El Papa, mensajero
para todas las lenguas y culturas
Por
Ana
Lucía Mesa Franco
Redacción elcolombiano.com
En sus encíclicas se identifica la misión de la Iglesia,
en sus mensajes se confirmó cómo la fe da al pensamiento
toda su apertura y cómo en las experiencias manifestadas
cobraba sentido.
El término encíclica deriva de un término
griego utilizado para indicar las cartas que dirigían los
príncipes y magistrados al mayor número posible
de destinatarios para dar a conocer leyes, reglas, normativas,
etc. El correspondiente término latino era el de "circularis",
que se aplicaba a una carta o mensaje de extenso alcance. La encíclica
hoy sólo se asocia a la Iglesia.
Las Cartas Encíclicas son los documentos pontificios más
solemnes del Magisterio ordinario universal, se dirigen normalmente
a todos los Obispos y fieles de la Iglesia Católica, pero
con frecuencia también van dirigidas a "todas las
personas de buena voluntad".
Las Epístolas Encíclicas están dirigidas a
un grupo específico de Obispos, por ejemplo a los de un país
o región concreta, y conciernen a materias menos importantes.
Su primera encíclica se centró en el hombre, en
sus palabras se concentró en mensaje divino en toda su
dimensión, cobijando diferentes aspectos tanto de la doctrina
teológica, como de la misión social de la iglesia,
enmarcada en los vertiginosos cambios de la contemporaneidad.
Las encíclicas del Papa Juan Pablo II fueron 15 con temáticas
de palpitante actualidad para la sociedad contemporánea.
Desde asuntos teológicos y su relación con la vida
diaria del hombre hasta temas como el trabajo humano, las inquietudes
sociales de la iglesia, la relación de la iglesia católica
con otras religiones y credos.
Las encíclicas papales también tocaron lo relacionado
con el papel de la Virgen María en la iglesia, el profundo
amor del Papa por María se debía a una herencia
que viene de su patria polaca. La encíclica mariana demuestra
su profundización bíblica en la piedad mariana,
en oración y vida.
Estas son las encíclicas que
El Papa nos dejó:
14
de marzo de 1979: Primera encíclica, Redemptor hominis
sobre la dignidad del hombre. Allí anunció el programa
de su pontificado.
2 de diciembre
de 1980: Dives in Misericordia, Dios Padre rico en Misericordia.
15 de septiembre
de 1981: Laborem Exercens: Sobre el hombre que ejerce su trabajo,
el trabajo humano.
2 de julio
de 1985: Slavorum Apostoli, sobre el Oriente Cristiano y la herencia
de los “Apóstoles de los Esclavos”, Cirilo
y Metodio.
31 de mayo
de 1986. Sobre el Espíritu Santo “que es Señor
y dador de vida” (con la Redemptor hominis y la Dives in
misericordia constituye una trilogía sobre la Trinidad).
25 de marzo
de 1987: Redemptoris Mater, sobre el culto mariano, dirigida a
la “Madre del Redentor”.
19 de febrero
de 1988: Sollicitudo rei socialis, sobre la “inquietud social”
de la Iglesia.
25 de enero
de 1991: Redemptoris missio, sobre la actividad misionera de la
Iglesia, derivada de la “misión Redentor”.
2 de mayo
de 1991: Centesimus annus, sobre la cuestión social, en el
“centésimo año” de la encíclica
Rerum novarum, que con las encíclicas (Laborem escercens
y la Sollicitudo rei socialis forma una trilogía dedicada
a la doctrina social).
5 de octubre
de 1993: Veritatis splendor sobre los fundamentos de la moral, que
debe ser guiada por el “Esplendor de la verdad”.
31 de marzo
de 1995: Ut unum sint, sobre el ecumenismo, en respuesta a la oración
de Cristo, “para que todos sean uno”. Invita a las Iglesias
hermanas a “buscar juntas” nuevas formas para el ejercicio
del Papado para que pueda ser aceptado por todos.
15 de octubre
de 1998, Fides et Radio, sobre la relación entre “fe
y razón” en el pensamiento contemporáneo.
25 de marzo
de 1995, Evangelim Vitae, Valor e inviolabilidad humana.
14 de septiembre
de 1998; Fides et Ratio, Fe y Razón.
17 de abril
de 2003, Ecclesia de Eucharistia, Sobre la Eucaristía y su
relación con la Iglesia. |