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| AP | Hay 115 candidatos para el cargo de
Papa. Sólo uno será proclamado. |
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| AP | El humo blanco anunciará que
hay Papa. |
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| AP | En esta papeleta se escribirá
el nombre del candidato a Santo Padre. |
Así se escogerá al sucesor
de Juan Pablo II
Ciudad del Vaticano | Efe
El próximo Papa necesitará los dos tercios de los
votos de los cardenales asistentes al Cónclave para ser
elegido y si después de 34 votaciones sigue sin salir,
el nuevo Pontífice se elegirá entre los dos purpurados
más votados, pero siempre deberá lograr la mayoría
absoluta de los votos.
Así lo contempla la Constitución Apostólica
"Universi Dominici Gregis", que señala que si
en el caso de que en la elección del Papa se perpetrara
el delito de simonía (comprar los votos) todos los culpables
serán excomulgados, pero el voto será válido.
También se prevé que los cardenales electores deberán
abstenerse de toda forma de pactos, acuerdos, promesas u otros
compromisos de cualquier género que les puedan obligar
a dar o negar el voto a otros. Si eso sucediera, el compromiso
adquirido sería nulo y nadie estará obligado a observarlo.
Los cardenales tampoco pueden hacer capitulaciones antes de la
elección.
El cónclave
El cónclave comenzará en la tarde del 18 de abril,
tras la misa solemne que se celebrará en la Basílica
de San Pedro por la mañana, la llamada Misa votiva "Pro
eligendo Papa", a la que podrán asistir todos los
fieles que lo deseen, así como el Cuerpo Diplomático.
Por la tarde los cardenales se reunirán en el Aula de
las Bendiciones del Palacio Apostólico (hasta ahora lo
hacían en la Capilla Paulina, pero está en obras)
y en procesión se dirigirán hacia la Capilla Sixtina,
recitando las letanías.
La Capilla sixtina
La Sixtina sigue siendo el lugar para la elección y todo
lo que se haga o diga allí durante el Cónclave es
secreto. Para garantizar ese secretismo, los especialistas harán
precisos y severos controles para que en la capilla no sean instalados
medios audiovisuales de grabación y trasmisión exterior.
Llegados los cardenales electores, se procederá al juramento,
por el que se comprometen a mantener el secreto de todo lo que
se diga o haga en el Cónclave y cantarán en el "Veni
Creator Spiritus", con el que invocarán la ayuda del
Espíritu Santo.
Después, el Maestro de Ceremonias Pontificias pronunciará
la frase "extra omnes" y todos los ajenos al cónclave
saldrán de la Capilla.
Votación
Abolidos los modos de aclamación y por compromiso, la elección
se hará por escrutinio secreto. Para que sea válida
la elección del Romano Pontífice se requieren los
dos tercios de los votos, calculados sobre totalidad de los electores
presentes.
En la tarde del primer día se realizará la primera
votación y en los días siguientes si la elección
no ha tenido lugar se llevarán a cabo dos votaciones por
la mañana y otras dos por la tarde.
El procedimiento de escrutinio se desarrollará en tres
fases: preparación y distribución de las papeletas
por parte de los Ceremonieros, quienes entregarán dos o
tres papeletas a cada cardenal elector; elección por sorteo
de tres escrutadores (de entre los cardenales), de tres encargados
de recoger los votos de los enfermos y de tres revisores, y si
entre los elegidos por sorteo salen cardenales electores enfermos
se extraerán los nombres de otros no impedidos.
Papeletas
Las papeletas tendrán forma rectangular y llevarán
escrita en la mitad superior las palabras ELIGO IN SUMMUM PONTIFICEM,
mientras que la parte inferior estará en blanco para que
se escriba allí el nombre del elegido.
Cada cardenal deberá escribir el nombre con una caligrafía
lo más irreconocible posible y poner sólo uno, ya
que más harían el voto nulo.
Para asegurar que los cardenales estén solos, en el momento
de la votación saldrán de la Sixtina el secretario
del Colegio de Cardenales, el Maestro de Celebraciones Pontificias
y los ceremonieros.
Una vez escrito el nombre en la papeleta, cada cardenal llevará
la suya, de forma bien visible, hasta la urna. Delante de los
escrutadores pronunciará él juramento: "Pongo
por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará,
de que doy mi voto a quien en presencia de Dios, creo que debe
ser elegido".
Después colocará la papeleta en un plato y con
éste la introduce en la urna. Después vuelve a su
sitio. Si alguno de los cardenales electores no puede ir hasta
el altar a llevar su papeleta, un escrutador se encargará
de hacerlo, después de que el purpurado pronuncie la fórmula.
Recuento de votos
Una vez que todos los cardenales electores hayan introducido su
papeleta se procede a contarlas. Si el número de las mismas
no corresponde al de electores se procederá a quemarlas
inmediatamente y se realizará una segunda votación.
Si todo está en orden, los escrutadores se sientan en
una mesa colocada delante del altar. El primero toma una papeleta,
la abre y mira el nombre del elegido y la pasa al segundo, que
hace lo mismo y la pasa al tercero, el cual lee en voz alta e
inteligible el nombre, para que todos puedan escucharlo y anotarlo.
Concluido el escrutinio, se suman los votos obtenidos por los
diferentes nombres y se anota. El último escrutador que
lee las papeletas las va perforando con una aguja en el punto
donde aparece la palabra ELIGO y la inserta en un hilo.
Al final se atan los extremos del hilo con un nudo y las papeletas
así unidas se ponen en un recipiente o al lado de la mesa.
Si ninguno de los elegidos alcanza los dos tercios de la votación
no hay Papa y si lo logran ya hay nuevo sucesor de Pedro.
En ambos casos habrá que proceder a un control de las
papeletas.
Si todo es correcto y antes de que los cardenales abandonen la
Capilla todas las papeletas son quemadas.
En caso negativo habrá que volver a votar.
Después de tres días de escrutinios sin resultados
positivos, las votaciones se suspenderán durante un día
para una pausa de oración y coloquio entre los votantes.
Tras ese día de pausa volverán a celebrarse otros
siete días de escrutinios y si se sigue sin elegir Papa
se realizará otro descanso y se volverán a realizar
escrutinios durante otros siete días. Si todo sigue igual
se hará otra pausa y se efectuarán otras siete votaciones.
A partir de ese momento se pasará a elegir Papa entre
los dos cardenales que hayan obtenido en el último escrutinio
el mayor número de votos. La normativa exige que el elegido
lo sea por mayoría absoluta.
Aceptación
Una vez elegido, el cardenal decano en nombre de todo el colegio
pide su consentimiento al elegido con las palabras: "¿Aceptas
tu elección canónica para Sumo Pontífice?".
Dado el consentimiento se le pregunta como quiere ser llamado
y después el Maestro de Ceremonias levanta acta.
Anuncio al mundo
Finalmente se anunciará al mundo con la fórmula:
"Habemus Papam".
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