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| AP | Los obispos latinoamericanos esperan
que el Papa Ratzinger "indique el camino" para la
nueva evangelización. |
Benedicto XVI considera urgente
una nueva evangelización de Latinoamérica
Ciudad del Vaticano, Roma
La disminución del número de católicos en
América Latina, el avance de "secularismo hedonista"
y la penetración de las sectas preocupan a Benedicto XVI,
que ha pedido una "reflexión" para buscar "la
respuesta justa" y ve la necesidad urgente de una nueva evangelización.
El Pontífice, que inaugurará la V Conferencia general
del Episcopado Latinoamericano, ha manifestado en diferentes ocasiones
ante los prelados de esos países que hay que dar "un
renovado impulso" a la evangelización en esa región
eminentemente católica.
Según el Papa teólogo, la Iglesia Católica
tiene en América Latina "enormes desafíos"
que afrontar, entre los que ha citado el cambio cultural "generado
por una comunicación social que marca los modos de pensar
y las costumbres de millones de personas" y los flujos migratorios,
que repercuten en la vida familiar.
Otros desafíos, según Joseph Ratzinger, son "la
reaparición de interrogantes" sobre como los pueblos
han de asumir su historia y su futuro democrático, la globalización,
la secularización, la pobreza creciente, el deterioro ecológico
en las grandes ciudades, la violencia y el tráfico de drogas.
"Ante todo ello se ve la necesidad urgente de una nueva Evangelización,
que impulse a los cristianos a profundizar en los valores de la
fe", afirmó el Pontífice en un encuentro con
prelados americanos a principios de este año en el Vaticano.
Denuncias contra las sectas
En un continente donde la Iglesia Católica se "desangra"
en número de fieles ante la penetración de las sectas
evangélicas, el Papa ha pedido a los católicos que
"profundicen y asuman" el estilo de vida propio de los
discípulos de Jesús: sencillo, alegre y con una
fe sólida, "alimentada por la oración y los
sacramentos".
Los obispos latinoamericanos han denunciado que las numerosas
sectas presentes en el continente realizan un proselitismo incisivo
sobre todo en las clases más desfavorecidas de la sociedad,
donde la pobreza acampa a sus anchas, y que cada vez son más
los bautizados que pasan a engrosar las filas de las mismas.
Para evitarlo, según dijo el arzobispo de Aparecida, Raymundo
Damasceno Assis, es necesario potenciar el trabajo pastoral.
Crisis del catolicismo
En Brasil, según datos facilitados por el Vaticano, el
84,5 por ciento de los ciudadanos son católicos, es decir
casi 156 millones de los casi 184 millones de habitantes. Sin
embargo, según la prensa local, en los últimos veinte
años el número de católicos ha descendido
en favor de las iglesias evangélicas y pentecostales, con
un porcentaje estimado en el 68 por ciento.
Las cifras anteriores también difieren de las facilitadas
por el Instituto Brasileño de Estadísticas, según
el cual los católicos brasileños en el año
2000 eran 125 millones, el 73,8 por ciento de la población.
Según esas fuentes, el 15,4 por ciento pertenecen a sectas
evangélicas y un 1,3 por ciento son espiritistas. Según
los medios locales, la "huida" de los católicos
hacia las sectas -que tienen nombres como Iglesia Universal del
Reino de Dios o Renacer en Cristo- y el "éxito"
de las mismas se debe a la crisis del catolicismo y a la decadencia
moral de la sociedad.
La pobreza es el caldo donde pescan las sectas. Gran parte de
las poblaciones de las naciones latinoamericanas viven en situación
de gran pobreza y esos grupos, según los observadores,
se introducen ayudando a esas gentes a paliar sus necesidades
inmediatas.
Después, afirman, ya llegará el momento de pasar
el "cepillo" y sus líderes dar el salto al mundo
de la política, para lograr poder y peso social. Brasil,
según los observadores, el país latinoamericano
con mayor penetración de las sectas, pero no el único,
ya que también hay una fuerte presencia en México
-especialmente en los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero- y
en países centroamericanos como Guatemala.
Con la agencia Efe
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