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Fotos desfile 2002
Noche de danzas, mitos y leyendas
Medellín, una fiesta de espantos y tradición
Desde hace
30 años La Madremonte, La Cabellona, el Cura sin Cabeza, el
Mohán, entre muchos otros, se dan cita en el centro de la ciudad,
para alegrar a medellinenses y turistas.
Los abuelos padecieron las angustias de que los aparecidos
se cruzaran por sus caminos y les hicieran pasar sus buenos sustos,
claro, si esto sucedía, era porque no se habían portado
bien y esa la pena que tenían que pagar por haber traicionado
a sus esposas o por haberse bebido el dinero del mercado. Lo que antes
mataba de miedo a los campesinos, ahora es motivo de fiesta y diversión
en las calles de la ciudad. Esto tiene su explicación.
Así comenzó
El 8 de diciembre de 1974, el director de la Oficina de Turismo, Eugenio
García Vélez, inició el desfile de mitos y leyendas,
con el objetivo de proyectar nacional e internacionalmente a la Bella
Vlla. Para esto convocó previamente a los grupos folklóricos
antioqueños, quienes entusiasmados comenzaron a preparar comparsas,
disfraces y carrozas.
El evento hizo parte la inauguración del programa Sinfonía
de Luces con el que Empresas Públicas de Medellín
encendió oficialmente el alumbrando navideño en esa
oportunidad.
Desde entonces y sólo con algunas interrupciones el desfile
de mitos y leyendas se ha convertido en la celebración que
marca el inicio de las festividades decembrinas en la ciudad, con
la participación de 46 grupos artísticos.
En la actualidad, el aspecto que llama la atención cuál
es la razón para que estos personajes del terror se hayan
convertido en una forma de diversión para los antioqueños,
teniendo en cuenta que están basados en los miedos con los
que crecieron nuestros abuelos.
Para comprender un poco este punto, sugiere la psicóloga
María Orfaley Ortiz, echar un vistazo al origen de los mitos,
que según José Ignacio Duque, en su libro Antioquia,
sus mitos y leyendas, (...) Los mitos son tan antiguos como
la humanidad, se dice en Colombia que es Antioquia la tierra de
los mitos o leyendas. Esto no es exacto porque los mitos hay en
todas partes. Es decir, que en Colombia hay mitos dejados por los
españoles, mitos introducidos por los esclavos africanos
y mitos auténticamente nuestros.
Por ejemplo: el mito de La Madremonte es universal, pero en Antioquia
esta historia fue recreada con elementos de la imaginación
paisa. Lo mismo sucede con la Patasola, La Llorona y el Charamusquín,
entre otros.
Las costumbres y los miedos se van transformando con el paso del
tiempo, adquieren matices distintos, aunque en esencia sean los
mismos con diferente presentación. Su función siempre
será la de explicar fenómenos que no se conocen de
cerca pero que están presentes en el entorno o hacer el papel
de guardianes o custodios del buen obrar. De ahí que los
espantos se le aparecían a quien se había portado
mal, anota la doctora Ortiz.
El hombre actual puede ahora reír en un desfile de mitos
y leyendas porque sólo está recordando temores ajenos
a él y los ve muy lejanos de su cotidianidad, en parte porque
aprendió a aceptar que los vengadores de su conducta están
dentro de él mismo y también porque la cultura tiene
cierta libertad para expresarse que hace innecesarios los mitos,
como la libertad para ejercer la sexualidad y la informalidad en
el comportamiento.
En el presente, los miedos del hombre son de carácter futurista.
Tal vez si apareciera un platillo volador o se aproximara una invasión
extraterrestre, sería una buena razón para atemorizarse.
Quizá en unos años esto también sea una razón
para la risa y la celebración.
Definitivamente, los personajes que salen el 7 de diciembre no
son aquellas atemorizantes figuras de antaño. Estos personajes
desfilan, y adquieren los elementos que a los ojos del espectador
de nuestra época se vuelven más llamativos e importantes.
Muchas de las brujas y los diabólicos personajes, no sólo
exhiben su simpatía, exhiben su cuerpo, adquieren un marcado
toque erótico que pone en entredicho el miedo y lo transforma
en seducción.
Acompañando las máscaras de narices largas y encorvadas,
de ojos hundidos y grandes ojeras, aparecen cuerpos esbeltos, con
exóticos e insinuantes movimientos, vestidos ceñidos
que demarcan la figura de la bruja, de las diablas, de los duendes...
El espectador presencia un acto que pone a sus primitivos miedos
encarnados en personajes que quieren seguir presentes, pero adoptando
la seducción como señuelo, como aquello que atrae
las miradas y el deseo, más no el miedo.
Estos son algunos de los mitos más conocidos y que son infaltables
en el desfile de mitos y leyendas, para conocer su procedencia haga
clic en el titular:
La
Madremonte
El
Mohán
La
Patasola
La
Llorona
El
Sombrerón
El
cura sin cabeza
En 2002
Un
encuentro con el pasado mitológico
34 grupos culturales y artísticos recorrieron las calles
de la ciudad. La lluvia no impidió que miles de personas
vieran el pasado en vivo.
Histórico
Así
fue el desfile en 2001 |