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El Santo Padre me curó: Hermana Hermelinda

La religiosa de la congregación de Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver declaró que se curó de vértigos.

Con la agencia Efe

La monja colombiana Ofelia Trespalacios, a punto de cumplir 91 años, atribuye al Papa Juan Pablo II la curación milagrosa de unos "vértigos espantosos" que padecía hace veinte años, aseguró a Efe.

La religiosa de la congregación de Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver, oriunda de Medellín y conocida por sus compañeras como hermana Hermelinda, declaró que no tiene duda de que se curó del mal gracias al Papa, a quien conoció en Italia en 1985 en una audiencia que le dio a religiosas de su comunidad.

"Cuando me pidan testimonios sobre el Papa los daré, porque eso fue un milagro", señaló la monja, quien dijo haber sentido "una tristeza inmensa" por la muerte de Juan Pablo II, a su juicio "un santo" que "está gozando de Dios".

La religiosa perteneciente a la comunidad fundada en la ciudad caribeña de Barranquilla por la madre venezolana Luisa María Marcelina Aveledo, aseguró que en Caracas, donde dirigió un asilo de ancianos, sufrió "cinco años seguidos de unos vértigos espantosos" que la obligaban a ir al hospital. "Los médicos decían que eso era casi incurable", afirmó.

En 1985, la superiora la invitó al Vaticano en premio por haber cumplido medio siglo de vida religiosa y la audiencia fue concedida en la residencia pontifica de Castelgandolfo.

"Nos ubicamos en el patio con varios obispos, sacerdotes y monjas. Como yo soy alta, solo se me veía la cabeza y el Santo Padre empezó a pasar a regalarnos rosarios. Estiró la mano para tocar mi frente", agregó.

"Le expliqué mi sufrimiento y le dije: Santísimo Padre deme una bendición que se me perdonen los pecados y rece para que se me quite la enfermedad que más me molesta. Me dijo que rezara, me dio la bendición y luego me tapó la cara con su mano. Desde entonces no volví a sufrir nada", relató la monja que el próximo viernes cumplirá 91 años.

"Fue el Santo Padre", insistió la monja, quien aseguró que, pese a su edad, no es "una vieja chocha" y piensa seguir pintando al óleo y la acuarela en Barranquilla y "terminar allá los días que Dios quiera".


   
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