La Novena tiene no sólo al
Niño Jesús como figura central sino a todos los
niños que se reúnen cada una de las noches a rezar
y cantar alrededor del pesebre.
Hay algunas actividades que pueden enriquecer esta celebración
en familia.
Las representaciones
Los infantes disfrutan mucho haciendo el papel de los personajes
de la Navidad. Los episodios navideños pueden representarse
fácilmente. En los relatos bíblicos son descritas
las escenas con exactitud y sencillos diálogos.
Unos minutos del día pueden emplearse para preparar una
bonita presentación. Incluso puede hacerse una programación
para cada día siguiendo los acontecimientos que hacen parte
de la Navidad.
Los siguientes episodios pueden representarse:
El ángel
anuncia a María que concebirá a Jesús María
visita a su prima Isabel José
sueña con el ángel y acoge a María como esposa. El emperador
romano lanza el edicto del empadronamiento. María
y José comienzan el viaje a Belén. Las posadas
o el rechazo que María y José sufren de casa en
casa. El Nacimiento
del Niño Jesús. El ángel
avisa a los pastores del nacimiento y estos corren a llevar regalos
al Niño Dios. El viaje de
los reyes magos y su encuentro con Herodes. La llegada
de los reyes con ofrendas para Jesús.
Cada uno de estos episodios se puede planear cuidadosamente, especificando
el orden de su desarrollo y los posibles diálogos a los
que están escritos.
Los disfraces son requisito necesario para hacer unas representaciones
que convenzan. Así, por ejemplo, para la túnica
de San José emplee una tela burda gruesa. Para los reyes
magos confeccione tres túnicas de diferentes colores. Algunos
niños pueden interpretar a las ovejas, el burro o el buey:
la forma más sencilla es colocarles trusas blancas a las
ovejas y de color café a los otros dos animales.
Tomado del libro: Todo sobre la Navidad,
de Adriana Herrera Téllez, publicación del Círculo
de Lectores.