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El "carrusel" no es juego de niños
Tercer
punto del referendo acaba con suplentes en las corporaciones.
La Cámara
ha gastado $250 millones para pagar 32 suplencias.
Promotores
y abstencionistas del referendo han pedido licencias.
Pero todos
coinciden en que los relevos en las curules no son éticos
Por Edward
Jaramillo
Medellín
La crisis económica que tiene a la Cámara de Representantes
en estos momentos a punto del cierre de sus puertas se debe, en
gran medida, a los 250 millones de pesos que tuvo que invertir
en el pago de seguros de vida y sueldos de los 32 nuevos parlamentarios
que entraron a suplir faltas temporales de representantes que,
sin haber cumplido un año de sesiones, ya pidieron licencias
por distintas razones.
Así lo afirmó el presidente de la corporación,
William Vélez Mesa, quien invitó a votar el referendo
positivamente para atacar "la famosa práctica del
carrusel parlamentario" que en los concejos municipales y
las asambleas departamentales también es una práctica
bien conocida.
Y es que, según la Secretaría del Concejo de Medellín,
en menos de dos años, más de 17 miembros de la corporación
han pedido licencias y han sido remplazados por personas que,
en su ausencia, ganan sus sueldos y toman decisiones.
"Esta práctica no solo ha aporreado la crisis de
representatividad que tiene hoy a la política debilitada
sino que se ha prestado para todo tipo de estrategias corruptas",
señaló el senador Germán Vargas Lleras que
ve en este punto del cuestionario una oportunidad para recuperar
el ánimo de la Carta Magna, que en un principio no contemplaba
las suplencias, pero que fue modificada por los legisladores en
1993.
En distintos foros académicos alrededor del referendo,
siempre que se llega a este punto se comenta cómo los 63
partidos y movimientos políticos que existen hoy en Colombia
se lucran de esta herramienta que aunque es legal, no es ética,
según indican abstencionistas y promotores de la consulta.
Para el ex ministro de Hacienda y ex candidato presidencial Juan
Camilo Restrepo lo más importante de esta pregunta es que
frenaría la costumbre que se ha impuesto de permitir que
miembros de las colectividades que se acercan a su edad de retiro
laboral, pasen por el Congreso y se pensionen con el sueldo de
un legislador, situación que, además, tiene al Legislativo
en aprietos pues, según afirmó el contralor general
de la República, Antonio Hernández Gamarra, de continuar
el carrusel parlamentario de esta manera se agudizaría
la crisis que tiene hoy el Fondo Pensional del Congreso que, advirtió
el encargado del organismo de control, será inviable dentro
de menos de diez años.
Y es que con la crisis fiscal que enfrenta hoy el Estado colombiano,
advierten expertos del sector económico, será difícil
poder manejar la carga pensional que tiene hoy el Congreso debido
a las suplencias.
Por su parte, abstencionistas como el ex candidato presidencial
Luis Eduardo Garzón o el senador independiente Antonio
Navarro Wolf ven en esta pregunta un punto que sí ayuda
a combatir la corrupción pero recalcan que "no significará
mucho, al final de cuentas, porque en medio de la gran cantidad
de artículos que no logran una verdadera reforma política
sino una reforma fiscal, la corrupción permanecerá
en las corporaciones públicas".
Y aunque quienes promueven la consulta afirman que los abstencionistas
"tienen miedo de que les quiten todos sus privilegios y por
eso buscan el hundimiento del cuestionario de reforma constitucional",
los opositores aseguran "que es la clase politiquera del
país la que está promoviendo una reforma que, al
fin y al cabo, les mantendrá sus prebendas y por eso su
apoyo irrestricto".
Pero sea lo uno o lo otro, llama la atención que tanto
congresistas abstencionistas como aquellos que promueven el referendo,
desde la instalación del Congreso, el pasado 20 de julio,
ya han sido remplazados por sus segundos en las listas, algunos
en varias oportunidades.
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