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| AP | El 19 de abril de 2005, el mundo conoció
al sucesor de Juan Pablo II. |
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| AP | Uno de los objetivos del nuevo año
de papado, es restablecer relaciones con países de
todos los continentes. |
Benedicto XVI cumple dos años de papado
Ciudad del Vaticano, Roma
El Pontificado de Benedicto XVI cumple este jueves su segundo
año y el Papa lo celebrará trabajando, con la mirada
puesta en su viaje de mayo a Brasil -el primero a América
Latina, donde se concentran la mitad de los católicos del
mundo- y preparando la carta que enviará a los católicos
chinos.
Ya han transcurrido dos años desde el 19 de abril de 2005,
cuando a las 5:50 p.m. hora de Italia, el humo blanco que salía
por la chimenea de la capilla Sixtina anunció al mundo
que ya había sucesor de Juan Pablo II, el cardenal alemán
Josep Ratzinger.
Ratzinger cumplió hace dos días 80 años.
Físicamente se encuentra bien, se le ve contento, afectuoso
y cercano y emprende el tercer año de Pontificado con importantes
retos, como son la mejora de las relaciones con las iglesias ortodoxas,
con el mundo islámico y con China, donde los católicos
son perseguidos por el régimen comunista.
Uno de los objetivos de su pontificado, según dijo en la
primera misa que ofició como Papa, es promover la unidad
de los cristianos, un camino que no se presenta fácil,
debido a las fuertes diferencias que siguen separando a la Santa
Sede y al Patriarcado Ortodoxo de Moscú, que sigue acusando
a Roma de proselitismo.
Aunque en los últimos meses las dos iglesias han mantenido
alguna reunión, un encuentro entre Benedicto XVI y el poderoso
patriarca Alejo II, no se vislumbra en el horizonte y menos un
viaje del Papa a Moscú, el sueño que no pudo cumplir
Juan Pablo II.
Visita a Turquía
Las relaciones con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla
sí son fluidas y prueba de ello fue la visita de Benedicto
XVI en noviembre pasado a Estambul, un viaje que también
sirvió para recomponer las relaciones con el mundo islámico
tras el polémico discurso que pronunció en septiembre
en Ratisbona (Alemania).
Y es que la cita que hizo del diálogo entre el emperador
bizantino Manuel II Paleólogo y un erudito persa, en el
que el mandatario decía que "Mahoma no había
traído nada novedoso excepto la orden de extender la fe
mediante la espada" puso en pie de guerra al mundo musulmán.
Los gestos realizados, entre ellos sus manifestaciones favorables
a la entrada de Turquía en la UE y el rezo durante unos
minutos en el "Mihrab" de la mezquita Azul de Estambul,
el lugar que mira hacia La Meca, devolvieron aparentemente las
aguas a su cauce.
Aparentemente, ya que recientemente el imán de Al-Azhar
(Egipto), el jeque Mohammed Said Tantawi, considerado una de las
máximas autoridad suníes, canceló la visita
prevista para el pasado 22 de marzo al Vaticano, debido, según
fuentes religiosas, a la presión de los sectores más
intransigentes del Islam, que siguen sin "perdonar"
al Papa.
Por ello, el restablecimiento de las buenas relaciones será
uno de los objetivos de este año que emprende. También
se espera para fechas próximas la carta que el Papa anunció
que escribiría a los católicos chinos, tras la cumbre
celebrada a finales de enero con los obispos de ese país
y en la que el Vaticano manifestó su voluntad de proseguir
"el camino de un diálogo respetuoso y constructivo"
con las autoridades de Pekín para "superar las incomprensiones
del pasado".
En China los católicos, entre 13 y 15 millones, están
divididos entre la Iglesia Patriótica, controlada por el
Partido Comunista, y los católicos fieles al Vaticano,
que son perseguidos y encarcelados. China es uno de los escasos
países que no tiene relaciones con el Vaticano.
Pekín le exige que rompa relaciones diplomáticas
con Taiwán y deje de "interferir" en los asuntos
internos. Benedicto XVI considera a Asia -donde los cristianos
son minoría, con la excepción de Filipinas-, como
uno de las zonas del mundo para la nueva evangelización.
Latinoamérica en su agenda
La mirada también la tiene en América Latina, donde
viven la mitad de los 1.300 millones de católicos. El avance
de las sectas y la secularización preocupa al Vaticano
y Benedicto XVI acudirá del 9 al 14 de mayo a Brasil a
la inauguración de la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano (Celam), donde dará su respaldo a la iglesia
del continente que Juan Pablo II llamó "de la esperanza".
También se espera un documento sobre la misa tridentina,
celebrada en latín, restringida por el Concilio Vaticano
II, que puede suponer la vuelta a la Iglesia católica de
los "lefrebvianos", los seguidores del arzobispo cismático
Marcel Lefebvre.
La misa en latín nunca fue oficialmente suspendida, pero
cayó en desuso tras el Vaticano II, que introdujo la actual.
Hasta ahora para oficiarla se tenían que recoger firmas
y pedir el permiso al obispo de la diócesis, que podía
rechazar la petición.
El "Motu Proprio" (documento) de Benedicto XVI permitirá
celebrarla de manera casi automática si la piden un cierto
número de personas, como ya ocurre con otros ritos, como
el bizantino, el mozárabe o el sirio-antioqueno.
En este segundo año Benedicto XVI escribió un libro
sobre Jesús, con el objetivo de recuperar la identidad
cristiana; viajó también a España y Polonia
y nombró un nuevo "primer ministro", el cardenal
Tarcisio Bertone, un nuevo paso en la renovación de la
Curia, cambios que, según los observadores vaticanos, van
más lentos de lo que se esperaba del Papa Ratzinger.
Con la agencia Efe
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