| El año en que los Oscar
perdieron el acento gringo
Nunca se había visto tanta pluralidad en las diversas nominaciones
En el sonajeros
están latinos y europeos como favoritos
No hay una
película que tenga supremacía sobre las demás
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Así como el año pasado fue el Óscar de los
guiones salidos del clásico estándar de buenos y malos
o policías y ladrones, con ejemplos como Sexto sentido y
Belleza americana,
las características que tiene esta nueva entrega de los más
famosos reconocimientos de la industria cinematográfica están
marcados por otras características.
La compuerta que poco a poco se abría para las producciones
salidas de Hollywood este año definitivamente cedió
ante la presión de importantes producciones extranjeras.
Y es que como ningún otro año los Oscar tienen entre
sus nominados cintas y actores extranjeros, que muy seguramente
no serán convidados de piedra, sino que darán más
de una sorpresa en la noche con más estrellas que el
cielo.
Para empezar, ninguna de las candidatas a Mejor Película
fueron rodadas en un estudio de Hollywood: Chocolate
fue filmada en Francia, El
tigre y el dragón se hizo en China y Taiwan Gladiador
fue rodada en Inglaterra, Malta y Marruecos, Traffic
se desarrolla en partes de los Estados Unidos y México y
Erin Brockovich se
filmó en escenarios naturales de California.
Y la cosa no se queda ahí. La lista de candidatos al premio
de Mejor Actor incluye a un español, Javier Bardem; a un
neozelandés, Russell Crowe y a un australiano, Geoffrey Rush.
Entre las aspirantes al Oscar de Mejor Actriz figura la francesa
Juliette Binoche y en las categorías de actuaciones de reparto
hay un actor puertorriqueño, Benicio del Toro y tres ingleses:
Albert Finney, Judi Dench y Julie Walters.
Entre los directores están incluidos dos ingleses, Ridley
Scott y Steven Daldry, y un taiwans-norteamericano, Ang Lee.
Parece que por fin lo de la globalización, aplicado al cine,
se está revirtiendo hacia la industria que controla más
del 50% por la producción mundial, es decir, Hollywood.
Entre las grandes estrellas de la noche también estará
la española Penélope Cruz, que ya es vista como una
verdadera diva del séptimo arte en Estados Unidos.
Es así como los Óscar tendrán un sabor más
internacional que nunca en esta 73 edición que, por esa misma
pluralidad, no tiene una cinta que sea clara dominadora sobre las
demás, como pasó en 1997 con Titanic.
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