Diciembre 10 de 2002
Jimmy Carter recibió el
Nobel de la Paz
Oslo / AFP - EFE
El Premio Nobel de la Paz 2002 fue entregado al ex presidente
estadounidense Jimmy Carter, de 78 años, recompensado por
sus "infatigables esfuerzos" en favor de una solución
pacífica de los conflictos, este martes, 10 de diciembre
de 2002, en la ciudad de Oslo.
En presencia de su familia, Jimmy Carter recibió el premio
que le fue entregado por el presidente del Comité Nobel
noruego, Gunnar Berge, durante una solemne ceremonia a la cual
asistieron también el rey Harald y la reina Sonja de Noruega.
"Es probable que Jimmy Carter no quede en la historia de
Estados Unidos como el presidente más eficaz, pero es sin
lugar a dudas el mejor ex presidente que ha tenido el país",
sostuvo Berge en su discurso.
El presidente del Comité Nobel noruego recordó
que Carter ya había estado a punto de compartir el Premio
Nobel de la Paz en 1978 con el presidente egipcio Anuar el Sadat
y el primer ministro israelí Menahem Begin, pero su candidatura
no había sido propuesta para la fecha límite del
1 de febrero.
Al atribuir este galardón, el 11 de octubre pasado, el
Comité Nobel justificó esta distinción otorgada
al ex presidente demócrata debido a "sus décadas
de esfuerzos infatigables en favor de una solución pacífica
de los conflictos internacionales, de los progresos de la democracia
y los derechos humanos, y la promoción del desarrollo económico
y social".
Berge fue aún más lejos, destacando que esta recompensa
debía "también ser interpretada como una crítica
a la política del gobierno actualmente en el poder en Estados
Unidos frente a Irak".
Carter ensalza ONU y advierte contra recurso preventivo a guerra
El ex presidente de EU Jimmy Carter abogó por que la ONU
tenga un papel preponderante en la solución de conflictos
y advirtió contra el recurso preventivo a la guerra, en
su discurso de aceptación de premio Nobel de la paz en
el que dejó patentes sus diferencias con la actual dirección
estadounidense.
"Los retos globales deben ser encarados poniendo énfasis
en la paz, las fuertes alianzas y el consenso internacional",
dijo Carter quien insistió en el que mejor instrumento
para ello es la ONU, aunque sea imperfecta. En la alocución,
pronunciada en el Ayuntamiento de Oslo, el ex presidente mencionó
la potencia "sin precedentes" que tiene ahora su país
desde el punto de vista militar y económico y advirtió
que en el pasado EU utilizó su poderío "con
moderación...y sin dar por hecho que el ser el más
fuerte signifique ser el más sabio".
Defendió también algunos de los proyectos multilaterales
a los que no se quiere sumar la Casa Blanca como la abolición
de las minas antipersonales, la prohibición de la pena
de muerte, "al menos para los niños", y el Tribunal
penal internacional. Respecto a las Naciones Unidas, Carter insistió
en que se debe reforzar el papel del Consejo de Seguridad.
En cuanto a las resoluciones de la ONU aquella cuya aplicación
puede con mayor seguridad mejorar el entendimiento internacional
es, según Carter, la que "condena la adquisición
por la fuerza de territorios" en Oriente Medio, pide la retirada
de Israel de los territorios ocupados y le garantiza vivir en
paz con sus vecinos.
Respecto a Irak, Carter indicó que "el mundo insiste"
en que dicho país cumpla las resoluciones de la ONU sobre
la eliminación de armas de destrucción masiva".
El presidente señaló, no obstante, que hoy día
"hay al menos ocho potencias nucleares, tres de las cuales
amenazan a sus vecinos,...y el que países poderosos adopten
el principio de guerra preventiva crea un precedente que puede
tener consecuencias catastróficas".
El nuevo Premio Nobel animó a los actores mundiales a
que colaboren para evitar la guerra. "La guerra puede ser
a veces un mal necesario; pero siempre es un mal", concluyó.
Por otra parte, Carter elogió los logros obtenidos en los
últimos años en el campo de los derechos humanos
pero hizo especial hincapié en la necesidad de "corregir
la injusticia de las sanciones económicas que pretenden
castigar a líderes abusivos, pero que demasiado a menudo
suponen un castigo para los que ya sufren el abuso".
El mayor desafío universal es para el nuevo Premio Nobel
de la Paz la diferencia creciente entre los países más
ricos y los más pobres del planeta.
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