La Capilla Sixtina, un tesoro
de toda la humanidad
Al mirar los magníficos
frescos de Miguel Ange l, el Papa exclamó: "El Juicio,
el Juicio Universal, aquí está el camino que todos
hacemos, cada uno de nosotros".
(Tomado del libro escrito por el Papa
Juan Pablo II Tríptico Romano).
La
capilla, un espacio de arte
Por
Ana
Lucía Mesa Franco
Redacción elcolombiano.com
Antes de iniciar el mágico recorrido por La Capilla Sixtina
quien mejor que él, Juan Pablo II para expresar su impacto
y emoción por su valor artístico y religioso frente
a las obras de arte más grandes que ha dado el hombre en
todos los tiempos.
En la Capilla Sixtina “habla Miguel Ángel desde la
Creación al Juicio Universal, ha recogido en cierto modo
el drama y el misterio del mundo, dando rostro a Dios Padre, a Cristo
juez y al hombre en su fatigoso camino desde los orígenes
hasta el final de la historia.
Desde aquí habla el genio delicado y profundo de Rafael,
mostrando en la variedad de sus pinturas, y especialmente en la
"Disputa" del Apartamento de la Signatura, el misterio
de la revelación del Dios Trinitario, que en la Eucaristía
se hace compañía del hombre y proyecta luz sobre las
preguntas y las expectativas de la inteligencia humana.
Desde aquí, desde la majestuosa Basílica dedicada
al Príncipe de los Apóstoles, desde la columnata que
arranca de sus puertas como dos brazos abiertos para acoger a la
humanidad, siguen hablando aún Bramante, Bernini, Borromini
o Maderno, por citar sólo los más grandes, ofreciendo
plásticamente el sentido del misterio que hace de la Iglesia
una comunidad universal, hospitalaria, madre y compañera
de viaje de cada hombre en la búsqueda de Dios”. Carta
a los Artistas.
No alcanzan las palabras para manifestar la grandeza de estos
tesoros del arte y el espirítu humano recogidos en las
estancias del Vaticano.
El nombre de la Capilla Sixtina se debe al Papa que la construyó:
Sixto IV, como uno de los complejos históricos más
importantes no sólo de Italia, sino de Europa. En ella se
concentran las obras culmes de unos de los maestros de la pintura
más destacados en la historia del arte.
La construcción estuvo a cargo de Giovannino de´
Dolci. En un principio estuvo dedicado a la celebración
de ceremonias solemnes y cónclaves que tuvieron relevancia,
aunque su mayor importancia y fama viene dada por la magnitud
de los frescos que posee.
La mayoría de las pinturas son de Miguel Ángel
aunque existe la participación de otros grandes artistas
que se encuentran en escenas de los laterales de la nave. En el
costado izquierdo del altar se encuentra el Bautizo de Jesús
realizado por el Perugino.
Miguel Ángel, inmortal en su
pintura
Entre 1508 y 1512 Miguel Ángel pintó mil metros
cuadros del techo de la Capilla Sixtina con más de 300
figuras. Antes de comenzar su gran obra, el artista hizo borrar
todo lo que había preparado por sus asistentes y mandó
rehacer los andamios para evitar lagunas en las pinturas.
El artista comenzó por los frescos del lado de la puerta
y continuó hasta el altar, de allí que se puede apreciar
un carácter más depurado de obras como La Vida de
Noé. Las obras del techo desarrollan el tema de la creación
la caída del hombre y en el centro los acontecimientos que
hicieron necesaria la venida de Cristo a la tierra: La creación
del hombre, La creación de la mujer y El
pecado original.
Alrededo se observan magistralmente las señales de la redención,
y profetas y sibilas anunciantes de la venida de la Virgen y de
Cristo. Igualmente el pintor recreó escenas como la de Jonás.
En la parte frontal de la Capilla, en la pared del altar, se encuentra
la representación del Juicio Final obra que Miguel
Ángel realizó una vez terminada la decoración
de la bóveda entre 1536 y 1545. La escena está dominada
por Cristo, que se encuentra en actitud de juzgar con su brazo levantado.
Todos los personajes de la obra parecen estar envueltos por un ambiente
apocalíptico, que es penetrado por el dramatismo de la muerte
y la vida.
Su obra El Juicio Final despertó gran controversia,
pues revela fielmente la angustia de los romanos y la del defensor
de la República al ver la ciudad tomada por los españoles
y de nuevo bajo el yugo de los Médicis.
Escenas de la Bóveda
La bóveda, realizada entre 1508 y 1512, presenta una distribución
arquitectónica en la que son adaptados los diferentes personajes
de la composición. En la parte central de la bóveda
se encuentran nueve escenas sobre diferentes acontecimientos históricos
relatados en la Biblia.
En orden cronológico las escenas que se encuentran en
la Bóveda comienza con la pintura en donde se observa a
Dios separando la luz de las tinieblas, La creación
del Sol y los astros, La separación de tierras y aguas,
La creación de Adán, La creación de Eva,
El pecado original y La expulsión del Paraíso terrenal,
Sacrificio de Noé, El diluvio universal
y La ebriedad de Noé. Estas escenas se encuentran
rodeadas por diferentes figuras desnudas, profetas y sibilas.
A continuación de la capilla nos encontramos con otras
estancias que conforman propiamente el conjunto, unas decoradas
por Rafael y del cual reciben su nombre. Son cuatro salas: La
primera estancia es la llamada Estancia del Incendio del Borgo,
ya que Rafael representó este hecho en la pared situada
frente a la ventana. La segunda sala es la de La Signatura, donde
se muestran por medio de tres de sus frescos lo que ha de considerarse
Bueno, Bello y Verdadero.
Rafael y Leonardo
Si volvemos a las estancias de Rafael podemos acceder a la Galería
de los Mapas, donde hay diferentes mapas de Italia y otros países,
obra de Banti. Le sigue la sala de los tapices, galería donde
son expuestos tapices cuyo diseño fue realizado por Leonardo
y Rafael.
La decoración de los arcos está basada en elementos
del Antiguo Testamento y fue realizada por discípulos de
Rafael.
Otros pintores
Terminada la construcción Sixto IV llamó a varios
pintores toscanos y umbros para establecer un paralelo entre la
vida de Moisés y la de Jesús. Boticelli representó
las pruebas que superó Moisés. Así Roselli
pintó el Discurso de la Montaña y La
Última Cena y Perugino muestra la entrega de las llaves
de San Pedro. Signorelli en dirección al altar pintó
La Muerte de Moisés.
Boticelli se destaca con El Castigo de Cores, Las
Hijas de Petro y Las tentaciones de Cristo. Igualmente
sobresalen Las vocaciones de los Apóstoles, obra
de Ghirlandaio;
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El discurso de la montaña y la sala de la Biga, donde está
un grandioso carro del siglo I a.C. Por último, podemos visitar
el Museo Gregoriano Egipcio y el Etrusco, que poseen grandes piezas
de las épocas a las que hacen alusión, y los jardines,
que aun siendo pequeños son muy bellos por su configuración
arquitectónica al modo italiano del Cinquecento.
La serie de los Pontífices se deslizaba a lo largo de todas
las paredes de la Capilla, comenzando desde la del altar, en la
que se representan en el centro a Cristo y el primer papa Pedro,
además de Lino y Cleto. Las cuatro figuras se perdieron cuando
Miguel Ángel, por orden de Pablo III en 1536, pintó
en esta pared el Juicio Universal. Los Pontífices se encuentran
ubicados en parejas dentro de nichos a los lados de las ventanas:
su sucesión no se realiza en una pared, sino que se alternan
con la ubicada enfrente.
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Los autores de la serie son los mismos de los ciclos de la vida
de Moisés y de Cristo, es decir, Pietro Perugino, Sandro
Botticelli, Cosimo Rosselli y Domenico Ghirlandaio.
Los diferentes personajes se diferencian ligeramente sólo
por la posición; por lo general se encuentran representados
de figura entera, de tres cuartos con un libro o rollo, o bien,
bendiciendo. Los numerosos intentos de asociar los nombres inscritos
en las placas a los personajes representados, no han permitido identificarles
hasta ahora de manera segura.
Son innumerables los discursos y textos que hablan de la Capilla
Sixtina y su importancia para la humanidad desde el punto de vista
artístico y religioso, pero fueron las palabras pronunciadas
por Su Santidad Juan Pablo II las que hacen hincapié en
la importancia primaria de la Sixtina en la vida de la Iglesia:
"La Capilla Sixtina es el lugar que para todo Papa encierra
el recuerdo de un día especial de su vida... Justamente
en este sitio, en este espacio sagrado, se recogen los Cardenales,
en espera de la manifestación de la voluntad de Cristo
con respecto al Sucesor de San Pedro [...] Y aquí, en espíritu
de obediencia a Cristo y encomendándome a su Madre, he
aceptado la elección surgida del Conclave, declarando [...]
mi disponibilidad a servir a la Iglesia.
Por lo tanto, de esta manera la Capilla Sixtina una vez más
se ha transformado a los ojos de toda la Comunidad católica,
en el lugar donde actúa el Espíritu Santo que nombra
en la Iglesia a los Obispos, que nombra de manera especial al
que ha de ser el Obispo de Roma y el Sucesor de Pedro".
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