Una
lección de amor
Lágrimas y sonrisas de un
incapacitado
Por
Jaime Horacio Arango
Duque
Medellín
Un adulto que piensa y se comporta como un niño de siete
años es el protagonista de esta historia de lágrimas
y risas, una extraña combinación, que le valió
la nominación a Sean Penn al Oscar, como Mejor actor principal,
que al final se llevó Denzel Washington.
Los personajes con retardo mental o incapacidad física han
sido muy bien explotados comercialmente por Hollywood, que encuentra
en el público un excelente receptor a estos temas. Sólo
para recordar los casos más recientes, vale la pena citar
el de Dustin Hoffman, en Rain man, en 1988, y el de Tom Hanks, en
Forrest Gump, en 1994.
En Una lección de amor, dirigida por Jessie Nelson, Sean
Penn interpreta a Sam Dawson, un hombre que a pesar de su incapacidad
metal ha logrado criar a su hija de siete años, hasta el
momento que la ley norteamericana decide que él no es el
mejor padre para la menor y le quita la custodia de la niña.
Sam, entonces, recurre a una exitosa abogada, interpretada por
Michelle Pfeiffer, que accede a ayudarlo, solamente para quedar
bien con sus colegas y socios. A partir de ese momento la realidad
de cada uno traspasa todas las fronteras y la historia se sumerge
en un mar de separaciones, dramas y lágrimas. La cinta es
ágil y atractiva en su primera parte, donde plantea la hipótesis
de toda la producción, pero decae en su parte final ya que
hace demasiado énfasis en la calamidad e infortunio de Sam.
Al igual que Dustin Hoffman y Tom Hanks, Sean Penn logra hacer
buena caracterización de su rol de hombre retrasado, al punto
que en la sala de cine una dama preguntó que cómo
haría ese "bobito" para aprenderse todos esos diálogos.
Esa manera en la que Penn se mete en el personaje fue la que le
valió la nominación al Oscar. La producción
presenta como novedad el manejo de la cámara, en muchos casos
subjetiva y con desenfoques, en un interesante juego con la imagen,
impecablemente combinada con la música. El título
original de esta cinta, que dura 132 minutos, es I am Sam.
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