Miles de personas se encuentran en
la Plaza de San Pedro para honrar al Papa
Ciudad del Vaticano | Efe
La larga procesión popular que no ha dejado de transitar
por la Plaza de San Pedro desde que comenzó la agonía
del Papa Wojtyla se pone este lunes en fila para pasar a despedirse
del Pontífice polaco, fallecido el pasado sábado.
Serán tres días de multitudes ordenadas para rendir
el último homenaje a un Papa que hizo de los actos de masas,
en el Vaticano y en todos los lugares del mundo que visitó,
una de las constantes de sus 26 años de pontificado.
Centenares de personas, que pronto fueron miles, comenzaron a
tomar posiciones desde primeras horas de este lunes nublado en
Roma, aunque las puertas del templo vaticano sólo abrirán
entre las 18:00 y las 20:00 hora local (16:00-18:00 GMT), según
informó el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro
Valls.
Previamente, el cadáver de Juan Pablo II habrá
sido trasladado desde la sala Clementina del Palacio Pontificio,
donde hoy le siguieron rindiendo tributo los miembros de la Curia,
las autoridades italianas y el Cuerpo Diplomático.
A esa sala se acercaron a rezar los cardenales, antes y después
de celebrar las primeras reuniones de su congregación general,
que deberá fijar el inicio del cónclave para elegir
al sucesor del Pontífice fallecido a los 84 años.
Al igual que los purpurados, los fieles que pasen en los próximos
tres días por la capilla ardiente de la basílica
de San Pedro podrán contemplar, aunque sea de pasada, el
rostro del Papa marcado por el sufrimiento de los últimos
meses, que el maquillaje con cera no ha podido borrar del todo.
Restos mortales
Verán a Juan Pablo II sobre un catafalco, vestido con la
sotana blanca y la casulla roja pontificales, con la mitra y la
estola arzobispal o "palio". Con seguridad les llamará
la atención sus blanquísimas manos -al verlas ayer
por televisión parecía como si llevara unos finos
guantes- de las que, juntas sobre el pecho, pende entrelazado
un rosario.
El recorrido hasta los restos mortales del Papa, que se situarán
en la nave central de San Pedro, delante del llamado altar de
la Confesión, está previsto que siga una doble fila,
de circulación independiente.
La procesión transcurrirá a lo largo de la rectilínea
Vía de la Conciliación, que se dirige desde el Vaticano
hasta el río Tíber y el castillo de Sant'Angelo,
rodearán, cada una por un lado, el obelisco situado en
el centro de la plaza, para entrar luego en la basílica.
Las dos filas girarán hacia la salida, tras llegar a la
altura del catafalco, una por la izquierda y otra por la derecha.
Los fieles podrán saludar por última vez al Papa
de forma casi ininterrumpida, ya que la capilla ardiente estará
abierta día y noche durante tres jornadas, con excepción
de unas horas de madrugada (entre las 00:00 y las 03:00 GMT) reservadas
para la limpieza.
Ante la previsible asistencia masiva (las autoridades hablan
inicialmente de dos millones de personas) se ha establecido un
paso rápido, que no permitirá detenerse ante el
cadáver, sino solamente verlo de pasada.
La capilla ardiente se cerrará el jueves, para dar paso
al solemne funeral del viernes a las 10:00 hora local (08:00 GMT),
al que ya han anunciado su asistencia gobernantes y personalidades
de todo el mundo. Después vendrá el entierro, en
las grutas vaticanas, como también se anunció hoy,
y luego el cónclave de cardenales que elegirá al
sucesor del tercer Papa que más tiempo ha permanecido en
la Silla de San Pedro.
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