| Los
Oscar, mucho más que una ceremonia de tres horas
Una nominación representa un 10% de incremento en taquilla.
Más de
5.000 personas participan en la elección de los mejores.
Diseñadores
y joyeros se pelean por vestir a las estrellas.
Lo que se verá
esta noche es, por así decirlo, la punta de un gran iceberg.
La carrera hacia las ansiadas estatuillas comenzó hace más
de tres meses y detrás del gran telón se esconden
historias de todo tipo.
Para empezar, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas
está compuesta por cerca de 5.600 personas, que son quienes
eligen, por votación secreta, a los ganadores. Los nominados
en cada categoría son postulados por quienes trabajan en
ese campo, es decir, actores votan por actores, guionistas por guionistas,
y todos en común votan para mejor película.
Luego, todos tienen la opción de votar por la preferida entre
las nominaciones hechas.
Resulta curioso que para votar no es obligación haber visto
todas las películas que están en competencia, aunque
se programan funciones estelares con el fin de que todos tengan
la opción de verlas.
Por eso, las productoras tenían la costumbre de enviar copias
en video a los miembros de la Academia, en muchos casos con valiosos
obsequios. Pero a comienzos de los años noventa, la Academia
prohibió ese tipo de regalos con el fin de que no se ejercieran
presiones desiguales por una nominación.
Sin embargo, eso no ha acabado con quienes hacen campaña
en favor de sus películas. Grandes anuncios publicitarios
en diferentes medios siguen promocionando cada producción
en los días cercanos al cierre de postulaciones.
Otro negocio
Vanidad de vanidades, eterna vanidad. La ceremonia de los Oscar
no sólo gira en torno a la moda y las joyas. Este año
parece haberse puesto de moda el botox, neurotoxina derivada de
la bacteria que origina el botulismo. Se trata de una sustancia
tóxica que inyectada en pequeñas dosis paraliza los
músculos y elimina, aunque sólo sea temporalmente,
las arrugas.
De acuerdo con la revista Movieline, estas inyecciones son especialmente
eficaces para evitar el sudor en las palmas de las manos y las arrugas
de la frente, lo que evita que los candidatos en su nerviosismo
puedan fruncir el ceño.
"Las solicitudes para estos tratamientos comienzan con unas
seis semanas antes de la velada de los Oscar, con las inyecciones
de botox o de colágeno como lo más solicitado, además
de la descamación química para limpiar el cutis de
impurezas", afirma el doctor Harold Lancer.
Intereses económicos
El cine es un negocio cada vez más costoso. En los últimos
cinco años hacer una película se ha encarecido un
9 por ciento anual y mientras en 1980 cada producción valía
un promedio de 9,5 millones de dólares, ahora cuesta 52 millones
de dólares.
Los Oscar, obviamente, son una gran vitrina. Se calcula que una
nominación al Oscar se traduce, aproximadamente, en un 10%
de incremento en la taquilla. Hasta la bolsa se agita. En las grandes
compañías no son tan notorios los efectos, pero en
pequeñas productoras asociadas o independientes, el valor
de las acciones sube tan pronto se sabe de una nominación.
Sesenta millones de personas, en Estados Unidos, seguirán
la transmisión en directo esta noche, asegura el director
de este año, Louis J. Horvitz. Detrás quedará
todo el montaje y sólo se verá la figura del humorista
Steve Martin, quien como nunca ha logrado una estatuilla, sólo
atina a decir: "Si no puedes ganarlo, únete a ellos".
Fuentes:
Internet, Enciclopedia de los Oscar, de Conrado Xalabarder (Ediciones
B). Agencias Reuters, EFE y AFP.
EL
COLOMBIANO / Juan Gonzalo Benítez
|