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| Exequias |
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El rostro del Papa muestra el sufrimiento de últimos meses
y agonía
Por
primera vez, la imagen del Papa fue fotografiada y grabada y emitida
por cámaras de televisión a menos de 24 horas de su
muerte.
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| Reuters | La solemne ceremonia se celebró
el latín y comenzó con el canto de la antífona
"Yo soy la resurrección y la vida..." |
Con la agencia Efe, Ciudad
del Vaticano
Con aspecto sereno, pero mostrando en su rostro el sufrimiento que
ha pasado en los últimos meses y durante la agonía
y exhibiendo unas manos blanquísimas que estrechaban un rosario,
el cuerpo sin vida de Juan Pablo II fue expuesto hoy en el Palacio
Apostólico para el homenaje de la Curia.
Quince horas después de fallecer y una vez que el Camarlengo,
el cardenal español Eduardo Martínez Somalo, constatara
su muerte, el cadáver de Karol Wojtyla, "Juan Pablo
el grande", como ya se le conoce, fue colocado en un catafalco
en la monumental sala Clementina, en la primera estación
del rito de las exequias. Bajo una gran lápida que recuerda
que la sala se construyó durante el papado de Clemente VIII
fue instalado el catafalco, revestido con telas de damasco beige.
Encima fue colocado el cadáver de Juan Pablo II, cuya cabeza
quedó recostada bajo tres cojines. El Pontífice estaba
revestido con los hábitos pontificales: sotana blanca y casulla
roja. Sobre la casulla le fue colocado el "palio", estola
de lana blanca con cruces negras (signo litúrgico de honor
y jurisdicción), fijado con un gran alfiler dorado. Sobre
la cabeza tenía la mitra y apoyado sobre el cuerpo, en la
parte izquierda, le fue colocado su tradicional báculo terminado
en una cruz.
Las manos, extremadamente blancas, que impresionaban, las tenía
unidas y un rosario entre los dedos, delgadísimos. Calzaba
sus tradicionales zapatos de color marrón rojizo. A la derecha
del catafalco fue colocado un cirio pascual del actual año,
mientras dos Guardias Suizas rendían honores. A la primera
exposición de los restos asistieron un escogido grupo de
periodistas de medios internacionales, entre ellos la Agencia EFE.
Por primera vez, la imagen del Papa fue fotografiada y grabada y
emitida por cámaras de televisión a menos de 24 horas
de su muerte. A los lados del catafalco velaban cardenales, arzobispos
y obispos. En el lado izquierdo, al fondo, se encontraba su fiel
secretario, el arzobispo Estanislao Dziwsz, y las cuatro monjas,
encabezadas por sor Tobiana, que cuidaban el apartamento papal.
Verlo de cerca por primera vez tras la muerte impresionó,
sobre todo porque bajo ese rostro más o menos sereno se percibía
con claridad lo que ha tenido que sufrir en los últimos tiempos,
aunque a él no le pesara, porque hasta los últimos
días de vida mantuvo su máxima de "que bonito
es gastarse hasta el final por el Reino de Dios".
La ceremonia de este primer rito de las exequias la presidió
el cardenal Martínez Somalo, quien presentaba buen aspecto
físico (padece del corazón) y se le vio sereno, aunque
en algunos momentos, sobre todo cuando esparció agua bendita
sobre el cadáver y lo miró fijamente, mostró
aspecto triste. El cardenal español era muy apreciado por
el Papa. Se dice que era el único que hacía reír
a Juan Pablo II.
La solemne ceremonia se celebró el latín y comenzó
con el canto de la antífona "Yo soy la resurrección
y la vida...". Martínez Somalo revestido con paramentos
rojos y estola roja pidió al Señor que acogiera el
alma del difunto.
"Peregrinando ante su cadáver, damos gracias a Dios
por los beneficios que a través de Juan Pablo II concedió
a su Iglesia e imploramos la misericordia por las culpas que nuestro
pastor ha cometido debido a su fragilidad humana. Suplicamos al
Señor que lo acoja en su Reino y le conceda el premio por
las fatigas que sostuvo por el Evangelio", dijo el Camarlengo.
En medio de un silencio total y con gran solemnidad, Martínez
Somalo encendió el cirio pascual, mientras se cantaba el
salmo "El Señor es mi luz y mi salvación".
Después con lentitud y solemnidad se acercó al cadáver,
sobre el que esparció en tres ocasiones agua bendita, e invocaba
que Juan Pablo II pueda contemplar "cara a cara" a Dios.
Fue uno de los momentos más sugestivos, acompañado
de música sacra, y en los que se vio a Martínez Somalo
semblante de mucha tristeza mientras miraba fijamente al Papa y
bendecía el cadáver con el agua bendita.
La ceremonia concluyó con el canto del Padrenuestro en latín
y después comenzó el homenaje de la Curia, de las
autoridades italianas y del cuerpo diplomático acreditado
ente el Vaticano. Lo abrió el decano del colegio cardenalicio,
Joseph Ratzinger, que oró unos momentos ante el cadáver
y después le siguieron, entre otros, los purpurados Julián
Herranz, Crescenzio Sepe, Javier Lozano Barragán, Camillo
Ruini, José Saraiva y Dario Castrillón Hoyos, el arzobispo
Leonado Sandri y numerosos prelados, entre ellos Cipriano Calerón
Polo. Italia estuvo representada por el presidente de la República,
Carlo Azeglio Ciampi, y el Gobierno presidido por Silvio Berlusconi.
También estuvo el alcalde de Roma, Walter Veltroni, y el
líder de la oposición Piero Fassino. Todos los presentes
dieron el pésame a Estanislao Dziwisz, quien en un momento
no pudo retener las lágrimas. Además de la Curia,
también acudió a la Clementina el personal que presta
sus servicios en el Vaticano. A media tarde se cerró la sala
Clementina. El cadáver del Papa será trasladado en
la tarde del lunes 4 de abril a la basílica de San Pedro,
donde recibirá el homenaje de cientos de miles de fieles
de todo el mundo.
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