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Semana Santa

AP | La catedral de San Pedro tuvo lleno total.
Papa siguió por videoconferencia
el Vía crucis


El cardenal Joseph Ratzinger, encargado de las meditaciones del Vía Crucis del Viernes Santo, denunció en unos bellos y duros textos que el hombre actual no cree en nada y se deja arrastrar por un nuevo paganismo y que la tendencia es hacia un secularismo sin Dios.

El purpurado, a quien Juan Pablo II encargó las meditaciones del Vía Crucis que no presidió por sus problemas de salud, denunció también lo que tiene que sufrir Cristo por la "suciedad" que hay en su Iglesia, en la que "se abusa" -dijo- de su palabra.

"¿No deberíamos pensar en lo que debe sufrir Cristo con su propia Iglesia? En las veces que se abusa del sacramento de su presencia y en el vacío y maldad de corazón donde entra a menudo. `Cuantas veces se deforma y se abusa de su Palabra! "Que poca fe hay en muchas teorías, cuantas palabras vacías, cuanta suciedad en la Iglesia y entre los que por su sacerdocio deberían estar completamente entregados a El", denunció el purpurado.

Ratzinger agregó: ""Cuánta soberbia, cuanta autosuficiencia, que poco respetamos el sacramento de la Reconciliación. Ten piedad de tu Iglesia, también en ella Adán, el hombre, cae una y otra vez".

El cardenal que se encarga de velar por la ortodoxia de la fe católica escribió también que la cristiandad en su historia reciente ha abandonado a Cristo "y se está dejando llevar por las corrientes, creando un nuevo paganismo, que es peor, ya que queriendo olvidar definitivamente a Dios ha terminado por desentenderse del hombre".

El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) pidió a Dios que libre al hombre del poder de la concupiscencia y que en lugar de un corazón de piedra le de uno nuevo de carne, un corazón capaz de ver.

"Destruye el poder de las ideologías para que los hombres puedan reconocer que están entretejidas de mentiras. No permitas que el muro de materialismo llegue a ser insuperable. Haz que te reconozcamos de nuevo, haznos sobrios y vigilantes para poder resistir la fuerza del mal", imploró.

Recorriendo las últimas horas de Cristo, el cardenal dijo que el Juez del Mundo (Dios) fue humillado, deshonrado e indefenso delante del Juez terrenal (el hombre) y que los hombres, como suele ocurrir con frecuencia, miraron hacia otro lado.

"La justicia fue pisoteada por la bellaquería, por lo pusilánime, por miedo a la prepotencia de la mentalidad dominante. La sutil voz de la conciencia es sofocada por el grito de la muchedumbre", escribió el cardenal, que subrayó con amargura: `cuantas veces los hombres hemos preferido el éxito a la verdad, nuestra reputación a la justicia".

El purpurado alemán también denunció las veces que los signos de poder de los poderosos de este mundo son un insulto a la verdad, la justicia y la dignidad y pidió a Dios que dé fuerza a los hombres para que no se unan a los que se burlan de los que sufren o son débiles.

Ratzinger constató que a lo largo de la historia ha ocurrido como con Jesús, "que los inocentes son maltratados, condenados y asesinados".

El Papa no pudo asistir
El papa Juan Pablo II siguió el Vía Crucis del Coliseo de Roma desde la capilla de su apartamento del Palacio Apostólico, según mostró el Centro Televisivo Vaticano (CTV). En las imágenes ofrecidas por el CTV se vio al Papa de espaldas, sentado en un sillón, mirando una pantalla de televisión colocada delante del altar de su capilla privada, en la que se veían las imágenes del Vía Crucis desde el Coliseo.

Las imágenes vistas mostraron que eran en directo. Delante del sillón, en un reclinatorio se vio el libro del Vía Crucis. Juan Pablo II no habló, ni se le vio de frente.

Los miles de presentes en el Coliseo y alrededores vieron al Papa a través de grandes pantallas de televisión colocadas en el lugar. El cardenal Ruini llevaba la cruz en las dos primeras y en la última estación, y será ayudado en las otras a llevar el símbolo de los cristianos por varios "cirineos" provenientes de todo el mundo.

La cruz la llevaron dos frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, una religiosa india, una laica de Corea del Sur, una familia italiana, otra laica de Sri Lanka, una familia de Albania y una joven de Sudán.

El sugestivo rito discurrió por el interior del Coliseo -el famoso anfiteatro Flavio, que recuerda los sufrimientos de los primeros cristianos-, continuará por delante del Arco de Trajano y concluirá en la colina del Palatino, frente al Coliseo. El rito está siendo transmitido por 54 televisiones de 39 países.


   
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