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Medicina
El Nobel por un gusano

Un parásito permitió a los tres científicos recibir el galardón.
Los estudios permiten avances en sida, cáncer y males degenerativos.
Los ganadores recibirán el galardón el 10 de diciembre en Estocolmo.




Reuters

Estocolmo-Suecia | AFP- EFE- Reuter
El Premio Nobel de Medicina 2002 fue atribuido al norteamericano H. Robert Horvitz y a los británicos Sydney Brenner y John E. Sulston, por sus descubrimientos sobre los genes, a partir del estudio de la vida y la muerte de las células de un gusano, que permitieron comprender mejor los orígenes de las enfermedades ligadas a la degeneración de las células, como son el cáncer, las afecciones neurodegenerativas y los ataques de apoplejía.

De los premios Nobel de los últimos diez años, siete han sido concedidos a trabajos de investigación sobre el comportamiento celular. En esta oportunidad, los científicos descubrieron la forma en que los genes regulan el desarrollo de órganos y el proceso del suicidio de las células e identificaron los genes que intervienen en la regulación de la "muerte programada" de las células, es decir, el proceso que permite mantener un número apropiado de células en los tejidos, para lo cual algunas de ellas reciben la orden de morir en vez de continuar multiplicándose.

Los laureados
El británico Sydney Brenner, de 75 años de edad, convirtió el gusano en un "nuevo organismo modelo" para la comprensión de los procesos de muerte celular, como los que se presentan en el cáncer. Brenner, abrió nuevos caminos en la investigación biológica al demostrar que diferentes mutaciones pueden ser vinculadas a genes específicos y a efectos peculiares en el desarrollo de órganos.

Por su parte, el norteamericano H. Robert Horvitz, de 55 años de edad, descubrió los genes que controlan la muerte celular programa en el parásito, estudió el papel de los genes en el proceso de muerte celular y demostró la existencia de genes análogos en el hombre.

El hombre del genoma
El británico John E. Sulston, de 60 años de edad, mencionó que este reconocimiento no era para él sino para el humilde y pequeño gusano. El científico, quien es uno de los artífices del proyecto público de desciframiento del genoma humano, publicó el mapa genético del gusano en 1990. Ocho años después, su equipo terminó el secuenciamiento, el primero que se realizó de un animal.

Sulston, discreto, de barba y sandalias es un implacable crítico de la mercantilización de la ciencia. "Hay quienes quieren hacer pagar una fortuna a la especie humana por leer su propio código genético. Nosotros estamos aquí para decirles que el genoma humano no está en venta", declaró en 2001.

Muerte celular
Según los científicos laureados, el cuerpo humano está formado por cientos de tipos de células diferentes, que proceden todas del embrión que, al irse dividiendo, va generando continuamente nuevas formaciones celulares que maduran y se especializan para ir constituyendo los diversos órganos y tejidos del cuerpo. En los seres humanos hay cientos de tipos celulares que se especializan y se transforman en varios tejidos y órganos, como la sangre, los músculos y el sistema nervioso.

Afirman que en el cuerpo adulto, también surgen diariamente un alto número de células nuevas y simultáneamente a esa multiplicación se da, tanto en el embrión como en las personas adultas, un proceso natural de muerte de otras células para equilibrar el número de las mismas en los tejidos y órganos. Ellos lograron seguir minuciosamente la multiplicación y especialización celular desde el embrión hasta el individuo adulto. Para ello, han utilizado como modelo al pequeño gusano "caenorhabtis elegans", que ya se había hecho famoso por haber sido el primer animal del que se logró descifrar el genoma completo.

Sulston dijo que los primeros trabajos con el nemátodo (gusano), sobre el trazado del genoma humano facilitarán progresos médicos y avances en la lucha contra varias enfermedades y así realizar grandes progresos en el campo de la biología.

Los tres laureados, compartirán la suma de diez millones de coronas suecas (un poco más de un millón de dólares) y recibirán las insignias del premio en Estocolmo, el 10 de diciembre, de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia.

Implicaciones
El objeto de estudio se parece al humano

El gusano protagonista del Nobel pertenece a la especie Caenorhabditis elegans, mide un milímetro de largo. Este nuevo modelo para la investigación es transparente y se presta para el estudio en el microscopio. Es muy complejo para poseer órganos diferenciados y presentar un número suficiente de células para estudiar -959 en un adulto ya formado-, pero es más simple que un mamífero. Su mapa genético se publicó en 1990 y su secuencia genética se terminó ocho años después.

 

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