
Una distinción para los mejores
Alfred Nobel, quien pasó a la historia por haber inventado
la dinamita, dejó en su testamento un capital de 33 millones
de coronas suecas para instituir un premio con su nombre y galardonar
anualmente los servicios prestados por personas e instituciones
a la humanidad en los campos de la investigación científica,
la literatura y la paz.
Desde 1901 se entregan cada año
5 Premios Nobel, así:
La Real Academia
de Ciencias de Suecia, otorga los galardones para física
y química.
El Instituto
Carolino de Estocolmo se encarga del Nobel de Medicina.
La Academia
de Suecia concede el Nobel de Literatura y el Comité Nobel
de Noruega designa el premio de la paz o la fraternidad entre
los pueblos.
Entre tanto,
el Nobel de Economía, el único que no estableció
el magnate, fue creado en 1968 por el Banco Nacional Sueco, Riksbank,
y se llama oficialmente Premio del Banco Sueco en Ciencias
Económicas en memoria de Alfred
Nobel.
El testamento de Alfred Nobel, firmado en París el 27
de noviembre de 1895, es una forma jurídica ambigua y el
documento fue objeto de protestas en su apertura, en enero de
1897.
El científico y hombre y de negocios sueco ordenó
que a su muerte su fortuna convertible fuera invertida en valores
mobiliarios seguros, para constituir un fondo cuyos ingresos fueran
distribuidos cada año a título de recompensa a las
personas que, durante el año precedente, hubiera rendido
los mayores servicios a la Humanidad".
La sucesión de Alfred Nobel ascendía en esa época
a unos 33 millones de coronas suecas, lo que equivale a 1.000
millones de coronas actuales, unos 117 millones de dólares.
El capital estaba repartido en el Reino Unido, Francia, Italia,
Austria y Noruega.
Según las reglas de inversión en vigor a principios
de siglo, la expresión "valores inmobiliarios seguros"
incluía obligaciones o préstamos de toda clase garantizados
por esos valores mobiliarios o mediante créditos hipotecarios
sobre bienes inmobiliarios.
Con los cambios engendrados por las dos guerras mundiales y sus
secuelas económicas y financieras, la expresión
tuvo que ser reinterpretada. En los años 50, el gobierno
sueco autorizó a la fundación Nóbel a adquirir
acciones, y le acordó una exoneración de impuestos.
Esa nueva, aunque relativa, libertad de inversión permitió
revalorizar el montante de los premios, que pasó de 150.800
coronas en 1901 a 115.000 coronas en 1923, para luego ir subiendo
progresivamente hasta 1953, año en que se fijó la
cantidad de 175.300 coronas suecas coincidiendo con la liberalización
de inversiones.
Sólo un colombiano ha logrado obtener el Nobel, Gabriel
García Márquez, quien fue distinguido en literatura
en 1982 por su legado literario.
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