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| AP | En cuestiones doctrinales, no hay duda
de que el nuevo Papa Benedicto XVI seguirá la ortodoxia
de Juan Pablo, pero en cuanto a carisma personal parece haber
un abismo entre Ratzinger y su antecesor. |
Análisis
Las fuerzas que influyeron en el cónclave
Con la agencia AP
Ciudad del Vaticano, Roma
Ahora que se develó el misterio y que todo el mundo conoce
el nombre del nuevo Papa se acabaron las especulaciones. Mientras
sesiona, un cónclave de la plana mayor de la Iglesia en el
que los cardenales juran guardar secreto bajo pena de excomunión
es prácticamente impenetrable.
Desde que murió Juan Pablo II el 2 de abril, la prensa,
los expertos, los vaticanólogos, religiosos, laicos, analistas
y periodistas habían esgrimido una amplia gama de especulaciones
sobre quién sería el próximo pontífice.
En los últimos días la prensa italiana venía
destacando algunos supuestos candidatos para suplantarlos al día
siguiente por otros nombres, en muestra de la incertidumbre que
planteó el anterior cónclave hace 26 años,
cuando ganó el candidato de nadie, que después fue
el Papa de todos. Esta vez, sin embargo, Ratzinger estuvo en las
listas de la mayoría.
Sea como fuere, dentro de ese fárrago interpretativo,
la Associated Press extrajo algunas de las líneas de pensamiento
que ocuparon a los analistas hasta el momento de la elección.
La ley del péndulo
Al igual que la ley de oscilaciones en historia y literatura,
supone que a un Papa conservador seguiría uno liberal,
a un Papa de personalidad desbordante sucedería otro más
distanciado, y a un Papa más dictatorial seguiría
otro más conciliador. Según esa "ley",
un candidato a suceder a Juan Pablo era el cardenal italiano Diogi
Tettamanti, "antípoda" del Papa fallecido.
Para el padre Angel López, historiador de la Iglesia hondureña,
esa ley del péndulo "es una afirmación temeraria".
"Es muy humano hacer comparaciones", dijo a la AP cuando
se le consultó al respecto. "¨Que sea liberal
y después conservador? Eso es para el mundo. La Iglesia
no funciona así".
Por su parte el cardenal ecuatoriano Antonio José González
Zumárraga, que por su edad no vota en el cónclave,
rechazó esa supuesta ley pendular ante una consulta de
la AP.
"No hay leyes fijas que puedan aplicarse", dijo horas
antes del anuncio. "Seguramente la providencia divina nos
proporcionará el Papa adecuado para los tiempos que corren".
En cuestiones doctrinales, no hay duda de que el nuevo Papa Benedicto
XVI seguirá la ortodoxia de Juan Pablo, pero en cuanto
a carisma personal parece haber un abismo entre Ratzinger y su
antecesor.
Wojtylismo sin Wojtyla
El vaticanólogo italiano Giancarlo Zizola dijo
que los cónclaves siempre han tenido "la función
de reequilibrar el sistema direccional de la Iglesia católica".
En una entrevista con la revista brasileña Veja conjeturó
que si el actual cónclave era largo sugeriría "un
Wojtylismo sin Wojtyla".
La brevedad del cónclave, que sorprendió a todos,
parece contradecir al experto puesto que Ratzinger es un calco
doctrinal de Juan Pablo y el más indicado a mantener la
línea de su pontificado.
Continuidad o discontinuidad
El profesor Agostino Giovagnoli, profesor de historia
en la Universidad Católica de Milán, había
aventurado que el próximo pontífice "probablemente
seguirá el camino trazado por el Papa anterior. Probablemente
será un Papa de continuidad con Juan Pablo II".
Pero Orazio Petrosillo, vaticanista de Il Messagero, consideró
que seguramente habrá "continuidad institucional"
junto a la posibilidad de una "discontinuidad personal en
el terreno carismático y profético".
No hay duda que habrá continuidad institucional, y si
hay discontinuidad personal se debe simplemente a que el nuevo
Papa carece del carisma de su antecesor.
Imperialismo o descentralización
El ala conservadora de la Iglesia buscaba reafirmar el
estricto verticalismo inherente a la Iglesia con un Papa firme
como el anterior para reafirmar la "pureza" de la fe
ante los embates del ala liberal. Esta, a su vez, procuraba hacer
énfasis en la colegialidad, o sea, dar a los cardenales
y obispos la función que algunos consideran les han arrebatado,
que es la de ser consejeros del Papa con derecho a hacerse oír.
Para el padre español Tomás del Valle, que desarrolla
una tarea pastoral y social entre los hispanos en Nueva York,
"el gran problema de los cardenales es que se han encontrado
con una herencia envenenada de Juan Pablo y que van a ver cómo
desbloquear todo", mientras que hay quienes pretenden una
"renovación del Sacro Imperio Romano".
La elección sugiere una victoria rotunda del ala conservadora
proclamada por una mayoría de votos en un cónclave
inesperadamente breve.
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