor presentado o, inclusive, el regalo
mismo. Las cajas de menor dimensión las puede forrar con
sobrantes de pañuelos y cortes de telas. Los materiales
que necesita son: tela (calcule según la cantidad de cajas
que requiera forrar); pegante blanco de uso escolar y para madera,
un pincel liso, redondo y pequeño; tijeras, compás,
cartón flexible y rígido, papel engomado y laca
transparente.
Recorte la tela a la medida de la tapa, sumándole la altura
de los bordes y una entrada de 1 cm. para doblar hacia el interior.
Con las tijeras, haga muescas en las cuatro esquinas, de manera
que las partes en ángulo recto de cada borde se monten
en el momento de echarles el pegante. Aplique el pegante en la
tapa y ponga encima la tela.
Espere a que se seque. Luego, rodee el cuerpo de la caja con una
banda larga de tela, dejando 2 cms. de entrada hacia el interior
y bajo la caja. Eche pegante y recorte el fondo según las
medidas de la caja menos 1 cm. aproximadamente y vuelva a echar
pegante. Espere a que se seque. Después aplique laca transparente,
a distancia prudente.
Recuerde también que las cajas forradas en telas coordinadas
son un adorno precioso para colocar bajo el árbol de Navidad.
¿Qué cosas no
se empacan?
No, no es pereza: hay cosas que no requieren empaque. Abra los
ojos...
Los discos compactos no necesitan envoltura: el diseño
de su carátula es suficiente. Sólo póngales
un lazo bonito ¡y listo!
Las botellas tampoco requieren ser empacadas, colóqueles
una cinta en el cuello y, si desea, ate del moño una pequeña
piñita de pino, o algún adornito de Navidad. Si
prefiere empacar de todos modos, envuelva la botella (como corriendo
un rodillo); en la parte inferior haga los quiebres del papel
y adhiera con cinta pegante, y en la parte superior sólo
anude con una cinta roja o verde.
Los comestibles de origen natural, como frutas, no se regalan
envueltos. Entréguelos en una canasta o envueltos en papel
celofán (transparente). Las matas y los ramos de flores
tampoco se empacan, por razones obvias de conservación,
sin embargo, es indispensable colocarles una cinta de adorno.
A los ramos, es buena idea darles un toque elegante con papel
celofán.
Las obras de arte (grabados, óleos, acuarelas y esculturas)
tampoco se empacan, pues son pura imagen... es más, el
empaque le restaría clase a un regalo tan especial. Sólo
adorne con una cinta en un lugar discreto, donde no oculte aspectos
fundamentales de la pieza artística.
Las anchetas siempre deben ir cubiertas con papel transparente
o tornasolado, para que sea posible apreciar la calidad de los
alimentos contenidos. Nunca entregue una ancheta cuyo interior
no se vea con claridad.
Los muñecos de peluche no siempre requieren empaque, más
aún si son de gran dimensión. Con un moño
(grande) en el cuello es suficiente.
Y ¿qué más se deja sin empacar? el gusto
y el amor con que usted da el regalo... esos siempre deben quedar
¡al descubierto!
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