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Perdedores sonríen mientras
se evaporan sus sueños del Oscar
Algunos de los personajes más poderosos y famosos de Hollywood
-- por no mencionar a los hobbits -- se fueron como perdedores,
caminando a la deriva hacia sus limusinas sin las doradas estatuillas
que suponen el mayor honor de la industria del cine.
Quizás el mayor golpe lo recibió la noche del domingo
"El Señor de los Anillos: La comunidad del Anillo",
el éxito taquillero lleno de fantasía considerado
uno de los contendientes más fuertes a la mejor película
y candidata en 13 categorías.
Sin embargo, todos sus hobbits, elfos, trolls y magos no pudieron
conjurar un Oscar importante para los "Anillos", que terminó
con apenas cuatro estatuillas en categorías secundarias mientras
el psicodrama "Una mente brillante" se llevaba los mayores
honores.
Los electores también dieron la espalda al legendario director
Robert Altman, que aspiraba a un Oscar por "Gosford Park",
una pieza de época que retrata el sistema de clases británico.
Con una reputación de independiente cimentada por clásicos
como "MASH", "Nashville" y "The Player",
el director de 77 años de edad ha experimentado fuertes altibajos
con Hollywood y un premio al mejor director habría sido un
perfecto broche tardío para su carrera.
Pero, al final, la ex estrella infantil Ron Howard recibió
el premio al mejor director por "Una mente brillante",
enviando de nuevo a Altman a casa sin un Oscar que exhibir en la
repisa de la chimenea. Las esperanzas de Oscar se desvanecieron
también para el actor Russell Crowe, quien asistió
a la ceremonia del domingo esperando unirse a Tom Hanks y Spencer
Tracy en el pequeño grupo de actores que han ganado el premio
al mejor actor por segundo año consecutivo tras su victoria
el año pasado por "Gladiador".
La interpretación de Crowe del atormentando genio de las
matemáticas John Nash en "Una mente brillante"
se ganó críticas entusiastas, pero al final el corpulento
actor nacido en Nueva Zelanda y criado en Australia se tuvo que
conformar con levantarse y aplaudir con el resto de la audiencia
mientras Denzel Washington echaba el guante al premio.
Hasta la próxima
Perder estaba escrito en las cartas de dos de las estrellas femeninas
más respetadas de la industria cinematográfica, Nicole
Kidman y Sissy Spacek, que no lograron hacerse con la estatuilla
a la mejor actriz.
Kidman, que hizo de cantante tuberculosa en el musical "Moulin
Rouge," era una de las favoritas para llevarse el importante
galardón, que habría coronado un año de desgracias
personales y triunfos profesionales tras despegar su carrera justo
cuando su ex marido Tom Cruise puso fin al matrimonio. Spacek, la
clase de actriz seria y cerebral que a Hollywood le encanta adorar,
también parecía estar cerca del Oscar con su interpretación
de una torturada madre en la tragedia familiar "In the Bedroom".
Pero al final, la corona fue para Halle Berry, que hizo historia
al convertirse en la primera mujer de raza negra en ganar el Oscar
a la mejor actriz por su papel en "Monster"s Ball".
Varios de los actores más queridos por los británicos
-- que a menudo barren en los Oscar -- fueron enviados a casa con
las manos vacías este año.
Sir Ian McKellen, considerado el favorito por su papel como el mago
Gandalf en "El señor de los anillos", no tuvo la
magia suficiente para ganar el premio, que fue para su compatriota
Jim Broadbent por su interpretación del marido de la escritora
inglesa Iris Murdoch en "Iris". Asimismo, Helen Mirren,
Maggie Smith y Judi Dench no lograron subir al escenario.
La categoría de película en idioma no inglés
también dio una desagradable sorpresa a la favorita "Amélie",
una romántica obra francesa que muchos críticos daban
como ganadora. Pero los miembros de la academia dieron la espalda
al encanto galo de Amélie y optaron por "No-Man"s
Land", una sombría tragedia sobre la devastación
y lo inútil de la guerra civil de Bosnia.
En conjunto, Amélie se confirmó como una de las producciones
con uno de los desempeños más débiles de la
noche, al no conseguir ganar ni un solo premio a pesar de aspirar
a cinco Oscar, un deprimente 0-5 igualado por "In the Bedroom".
"Gosford Park" lo hizo sólo un poco mejor, con
un Oscar de siete candidaturas. Sin embargo, muchos de los perdedores
podrían consolarse pensando que los estadounidenses en su
mayoría se fueron a la cama antes de que su humillación
fuera transmitida por televisión tras una larga ceremonia
en el Teatro Kodak de Hollywood.
EL
COLOMBIANO / Reuters
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