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| Reuters | El Angelus fue para el Atleta de Dios una de las
ceremonias más bellas. |
El rezo mariano del Angelus sin el Papa
Con la agencia Efe
Ciudad del Vaticano
Por primera vez en sus 26 años de pontificado, Juan Pablo
II no rezó el domingo 27 de febrero el Angelus, que fue leído
y rezado en su nombre por el sustituto de la Secretaria de Estado,
el arzobispo argentino Leonardo Sandri, quien también impartió
la bendición.
El Pontífice siguió el ángelus desde la
habitación que ocupaba en la décima planta del Policlínico
Gemelli de Roma, donde fue sometido a una traqueotomía
para que pudiera superar una crisis respiratoria aguda producida
por una recaída de la gripe que pilló a últimos
de enero.
Aunque en un principio no se descartó que Juan Pablo II
impartiera la bendición, al final, debido a que durante
varios días no podrá hablar y está débil,
se decidió que se limitara a seguir el Angelus por televisión.
Primero, responsabilidad
Conociendo el interés que el Papa siempre mostró
por el rezo mariano de Angelus, una cita para él irrenunciable,
fue fácil suponer el dolor con el que ha tenido que renunciar
a presidirlo.
Que era para él un acto irrenunciable ya se vio en 1981,
cuando sólo tres días después del atentado
que a punto estuvo de costarle la vida el 13 de mayo en la plaza
de San Pedro del Vaticano, dirigió el ángelus desde
la cama de su habitación del Gemelli.
En aquella ocasión, con aspecto muy débil (sólo
habían pasado tres días escasos del atentado y había
sido sometido a una delicada operación, dio las gracias
a la Virgen María y perdonó al terrorista Alia Agca,
el turco que le tiroteó en la plaza de San Pedro.
"Como sacerdote y víctima te digo que sigo siendo
Totus Tuus", dijo el Papa desde el lecho del dolor.
Totus Tuus es el lema que eligió para su pontificado y
con el que quiso demostrar su amor por la Virgen.
Juan Pablo II dio las gracias a todo el mundo por el apoyo recibido
y agregó: "a mi agresor le digo que le he perdonado".
A partir de ese momento, todos los domingo que tuvo que pasar
en el Gemelli, una docena, siempre dirigió el Angelus,
bien en directo o grabado previamente. |