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AP | Yosef Bienenstock, polaco nacido en Israel, no pudo contener las lágrimas al conocer la noticia de su compañero de clase. Para pedirle ayuda en el colegio le escribió una nota, que ahora salió publicada en un periódico israelí.
Compañeros de colegio recuerdan a su Pontífice

Con la agencia AP
Wadowice, Polonia

Para el mundo, Karol Wojtyla fue el papa Juan Pablo II, aunque para Danuta Puklo era Lolek, el apodo del generoso muchacho que le ayudó a pasar un difícil examen en el instituto de enseñanza superior.

"Ibamos a tomar juntos el examen de grado, pero a mí me daba miedo y no quería hacerlo", recuerda Puklo, de 84 años. "Me encontré con Karol en la calle después de su examen ... Le dije 'Lolek, por favor, ayúdame'. Pasó conmigo toda la noche y me ayudó con el material".

Hasta pocos días antes de su muerte el sábado a los 84 años, el Papa se mantuvo en contacto por carta con sus amigos de la escuela en su natal de Wadowice. Su dolor está agravado ahora por el pesar que produce la desaparición de los integrantes del grupo, todos ellos octogenarios una pérdida de una persona que fue el centro de sus reuniones durante años.

"Es uno de los días más tristes de mi vida", comentó Puklo. "Quedamos ahora cada vez menos", reconoció lloroso Eugeniusz Mroz, que conoce a seis sobrevivientes de los 40 miembros que integraron la promoción escolar de 1938, reducida primero por la Segunda Guerra Mundial y ahora por el avance de los años.

Mroz recuerda que el futuro papa era un buen estudiante y un muchacho serio, que sin embargo nunca denunció a sus compañeros menos aplicados. Recordó la ocasión en que no asistieron a una aburrida clase de griego al envolver a uno de los estudiantes en una manta e insistir que debía ser llevado a un médico.

Juan Pablo "se sumó" a la operación, dijo Mroz.

En su primera reunión en 1948, el grupo dio paseos juntos y cada uno de ellos se levantó en la cena para recordar cómo habían pasado los 10 años anteriores. "Algunos de nosotros habían desaparecido ya", recordó Mroz, que sobrevivió al internamiento en un campamento de concentración nazi. "Diez de nosotros nunca regresaron de la guerra".

Cuando Wojtyla fue obispo de Cracovia, se reunieron en una cena una vez al año antes de Navidad. "Lolek nos invitó a Cracovia, y nos solíamos reunir una vez al año antes de Navidad para cenar, cantar canciones, canciones de campamento y villancicos. A Lolek le gustaban los villancicos", indicó.

Ansiaban acudir a su reunión de diciembre de 1978, pero en octubre, su Lolek -a la sazón arzobispo de Cracovia- fue elegido Papa. A partir de aquel momento, se mantuvieron en contacto principalmente por carta; su último encuentro tuvo lugar en el 2002 durante la última visita de Juan Pablo a Polonia.


   
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