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El Legado

Juan Pablo II, mensajero de la esperanza de todos los tiempos


AFP
Fue uno de los Pontífices más mediáticos y comunicativos de la historia de la iglesia.

Su entrega sin medida demostró la sensibilidad y capacidad para comprender el mundo y a la iglesia.

El Papa del amor no se quedó en intenciones sus obras muestran la magnitud de su compromiso.


Ejemplo de fortaleza para afrontar las sombras de la iglesia
Su sensibilidad artística
El Papa y la Virgen María

Por
Ana Lucía Mesa Franco
Redacción elcolombiano.com

EFE
El 16 de octubre de 1979 fue elegido el primer Papa polaco de la iglesia. Carol Woytila, el líder de la iglesia católica; Juan Pablo II, el hombre, el artista, el intelectual, el deportista, el sacerdote. Fue ante todo un visionario que aterrizó la historia y misión de la iglesia a su tiempo.

Sorprendente y carismático son algunos adjetivos que mejor se le pueden adjudicar al Papa Juan Pablo II, el “Papa Viajero” y el “Mensajero de la Esperanza” nombres que se le dieron a este hombre de 83 años que llevó sobre sus hombros no sólo el compromiso de liderar la iglesia católica, sino la fe de millones de personas que creen en Dios Jesucristo, en sus instituciones y en el milagro de la resurrección.

Su relación con Cristo no se detuvo en la abstracción de las grandes verdades dogmáticas, sino que se convirtió hacia lo concreto, lo humano en el encuentro con Dios en la realidad del mundo y en encuentro permanente con la Madre.

Fue un hombre que no intentó, simplemente actuó, consecuente con su fe, se entregó sin medida. En él se manifestó plena sensibilidad por la realidad de la Iglesia, la realidad del misterio, algo que va mucho más allá de las capacidades y habilidades humanas. Le enseñó a multitudes de jóvenes a orar juntos y compartir el silencio en comunidad para encontrar la reconciliación, participar de la Eucaristía y sentir la presencia del Señor.

“¡No se puede hacer la prueba de vivir, no se puede hacer la prueba de amar!”, ésta fue la invitación que hizo Carol Woytila al asumir su cargo como nuevo Papa. Juan Pablo II inició así su alegre pontificado que tuvo claro su misión evangelizadora, marcada por la oración y la necesidad incansable de comunicar la Buena Nueva. Por estas razones fue un Papa mediático, visionario, que se movió entre la vanguardia y la tradición que le demandó su labor como cabeza visible de la Iglesia.

Tradición y renovación
Juan Pablo II participó en el Concilio Vaticano II, que concluyó en 1965 bajo otro pontífice, Pablo VI. Al amparo de Medellín y de la Teología de Liberación, miles de católicos, especialmente en Centroamérica y Brasil, organizaron comunidades eclesiales de base y se comprometieron en actividades que no pocas veces se confundieron con una declarada militancia política de izquierda.

En enero de 1979, apenas unos meses después de llegar al pontificado, Juan Pablo II viajó a México para instalar una tercera conferencia de obispos latinoamericanos en Puebla, cuyo propósito fue morigerar algunas conclusiones de Medellín.

En un hecho sin precedentes el Papa sorprendió a la feligresía y a la comunidad católica al pedir perdón públicamente al pueblo judío por el silencio de la Iglesia durante el holocausto, así como por la inquisición y el papel que jugó la iglesia. No menos grande fue el impacto que entre ortodoxos, tanto liberales como conservadores, sobre las disculpas del Papa por los "errores" cometidos por los católicos, pedidas la víspera al comienzo de la polémica visita de Juan Pablo II a Ucrania.

Entre sus innumerables viajes se destacan algunas visitas sin precedentes como la realizada a otras iglesia: En 1986 el 13 de abril: Por primera vez un Papa visita una sinagoga, la de Roma.

Ejemplo de fortaleza para afrontar las sombras de la iglesia

Ante los momentos considerados como oscuros en la Iglesia la voz del Papa se escuchó con sinceridad y humildad al reconocer las fallas de los ministros de Dios, como humanos pero al mismo tiempo invitando a la reflexión frente a las debilidades del hombre y su alternativa de encontrar en Dios la posibilidad de la reconciliación y enmendar sus errores. Como ocurrió con el caso del Cardenal Milingo, quien regresó al seno de la Iglesia así como su posición y la de la Iglesia en cuanto a los curas pedófilos.

En este último caso El Papa propuso "tolerancia cero" contra los abusos sexuales, al afirmar que "no hay cabida" en el sacerdocio para aquellos que podrían hacer daño a los jóvenes.

La observación papal se presentó ante la jerarquía de la Iglesia de Estados Unidos, reunida
en el Vaticano, a pedido del pontífice, para analizar la crisis provocada por los escándalos sexuales sin precedentes que involucran a numerosos sacerdotes americanos. Para el Papa, esos sacerdotes no sólo cometieron crímenes, según la sociedad civil, sino también "un terrible pecado ante los ojos de Dios".

EFE
Así como San Pablo, el Papa recorrió un camino incansable hasta los “confines de la tierra”. Sus innumerables viajes confirman que siempre tuvo el mundo entero en su mente y en su corazón. Su compromiso lo expresó así en la encíclica sobre el compromiso ecuménico:

“El obispo de Roma es el obispo de la Iglesia que conserva el testimonio del martirio de Pedro y de Pablo... Ejerce un ministerio que su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde fuerza de la gracia allí donde el discípulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria.”, fue una mirada con la identidad en Pedro, obispo de Roma.

Su trayectoria estuvo marcada por innumerables viajes que hizo hasta el final, para llevar el mensaje de Cristo a todos los lugares de la tierra.

Su sensibilidad artística

AFP

El Papa Juan Pablo II tuvo una relación especial con el arte y los artistas como lo señaló en su Carta a los artistas. “ El Artista divino, con admirable condescendencia, trasmite al artista humano un destello de su sabiduría trascendente, llamándolo a compartir su potencia creadora.

Obviamente, es una participación que deja intacta la distancia infinita entre el Creador y la criatura, como señalaba el Cardenal Nicolás de Cusa: "El arte creador, que el alma tiene la suerte de alojar, no se identifica con aquel arte por esencia que es Dios, sino que es solamente una comunicación y una participación del mismo”

La historia recoge su obra desde sus años juveniles con el Taller del Orfebre hasta su creación final, incursionando en la poesía con El "Tríptico romano" será, sin embargo, el primer libro de poesía que Juan Pablo II publica como jefe de la Iglesia Católica. Un hecho sin precedente, como en su momento también fueron el libro entrevista con Vittorio Messori -"Cruzando el umbral de la esperanza" (1994)- y el volumen autobiográfico "Don y misterio" (1996).

Según pudo saberse, el "Tríptico romano" es una especie de "testamento espiritual" del Pontífice. El "Tríptico romano", que incluye tres composiciones, comienza con una obra que se llama "El Torrente": "La bahía del bosque baja/ en el ritmo de los torrentes de montaña/ este ritmo me revela a Ti, Verbo Eterno".
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Se trata de versos en italiano traducidos aquí al español por esta cronista, hay que aclarar, que confirman la conocida pasión del Papa por la montaña y la naturaleza. En la segunda composición, titulada "Meditaciones sobre el libro del Génesis en el umbral de la Capilla Sixtina", el Papa indica en prosa al lector que se encuentra encuentra "en la entrada de la Sixtina".

La meditación concluye con una evocación "del año memorable de los dos cónclaves", 1978, cuando en una primera elección fue elegido el cardenal Albino Luciani (Juan Pablo I) y, cincuenta días después, lo eligió a él, el cardenal Wojtyla. "Y así será de nuevo, cuando ocurrirá (después de mi muerte)."

Su relación con María y las mujeres

El Papa y la Madre Teresa / Reuters

A través de su vida El Papa entendió y explicó a Cristo Maestro de otra manera, como revelador y la revelación. No se trata sólo de comprender las cosas que Él ha enseñado, sino de 'comprenderle a Él'. Pero en esto nunca de dejó de preguntar, ¿qué maestra más experta que María?

Nadie mejor que Ella conoce a Cristo, nadie como su Madre puede introducirnos en un conocimiento profundo de su misterio, nos lleva a penetrar sus secretos, para entender su mensaje, de allí la importancia de la madre divina para el pontífice

1995 el 10 de julio publicó la Carta a las Mujeres en el año internacional de la mujer. A través de su compromiso con la mujer también manifestó de forma permanente su preocupación por la familia, eje fundamental de la sociedad.

El Papa y Lucía, uno de los pastorcitos de Fátima / EFE

Juan Pablo II como pastor se solidarizó con la condición humana, en Humanae Vitae, no utilizó tono filosófico, ni científico para llegar al corazón del hombre y la mujer. Comprendiendo sus angustias le recordó a las parejas católicas que el amor no acaba nunca, trasmite vida, no sólo porque trae al mundo nuevos seres, sino porque funda lazos entre dos personas.

Siempre tuvo un mensaje hasta el final, para uno de los amigos y consejeros más cercanos del Papa Juan Pablo II, el religioso polaco Tadeusz Styczen, "el tiempo de las palabras se acabó. Llegaba el momento de escuchar los silencios del Papa. Juan Pablo II nos habla a través de sus elocuentes silencios", decía Styczen.

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