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Oscar
vive fiesta de gladiadores, tigres y trafico de estatuillas
La victoria
de la 73 entrega de los Oscar la obtuvo "Gladiator" en
lo que se refiere al número de galardones pero el verdadero
triunfo fue la variedad de ganadores y de idiomas de los mismos.
El épico de romanos consiguió cinco estatuillas, entre
ellas la de mejor película, pero la proeza no estuvo falta
de lucha. "Al principio nos estuvimos mirando unos a otros
pensando que la noche estaba desapareciendo delante de nuestros
ojos", reconoció el productor de "Gladiator",
Douglas Wick.
De hecho tanto la taiwanesa "Crouching
Tiger, Hidden Dragon" como el drama sobre el narcotráfico
entre Estados Unidos y México, "Traffic",
concluyeron la entrega con cuatro estatuillas cada una demostrando
que no importa el idioma a la hora de hacer una buena película.
"Para mí las películas se dividen en buenas y
malas y a todos nos gusta ver buenas películas", confesó
el taimado realizador Steven Soderbergh, candidato en la misma categoría
por "Erin
Brockovich" y "Traffic" y que consiguió
la estatuilla por la segunda.
Este filme, que cuenta con un amplio uso del castellano, también
consiguió el premio al mejor guión adaptado, mejor
montaje y al mejor actor secundario, para el puertorriqueño
Benicio del Toro.
"Mi personaje intentaba mostrar que también hay gente
en el otro lado de la frontera que honestamente trata de hacer lo
correcto", indicó Del Toro, el primer actor galardonado
por interpretar un papel en castellano en una producción
estadounidense.
En el caso de "Crouching Tiger, Hidden Dragon", sus premios
incluyeron el de mejor banda sonora, mejor dirección artística,
mejor fotografía y mejor filme en lengua extranjera.
Las palabras de Soderbergh resumieron el espíritu que ha
dominado en esta edición a los miembros de la Academia, que
contrarios a la creencia de que iban a dar la gran victoria a "Gladiator",
la película más popular del año, decidieron
repartir los bienes entre las mejores obras de la temporada.
"Gracias a los miembros de la Academia por tomarse el tiempo
de ver la cinta y considerar nuestro filme", reconoció
Marcia Gay Harden cuando contra todo pronóstico ganó
el Oscar a la mejor actriz secundaria por "Pollock", una
pequeña película que apenas ha contado con distribución.
Mucho más visible fue la energía de las grandes estrellas
Julia Roberts y Russell Crowe, que consiguieron el Oscar a la mejor
actriz y mejor actor, respectivamente.
Sin parar de reír, Roberts no pudo ocultar en ningún
momento su alegría por la victoria conseguida por "Erin
Brockovich" que si bien no sorprendió a nadie, fue
recibida como la mayor noticia de la noche, en un acto que ya se
ha bautizado como la coronación de la estrella más
popular de Hollywood.
Desde su llegada a la alfombra roja, la novia de Hollywood electrizó
al público, luciendo su gran sonrisa con la misma alegría
que su elegante vestido negro de gasa en el que ella misma reconoció
que "apenas podía respirar".
"Mi sobrina, que tiene 10 años, me dijo: Tía
Julia, el vestido es precioso pero si ganas ¨cómo lo
vas a enseñar?", bromeó la actriz mostrando la
espalda al público para demostrar la mejor forma de enseñar
la larga cola de su traje de noche de la colección clásica
de Valentino.
Crowe no tuvo estos problemas con sus complementos en el vestuario,
luciendo en su pecho una medalla de honor conseguida por su abuelo,
fotógrafo durante la Segunda Guerra Mundial.
"Lo único que me hace superar el día a día
es el coraje, especialmente cuando estoy trabajando en un personaje",
señaló el actor neozelandés con su Oscar en
la mano.
La moda volvió a ser la ganadora de un festejo que hizo desfilar
por su alfombra roja a sus estrellas más destacadas con modelos
para todos los gustos.
Junto al cisne de Bjork se paseó Penélope Cruz con
un vestido de Ralph Lauren negro de encaje que sólo se vio
eclipsado por la congestión de estrellas que en ese momento
entraban en el Auditorio Shrine.
También hubo momentos espontáneos como los errores
de Goldie Hawn mientras presentaba su categoría, los sugestivos
senos de Jennifer López visibles a través de la gasa
de su vestido o las enmiendas de Hilary Swank, que tras olvidarse
el pasado año de agradecer a su marido cuando ganó
el Oscar, en esta edición decidió saludar a su padre.
EFE/ Rocío
Ayuso/ Los Angeles
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